martes, 18 de febrero de 2014

Calidoscopio. Glaxo, Hernán Ronsino


Eterna Cadencia, 2009

         Lo llevé de la librería el día que Ronsino acompañaba la presentación de un libro de otro autor. No lo conocía personalmente hasta ese momento y me pareció una persona amena, emotiva y buena amiga de sus colegas. Cuando acabó la reunión, recordé que este título había tenido mucha prensa y, en detrimento de su último trabajo, lo puse bajo el brazo a la hora de abonar, entre otros títulos y autores.

            Es una breve historia pueblerina, en la que Glaxo –una empresa que da trabajo a la gente local y permite la subsistencia- es el telón de fondo. Vardemann, el hijo del peluquero, es acusado del asesinato de un mormón yanqui y paga tal crimen con la cárcel. Pero era inocente; el verdadero culpable sólo saldrá a la luz mucho tiempo después. Acompañan a Vardemann, Miguelito Barrios, el Bicho Souza, Ramón Folcada, la Negra Montes y otros personajes muy bien delineados, que componen el escenario apropiado.

            Lo maravilloso y original de este relato es cómo está estructurado. Dividido en cuatro partes con los nombres de sus protagonistas y las fechas en que ocurren los hechos, el texto viaja a través del tiempo cubriendo veinticinco años de historia, desde diciembre de 1959 hasta diciembre de 1984. Pero intercala esas fechas y hechos, de manera de efectuar un viaje temporal hacia adelante y hacia atrás. No sólo nos enteramos de cómo fueron los acontecimientos que dan origen a la trama, sino que también se nos cuenta qué fue de sus personajes en el transcurso del tiempo.

            Posee todos los condimentos adecuados para una historia que ronda lo policial, sin serlo: sexo, pasión, traición, chismerío. Unido a ello, la vida, la rutina y la dependencia de todo un pueblo de la única planta que da trabajo, como trasfondo social.

            Escrito en lenguaje ameno, el libro resulta fluido y se lee de un sentón, porque resulta atrapante tanto el contenido como la forma de llevar la narración. Es ese puzzle que se va develando; ese calidoscopio que se conjuga hacia el final, el que brinda los mejores réditos.

            No soy asiduo lector de autores argentinos; mucho menos de jóvenes escritores. Pero debo reconocer que, después de la experiencia de haber pasado por las novelas de Pron, Neuman y Ronsino durante todo el año pasado, auguro felices momentos para el futuro de la literatura argentina contemporánea y, por supuesto, para los que prestamos ojos a sus escritos.

6 comentarios:

  1. No lo conocía de nada, Marcelo pero con una reseña así es difícil decir no, me lo apunto. Mencionas a Neuman y ¿sabes? Para mí es de lo mejor que he leído ultimamente, me encanta como escribe y Bariloche y Hablar solos me llegaron muy hondo. Un abrazo.

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    1. Es un libro llamativo. La secuencia que Ronsino ha elegido para hacernos conocer los hechos y revelarnos el total de la historia, es magnífica. Espero que lo encuentres y disfrutes. Un fuerte abrazo.

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  2. No lo conocía como Yossi. Tengo pendiente leer el que compré de Neuman. Así que iré haciendo camino en estos escritores que te han atrapado para leer literatura de tu país.

    Un beso!!

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    1. Hay una buena generación de escritores locales que vale la pena conocer. Tienen más de treinta y no llegan a los cincuenta. No obstante, también hay de más de cincuenta, pero escriben sobre otros temas. Aprovecha ése que tienes de Neuman; te pondrá en situación de cómo escribe. Un beso grande, U-topía!

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  3. De Ronsino leí hace poco La descomposición, y tengo para leer está novela y Lumbre. Glaxo es la segunda novela parte de una trilogía, de los libros que te nombré. Qué te puedo decir? a mi me gustan mucho, mucho, los escritores argentinos y latinoamericanos. Abrazo!

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  4. Éste es mi estreno, Clau. Y me gustó mucho, tanto el contenido como la estructura original del texto. Será cuestión de seguir leyendo autores de estas tierras. Besos!

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