lunes, 11 de mayo de 2015

La palabra escarmentada. La condición efímera, Néstor Sánchez


Paradiso, 2009

           La lectura fue disparada por un comentario sobre la poética de Juan L. Ortiz, en medio de un taller de lectura al que asistí durante el verano. Me recordó cuánto tiempo había dejado pasar antes de volver a la obra de Sánchez, un escritor local muy promisorio y reconocido hacia fines de los ’60 quien, de buenas a primeras, abandonó hogar, un hijo y la escritura y decidió emprender un viaje sin mediar comunicación ninguna, en búsqueda de ese camino personal que proponía Giorgi Gurdjieff a principios de siglo XX. El autodefinirse como un autor lumpen ayudó a su decisión de dejarlo todo y vivir de manera muy austera –como un mendigo o linyera- por más de una década, recorriendo algunas ciudades de E.E.U.U. Al regresar, decidió escribir su último libro con el que se despediría de las letras, asistido por su hijo. Éste es ese libro.

          El texto está compuesto por una docena de narraciones de distinta extensión en los que el autor repasa una selección de temas personales, como el despojarse de la queja, el desencuentro a manera de encuentro, el respeto hacia los demás como consigna de vida, la peregrinación constante como fin en sí mismo e ir siempre tras las huellas del maestro, todo ello conformando una suerte de ejercicio espiritual.

            También encara partes de su historia, a saber, el reconocimiento hacia una mujer, un triángulo amoroso del que fue protagonista y sus observaciones de la vida en Manhattan apuntadas en un diario personal –en el que narra su obsesión por desarrollar su lateralidad izquierda, desde escribir con esa mano hasta descender a la calzada con ese pie-.

            Su estilo narrativo, con frases que deben ser leídas con tiempo, es de un lirismo tan acentuado que por momentos parecen poemas hechos relatos. Asimilar lo leído requiere de buena dosis de paciencia, mas el resultado supera con creces el esfuerzo de interpretación.

‘Once países donde se reiteraron presentimientos y caería el desencanto sobre la parálisis, dos océanos, la consulta sistemática observándolo todo hasta reaprender por aditamento ninguna forma o auspicio ni siquiera relativo de impaciencia. Sencillamente la palabra escarmentada parecería indicar como nunca en qué medida resultaría desatinado establecer ahora, por cotejo, a qué habría en última instancia que dedicar la vida, o en su defecto parte de la vida.’

            Por último, es una obra que combina cierta mística urbana, mucho de movimiento contracultural y una mirada zen de la vida. Algo distinto, para un público selecto. Un autor a redescubrir.

14 comentarios:

  1. No lo conocía. Me parece interesante la obsesión por la lateralidad izquierda, sobre todo porque soy una persona de la lateralidad confusa, que no distingue entre la derecha e izquierda, no sólo en el caso de los partidos políticos.
    saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es mucho más que lo que parece, Agnieszka. Bastará con decir que el espaldarazo se lo dio nada menos que Julio Cortázar. Ahora lo edita La Comarca Libros. Las letras de Sánchez necesitan un acto de recogimiento, sin el bullicio cotidiano. Conecta con lo más interior de uno.
      Para empezar, sugeriría 'Nosotros dos', una belleza de texto.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. En mi caso sería un autor a descubrir, más que redescubrir. Y qué curioso, me pasa como a Agnieszka, que tengo lateralidad confusa, sin ser ambidextra uso izquierda para unas cosas, derecha para otras y ambas para otras. Y si conduzco no se te ocurra decirme que gire a la derecha o a la izquierda sin señalarmelo con la mano...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo lateralidad cruzada; escribo con la mano derecha pero pateo con la pierna izquierda... Este autor es muy nuestro, muy 'porteño'. Si puedes conseguirlo, no lo pierdas.
      Otro abrazo para ti.

      Eliminar
  3. Se me había escapado la entrada. Evidentemente lo que más me atrae es el esfuerzo por encontrar el lirismo absoluto, soy más defensor del cómo que del qué, el contraste de tu reflexión final es lo que ya me lanza sin paracaídas, me paso la vida leyendo a los posmodernistas y luego me paso a Lispector, este punto medio-combinado me viene genial. Has destripado la esencia del libro de manera magistral, sabemos lo que vamos a encontrar pero no sabemos nada ;) Voy a ver si lo tengo en los 34000 libros jajaja

    Por cierto, te reenvié el de Seigle, soy torpón con el ordenador y te lo mandé en fb2 pero ya lo tienes en .epub. Un abrazo ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Presi, por tu envío. Será degustado como un fino Borgoña.
      Es un autor poco conocido, con exigua prensa y mucho de olvido. Creo que no se le perdona el haber sido una promesa literaria y haber renunciado a ella para seguir un camino personal.
      Si quieres saber más de él, sugiero comenzar por 'Nosotros dos'. No lo tendrás a él sino a NOSOTROS, porteños.
      Veré si puedo conseguírtelo en formato digital.
      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  4. En mi caso no redescubrir sino descubrir literalmente. Me gusta lo que nos cuentas, ese lirismo y ese leer pausado que requiere su prosa. No sé, eso sí, si será fácil encontrarlo por aquí. La editorial no me suena...
    Besos,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay dos opciones, Carmen; La Comarca y Paradiso. Si no puedes encontrarlo, avísame. Veré la forma de hacértelo llegar. Pero prefiero que comiences por 'Nosotros dos', un breviario del porteño.
      Gracias por pasar.
      Un beso para ti.

      Eliminar
  5. Yo como tú, también tengo lateralidad cruzada, igual resulta que la lateralidad llamada normal no lo es tanto.

    No conozco al autor y, por tanto, para mi también sería descubrirlo... porteño y apoyado por Cortázar y por ti, para mi es garantía suficiente.

    Abrazos muchos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca podré estar a la altura del gran Julio, U-to. Agradezco tu generosidad de ponerme con él, pero el Maestro es el Maestro....
      Ojalá puedas encontrar algo de Néstor; vale la pena. Es algo distinto. Pero necesita atmósfera interior; nada de bullicio urbano.
      Festejemos nuestra lateralidad 'anormal'!
      Un gran abrazo para ti.

      Eliminar
  6. Tengo muchas ganas de leerlo. Por norma general, me encantan este tipo de libros.
    Estupenda reseña.
    Nos leemos. =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus líneas y por pasar. Si no has leído a Sánchez, me permito una sugerencia: es mejor empezar por 'Nosotros dos'.
      Que lo disfrutes!

      Eliminar
  7. Hola, Marcelo

    Pues aquí me pillas del del todo, no conocía ni autor ni título. Me tomo la sugerencia para comenzar de Nosotros dos.
    Por otra parte, pues sí que parece casualidad que andemos pensando en títulos y autores similares. Me encantará leer tus impresiones de Chopin y sobre todo saber como lo analizas.
    Un beso grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sánchez es un autor muy nuestro, para leer lentamente y apropiarnos de su lenguaje.
      El libro de Chopin espera pacientemente su momento. Cuando lo lea, ya sabes....
      Un beso grandote para ti.

      Eliminar