lunes, 1 de abril de 2013

La memoria del emigrado. La ignorancia, Milan Kundera


Tusquets, 2009

            Hacía ya mucho tiempo que no abordaba alguna obra del escritor checo; por ello quise refrescar mi contacto con él. Máxime, porque mi experiencia con su literatura mantiene ciertos altibajos. Su afamada ‘La insoportable levedad del ser’ casi me resultó igual a la primera mitad de su título, aunque me fue mejor con ‘La vida está en otra parte’. La presente, no tan publicitada ni fácil de localizar en librerías, picó mi curiosidad.
            En principio, estamos en 1989. Irena emigró desde Checoslovaquia a Francia debido a la persecución política de su marido, Martin, hace ya veinte años. A la muerte de éste, formó pareja con Gustaf, un sueco separado de su familia, quien ha decidido desarrollar una nueva sucursal de la compañía para la cual ambos trabajan, en la ciudad de Praga, ahora que el comunismo ha caído. Empujada por su amiga francesa Sylvie, Irena encara el ‘Gran Regreso’.
            A su vez, Josef, un veterinario checo emigrado a Dinamarca, también viudo, decide volver a Praga por unos días para visitar a su hermano y a un viejo amigo que lo ayudó a escapar del régimen soviético. Así, Irena y Josef, cruzan sus caminos en el aeropuerto de París rumbo a Praga. Ella lo recuerda de una reunión que había tenido lugar antes de marcharse al exilio, mientras que él no puede reconocerla, mas entabla conversación seducido por su belleza. De allí en adelante, la asimetría del inicio marcará a esta relación, conjugándose  elementos comunes de un pasado en el extranjero y visiones bastante distintas acerca del rol de aquellos que regresan a su patria después de muchos años de ausencia.
            Lo fuerte de la narrativa de Kundera es, en esta ocasión –aunque siempre presente en toda su obra-, el sentir del emigrado, poco menos que un paria en cualquier lugar. El autor describe magníficamente su pesar: es, ante todo, aquel a quien se hospeda en un país de recepción, debido a un sentimiento de solidaridad y compasión, que pierde esa condición de refugiado apenas vuelve a su tierra natal, pero que está obligado a hacerlo. Por otra parte, los años de ausencia lo convierten casi en un ‘traidor’ por no haberse quedado –haber resistido- cuando el resto de sus vínculos –familia, amigos- sí lo han hecho. Incapaz de reinsertarse en su sociedad debido a la pérdida de una historia común,  y de adaptarse a las nuevas condiciones por desconocimiento de los códigos actuales, el emigrado se vuelve un fantasma que deambula en medio de una sociedad que le es extraña, irreal. Es esta pérdida de lo colectivo la que impide su regreso definitivo. Los únicos que pueden comprender su sentir son sólo aquellos que han pasado por lo mismo; una clase descastada, un visitante eterno.
            Encuentros que se transforman en desencuentros, el denominador común de los emigrados es su memoria. Es ella el último bastión que cobija la identidad, en donde se asumen como ser; pero es también la responsable de la consecuente melancolía de vivir en un pasado que ya no es y del peso de la culpa de haberse ido.
            Con la presencia de un narrador, junto a un puñado de personajes secundarios que añaden matices de la vida del exiliado en el exterior tanto como de los que no pudieron emigrar, Kundera construye un sólido relato. Fluido y descarnado, retrata literariamente como pocos una realidad social de la Europa poscomunista. Buen libro.

Marcelo Zuccotti

11 comentarios:

  1. Hola Marcelo,

    Y es que esta novela siempre se ha topado con críticas mixtas. Yo aún no la he leído y soy un grandísimo admirador de Kundera. precisamente el otro día la saqué de la estantería pero al final me decanté por otra opción. La insoportable levedad del ser me gustó mucho, tanto el libro como la película y hace poco leímos La broma, es un autor al que quiero volver y me parece que ahora sí que sí me voy a decantar por este. Un abrazo :)

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    1. Hola, Yossi! Tengo un amigo que leyó 'La Broma' y me la recomendó, pero yo preferí éste. Confío en tus gustos -que muchas veces son los míos-, por lo que releeré 'La insoportable...' en breve. Este es un libro que imagino de tu agrado. Esperaré tus comentarios. Un fuerte abrazo.

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  2. Apunto, apunto, Kundera siempre es una apuesta fija, me encanta Kundera y esta no la he leído, quiero volver a él. Bsos

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    1. Yo he vuelto a él, Carol, después de muchos años, y confieso que fue un buen regreso. Si te gusta Kundera, no lo pierdas. Besos para ti y Emma.

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  3. Buenas noches. Yo tengo aquí "La broma", que me regaló un buen amigo, y "La insoportable levedad del ser" en portugués, pero todavía siguen en la estantería. En todo caso, me llama la atención esas pocas palabras que utilizas para reflejar un tema que está presente en toda su obra: "el sentir del emigrado". Habrá que ponerse con él. Gracias,

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    1. Es que la obra de Kundera es la que mejor refleja y reflexiona sobre la existencia de aquel que se va por cuestiones de principios o, en su mayor proporción, por ser opositor al régimen totalitario, teniendo que salvar su vida.
      Es un muy buen libro, Offus. Ojalá lo disfrutes. Gracias por darte una vuelta.

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  4. Marcelo, estoy leyendo La broma. La llegaste a leer? Y si es así, qué te pareció?

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    1. Hola, Ale! Me alegró mucho volver a leer tus líneas en tu espacio.
      Lamentablemente, no he leído 'La broma', pero por un motivo ajeno a mi. Resulta que un amigo me la describió de cabo a rabo durante unas vacaciones compartidas, con lo cual le quitó todo el brillo que la novela podía albergar. Como imaginarás, se de qué se trata. Espero que, si hiciera una broma semejante a la del libro, no habrías de enviarme con D. Trump, ja, ja!
      Un beso grande, y gracias por pasar.

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  5. Bueno, no voy tan avanzada como para entender el chiste, pero me lo guardo para comentartelo cuando termine el libro. Igual mencionar a Trump hace que se me ponga la piel de gallina, así que supongo que la broma debe ser muy heavy jajaja
    Después te cuento.

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  6. Por tu comentario pensé que este libro no te había convencido del todo pero caigo ahora al leerte en mi error y me doy cuenta de que es Kundera quien te convence intermitentemente según qué libro. O también puede ser que el tiempo haya puesto a esta lectura en su sitio para ti y, aunque reconozcas su calidad, no acabas de sentir afinidad con su autor. En cualquier caso, buena reseña.
    Un abrazo

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    1. A veces creo que tanta exposición mediática a ciertos autores les hace mal; es el caso de Kundera. Se había 'puesto de moda' en un tiempo y, al leerlo, no quedé fascinado por sus letras, aunque sostengo que su estilo es excelente y personal. Los amigos que me recomendaron sus letras no me lo perdonaron nunca.
      Éste es un buen libro -como digo al final, y ratifico-.
      Tu reseña es mejor, más personal y sentida, Lorena.
      Un beso.

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