lunes, 3 de octubre de 2016

La vida decide. Cuerpo a tierra, Martín Kohan


Eterna Cadencia, 2015

           Hace poco tiempo atrás hice referencia a la obra que catapultó a Kohan al mundillo literario, alcanzando el Premio Herralde de Novela en 2007. El motivo de aquel rescate se basaba justamente en la aparición del título de marras y otro posterior, que me recordaron la novela galardonada y decidí compartir mis viejas líneas con el mundo lector.

            El presente libro contiene una decena de relatos que fueron apareciendo en distintas oportunidades en medios locales, recolectados para esta edición, tres de ellos inéditos aún. Que en el que abre la serie se practique sexo oral y anal entre dos hombres, no sorprende a nadie hoy en día; pero que los protagonistas sean dos venerados personajes de la literatura gauchesca argentina es, cuanto menos, irreverente. De igual manera, que se proponga que la inspiración artística se deba a la presencia de un sesionista y no al afamado músico, a quien todos esperan, ya se conocen sonados casos; pero que éste sea el bandoneón mayor de Buenos Aires, pues…

          Así, los cuentos van desgranando distintos aspectos que envuelven la traición, el amor, la seducción, la amistad, la admiración, a través de las posibilidades que brindan la bajante de un rio, el ruido de los animales dentro de un camión, un viaje para presentar un libro, la muerte de un amigo y hasta un pelotón de fusilamiento.

             Kohan nos introduce en un puñado de situaciones que alternan la historia, la fantasía y la vida cotidiana, cuyo común denominador es ese desasosiego, mezcla de miedo y ansiedad, que cualquiera experimenta en una circunstancia primeriza, dejando que la vida fluya, que la vida misma decida qué ha de acontecer en el futuro inmediato. Aún proyectando su sombra de rutina y sinsabores.

          Con escenas que oscilan entre lo verosímil y la ilusión más surrealista, Kohan construye una ficción en la que los personajes se ven superados por la realidad de los sucesos y sólo pueden asumir sus consecuencias o simplemente negarlas. 

           En suma, un libro breve y ameno, de estilo coloquial, no exento de ciertos golpes de efecto bien provocados, que se lee de un sentón. Muy apropiado para acompañar un viaje de un par de horas, o bien deleitarse bajo una sombrilla en medio de una playa, en un tórrido verano –y con un Martini, claro-, de no existir una buena compañía en derredor.

6 comentarios:

  1. Si hay buena compañía no te pondrás a leer ¿no? (Me la has puesto en bandeja.)
    Al lío, que el pelotón me sobra pero lo demás puede estar bien y ya he tenido experiencias positivas con los libros que se leen de un sentón.
    Me lo apunto para el viaje de dos horas a nosédónde.
    Un besito viajero

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    1. Por supuesto! Y si esa compañía es la tuya, ni que hablar! Tiro los libros el lapso que dure nuestro tiempo compartido.
      Algo había dicho del autor y otra de sus obras, en ese caso una novela. Puedes visitarlo aquí a la derecha.
      No soy lector de relatos, pero reconozco que varios de ellos están bien logrados. El conjunto, vale la pena.
      No sé adónde puedes ir en dos horas. ¿Gibraltar, Marruecos?
      Un beso turístico.

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  2. Ultimamente no conozco a ninguno de los autores/as que propones y ya me estoy empezando a preocupar. Ya sabes que los relatos no acaban de atraerme aunque tengo buenas experiencias con autores/as de relatos, así que como mínimo trataré de recordar tu propuesta por si anda por aquí.

    Un fuerte abrazo!!

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    1. Puede que tus últimas lecturas se hayan centrado en determinadas áreas, U-to. Tampoco es para preocuparse, sólo requiere enfocar la mirada en otros autores...
      Tampoco yo soy seguidor de relatos -justo en la tierra de grandes cuentistas-, pero esta compilación tiene cosas interesantes.
      Si la encuentras, pues... Si no, busca 'Ciencias morales', publicada por Anagrama, una novela del mismo autor, ganadora del Herralde de Novela.

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  3. El premio Herralde no es mala carta de presentación, de los pocos que aún mantienen prestigio...

    Relatos, pues cada vez me gustan más, la capacidad que tienen, los buenos claro, de potenciar la realidad con el elemento fantástico (como refería Cortázar), la encuentro sorprendente, y la lectura no puede renunciar a sorprender, ya sea por lo verosímil o justo por lo contrario.
    Lo tendré en cuenta. Un gran abrazo Marcelo!!

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    1. Es cierto, Paco. Aún no ha perdido brillo el Herralde, y le sirvió de lanzadera a Kohan.
      Es una buena colección para adentrarse en su obra.
      Que lo disfrutes!
      Un gran abrazo, amigo!

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