jueves, 23 de agosto de 2012

El monstruo en el arte. Beber en rojo, de Alberto Laiseca.


Muerde Muertos, 2012


     Beber en rojo (Drácula) es una novela desopilante y delirante. José María Marcos, quien además es uno de los editores, explica, en el prólogo, que la impronta y la pasión de Laiseca por lo fantástico, el terror y lo erótico, lo han transformado en un referente en la materia, y lo han motivado a dejar pistas y señales respecto a la trascendencia de obras que aún hoy no son valoradas en su verdadera dimensión.
      El editor nos cuenta que: “Está vez, y de la mano de Jonathan Harker, presenta un texto primordial sobre la importancia del monstruo en el arte, que es la esencia y el corazón de esta novela. “¿Qué sería de los artistas sin los monstruos?”, se pregunta Laiseca-Harker para responderse: “El monstruo, en el arte, es una pieza fantástica que, en general, se usa como excusa para saltar a la alegoría (…) Son como máquinas de funcionamiento imaginativo continuo, que siguen brindando trabajo y energía en el mundo del arte y del pensamiento, aún siglos después de muerto su autor (…)”. (…) “Beber en rojo (Drácula) es un palimpsesto laisequiano del clásico de Bram Stoker, con música y decorados de Terence Fisher para la Hammer Production. Al igual que Laiseca, el Conde atesora una voluminosa biblioteca y una gran cantidad de películas con Bela Lugosi, Vincent Price, Peter Cushing y Christopher Lee, y entre otros paralelismos se dedica a la astrología, es politeísta y disfruta de las historias de terror.”.
     Alberto Laiseca es el creador del realismo delirante. Él dice que usa al delirio como un proceso para ganar tiempo: “Si escribimos una cosa lineal también se puede decir lo que uno piensa pero ahorra tiempo el delirio, las distorsiones de la realidad y las exageraciones. Uno lo que hace es que a la realidad se la pueda ver con un fuerte foco, como con una lupa, entonces lo mío es delirio pero no solo, sino delirio delirante (…).”. (
http://www.elortiba.org/laiseca.html).
      En una de las entrevistas le preguntaron qué era lo que más le asustaba de la infancia, y él respondió: “El monstruo que vivía abajo de la cama. Ese era el peor de todos. Cosa curiosa o no tanto mi monstruo era in abstractum. Sí, porque era mi padre, tardé décadas en darme cuenta que era mi padre. El subconsciente no quiere deschavarse, no quiere admitir la realidad. ´No, si papá es bueno, no puede ser el monstruo que vive abajo de la cama´. Pero era él.”

(http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2009/4/edicion_26/contenidos/noticia_5041.html)
      Esta revelación me trajo recuerdos de la infancia. Cuando tenía alrededor de 4 o 5 años, en lugar de pedirle a mi madre que me contara un cuento por las noches, antes de dormirme le exigía dos cosas: que dejara el velador prendido de su cuarto y que mirara debajo de las camas, para ver si había algo o alguien ¿?. Cuando venía a darnos el beso de las buenas noches, miraba debajo de la cama de mi hermana y la mía, para dejarnos tranquilas o, mejor dicho, para dejarme tranquila a mí, que era la mayor y la más miedosa. Recuerdo a mi madre arrodillarse entre ambas camas, levantar una manta-mirar debajo y, luego, levantar la otra y repetir la acción. Ese gesto me generaba paz. De todos modos, a medianoche, despertaba a los gritos y llorando llamaba a mis padres para que vinieran a buscarme, porque una mujer se me aparecía en el umbral de la puerta de la habitación y se quedaba allí, quieta, en silencio, observándome, con cartera en mano (no sé por qué, todavía se me viene a la mente ese dato). No visualizaba su rostro, ni las ropas, sólo veía la sombra del cuerpo mirándome. La sombra se extendía de forma alargada y afinada hacia el comedor, que era donde desembocaba mi cuarto, y llegaban hasta allí los destellos del velador de la habitación de mis padres. Lo fascinante es que en terapia surgió el tema de aquella mujer que me visitaba de noche, y resultó ser mi madre –al igual que el monstruo que vivía debajo de la cama de Laiseca.



                                                                                                          Claudia Perez







6 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias, Claudia, por leer BEBER EN ROJO y por el trabajo de la reseña! Y cuidado: el monstruo aún duerme debajo de la cama.

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    1. ¡Muchas gracias Muerde Muertos!
      Si, lo sé, me visita todas las noches...

      Abrazo!
      Claudia.

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  2. holaaa CLAU..me gusto lo q coontaste,,me causo
    gracia,jaja...me acorde de muchas cosas,BESITOS..TKM

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