jueves, 23 de marzo de 2017

Decadencia de la burguesía rural rusa. La familia Golovliov, Schedrín


Nevsky Prospects, 2012

I.

            Mucho se ha escrito acerca del alma rusa. Casi todos los famosos escritores del siglo XIX de ese origen se han ocupado de la sociedad de su tiempo; esos feudos en manos de boyardos, una clase ociosa que medraba al amparo del zarismo reinante. Pero escasos escritores se detuvieron a pensar y tratar de hallar una explicación a la caída del zarismo, que sobrevino en medio de una descomposición de la burguesía agraria local y que, después de algunas intentonas frustradas, tuvo éxito en octubre de 1917. Mijaíl Saltykov, conocido como Schedrín, es uno de ellos.

II.

            Los Golovliov son miembros de una tradicional familia provinciana, cuyas posesiones y recursos abarcan grandes extensiones de tierras y almas. Situada en una aldea no lejos de Moscú hacia la mitad final del siglo XIX, se compone de una avara Arina Petrovna, madre de cuatro hijos, y Vladimir Golovliov, poco menos que un inservible, dedicado a la poesía lasciva y encerrado en su cuarto. Acompañan Stepán, el primogénito, incapaz de trabajar y de vida disipada; Anna, quien tras escapar del núcleo familiar dio a luz a un par de gemelas para luego morir; Porfiri, el más zalamero e hipócrita y Pável, un joven introvertido e inclinado a la bebida.

III.

            Los grandes protagonistas de esta historia son Arina Petrovna y su hijo Porfiri, apodado Iudushka por su comportamiento solapado y taimado. Mientras la regencia recae en la primera, los beneficios se multiplican, en base a la especulación, el cálculo y el uso desaforado de los siervos que pueblan sus dominios. La situación se deteriora cuando es abolida la servidumbre, con lo que las familias con recursos quedan libradas a su propio hacer. Allí Schedrín evidencia la absoluta falta de capacidad de sus descendientes en mantener una situación holgada heredada y, con ella, el comienzo de la decadencia de la burguesía rural.

IV.

            En un estilo fluido y ameno, el autor va trasladando el protagonismo a Iudushka, a medida que Arina se va volviendo mayor y se acerca a su muerte. Despojado de todo control, Porfiri se pasa el día haciendo cálculos de beneficios –reales o imaginarios-, niega la ayuda a sus hermanos, hijos o sobrinas –que terminan sus días prostituyéndose en los vodeviles- y utiliza su devoción a las Sagradas Escrituras para eludir cualquier solicitud, o bien realiza préstamos usurarios.

V.

              Dueño de un poder de observación simpar, Schedrín compone una novela que refleja los manejos de las familias acomodadas en la Rusia de los zares, su desprecio por las clases desposeídas, su estrechez de miras y su necesidad de supervivencia aún a costa de sus propios componentes. No hay vínculo de sangre que se resista a los beneficios materiales. Un libro a la altura de Molière, Valle - Inclán o Jane Austen. Sin desperdicio.

sábado, 18 de marzo de 2017

e-book 16. Vivir en el exilio. Los rojos de ultramar, Jordi Soler


Alfaguara, 2004

I.

          Tiempo atrás, U-topía me lo había señalado como uno de los textos más representativos sobre qué aconteció con muchos de los republicanos una vez finalizada la Guerra Civil española. Más que agotado en las librerías, no hubo posibilidades de hallar un ejemplar en papel. Por fortuna, pude conseguir esta versión digital y leerlo.

II.

          El libro, primera parte de una trilogía que se titula La guerra perdida, resume la historia de Arcadi, abuelo del narrador –el propio Soler- desde el momento en que se enroló en la milicia republicana catalana el 11 de enero de 1937, hasta su muerte. Al repasar los hechos sobresalientes de la vida de su protagonista, Soler historia la vida familiar de quienes tuvieron que tomar la vía del exilio después de ser sometidos a todo tipo de vejámenes en la costa francesa, donde fueron confinados una vez que, en su huida de las tropas franquistas, cruzaron los Pirineos. Nunca se les ocurrió que los franceses habrían de colaborar con Franco, como tampoco sospecharon que la ocasión de sobrevivir vendría de la mano de la embajada mexicana.

La versión digital, gentileza de Epublibre

III.

            Arcadi pasó algo más de año y medio en la playa de Argelès-sur-Mer junto a otras decenas de miles de refugiados, enfrentado a la intemperie del mistral y dos crudos inviernos en condiciones infrahumanas, viendo morir a muchos de sus camaradas y sin mayores esperanzas de liberación. Fue un golpe de suerte el que le permitió escapar de semejante situación, cuando era trasladado nuevamente a la frontera para ser prisionero de Falange. La invalorable ayuda de Luis Rodríguez, el embajador mexicano en París, y de su secretario Leduc, ambos a las órdenes del general Cárdenas, quienes no sólo le facilitaron el asilo dentro de la propia embajada –aún cuando ésta debía trasladarse de lugar, debido a la invasión nazi- sino que le proveyeron la salida hacia México, ocupa gran parte del relato. El resto, narra la vida en Galatea, una aldea mexicana en Veracruz, donde Arcadi y algunos de sus ex camaradas, una vez reencontrados, decidieron sentar sus reales y hacerse empresarios en el negocio del café.

IV.

            En estilo coloquial, Soler compone una obra intermedia entre la ficción y el testimonio con aquellos que hicieron del exilio su forma de vida tras la derrota frente al franquismo. En este sentido, cubre un vacío de información a la vez que desafía el silencio impuesto por los vencedores sobre los vencidos. Muchos de éstos murieron sin poder regresar a su tierra; otros, se desencantaron al volver después de la muerte del caudillo, pues ya nada quedaba de lo que habían conocido cuarenta años antes. Con buen ritmo narrativo, golpes de efecto y tensión hasta el final, el libro fluye amena y rápidamente. De lectura obligada para la memoria colectiva.

lunes, 13 de marzo de 2017

Borrachera en tránsito. Moscú - Petushkí, Venedikt Eroféiev


Marbot, 2010

I.

            Era una deuda contraída con U-topía. Al compartir la lectura de Limónov, de Carrère, le confesé por vía privada que este título despertaba mi curiosidad pues se refería a él en el capítulo dedicado a su vida entre 1967 y 1974, en medio de un clima de fracaso intelectual y artístico que se vivía en el Moscú de Brezhnev. En ese momento aparece –clandestinamente- esta obra.

II.

            La novela parece autobiográfica. Al menos, se encuentra basada en las propias experiencias del autor mientras se desempeñaba como operario del tendido de la red telefónica hacia el otoño de 1969 en Sheremiétievo. Narrada en primera persona del singular, relata las peripecias de un joven que debe dirigirse un viernes hacia Petushkí, aldea distante poco más de una centena de kilómetros, subido a un tren de cercanías que cubre ese trayecto, movido por dos razones: la pasión que ha despertado en él una mujerzuela de ojos albos y la visita que semanalmente realiza a su hijo pequeño, que vive allí junto a su madre.

III.

            Eroféiev testimonia la vida habitual de un borrachín de clase medio baja que comienza su viaje en Kursk, cuyo único capital son un par de botellas de vodka de distinta calidad y una botella de vino, junto a unas golosinas destinadas a su crío. Las peripecias de su viaje, desde una cierta sobriedad hasta la más sublime borrachera y pérdida del conocimiento no son óbice para evidenciar la forma de vida de la población rusa, adicta a la bebida alcohólica como única vía de escape de la indigencia, el hambre y la ignorancia.

Eroféiev en Santa Rosa de Calamuchita, Pcia. de Córdoba, Argentina

IV.

            Por otra parte, Eroféiev aprovecha la trama propuesta para exponer cómo se puede sobrevivir con un Estado omnipresente pero con poco control, engañándolo en las tareas asignadas hasta que son descubiertos. En este sentido, el relato cobra ribetes de testimonio personal.

V.

         Con una prosa directa, informal y por momentos graciosa, el autor compone una novela donde el protagonista comparte cartel con las distintas bebidas que lo mantienen, si no con esperanza, al menos con un mínimo de vida hasta el final. Una obra bien crítica del comunismo soviético y de la estrechez de miras de un pueblo ignorante, atrasado.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Condenar al diferente. Esperando a los bárbaros, J. M. Coetzee


DeBolsillo, 2003

I.

          Primero, fue leer el discurso del flamante presidente de E.E.U.U. sobre la política a seguir en materia inmigratoria –incluido su ya famoso muro en la frontera mexicana-. Luego, continuó con la decisión del elenco gubernamental local de hacer algo en el mismo tono, dando supinamente la espalda a la historia de esta nación, que se forjó como crisol de razas y creció gracias a la inmigración. Finalmente, un motivo mucho más profano me llevó a leerlo.

El motivo más profano

II.

             Este libro narra la historia de un magistrado del Imperio que ha pasado los últimos treinta años impartiendo justicia en uno de sus fortines amurallados en los límites del territorio. Del otro lado, en un medio inhóspito, se encuentra un grupo de nómadas desarrapados, que se alimentan de la pesca o de labores de cultivo y pastoreo, denominados bárbaros. Como cierto sector de éstos últimamente ha provocado esporádicos actos de pillaje y saqueos, el Imperio se levanta en plan de guerra y destina a un policía para efectuar la pertinente investigación, descubrir a los culpables y brindar una condena ejemplar. Pero el policía no entiende que los bárbaros comercian con la población del fortín; que muchos de ellos sólo se dedican a la pesca y no resultan peligrosos; que su aparición es estacional, cuando el clima lo permite… Todo está servido para llevar adelante la política del chivo expiatorio.

III.

         El problema que se le genera al magistrado es de carácter ético. Los métodos que aplica el policía para esclarecer los hechos –desde la captura e intimidación hasta la llana tortura- le hacen tomar partido por aquellos que se encuentran en estado de indefensión. Máxime, con el agravante de que una de las muchachas indagadas –atractiva para un hombre viejo y algo promiscuo- será albergada por él en su casa, con el consiguiente cotilleo pueblerino.

IV.

         En este brillante libro y haciendo gala de una prosa maravillosa, Coetzee nos invita a recorrer la transformación del magistrado en bárbaro –con todo lo que esto implica-, acusado de complicidad y traición. Para ello, elabora escenas que plantean dilemas al lector. ¿Quién es más bárbaro: el que se encuentra fuera del Imperio por razones culturales y que se niega a ser parte de él, o el que lo ha despojado de sus territorios, confinándolo a una lenta agonía? ¿Quién se beneficia con la existencia de un nosotros y un ellos?, ¿debemos condenar a los demás sólo por ser y vivir de manera diferente? ¿No será esto una excusa para seguir detentando el poder?

V. 

          Una obra que obliga a pensar cómo el poder utiliza en su favor la existencia de cualquier diferencia con los demás. En este sentido, es más que una novela; es un texto político, cuya lectura no sólo resulta recomendable, sino imprescindible.

viernes, 3 de marzo de 2017

Pentalogía Alexiévich. 5. Vendiendo la U.R.S.S. por un kopek. El fin del 'Homo sovieticus', Svetlana Aleksiévich


Acantilado, 2016

I.

             ‘Can you tell me where my country lies?’ es la frase inicial del memorable trabajo de Génesis, Selling England by the Pound, que inspiró mi encabezado. ¿Qué hacer -ya se lo preguntaba Lenin- cuando todo el mundo conocido, los ideales bajo los que hemos vivido y por los que hemos luchado –aun ofrendando las vidas de nuestros hijos, maridos, esposas-, se desmoronan y se convierten en nada? ¿Cómo mantener la cordura cuando todo el marxismo – leninismo de nuestros abuelos ha sido dejado de lado en un abrir y cerrar de ojos a manos de un capitalismo voraz que usufructúan unos pocos? De eso habla este libro.

II.

            Aleksiévich (sic) recoge en esta oportunidad los testimonios de aquellos que se quedaron sin pasado y sin futuro. Nacidos bajo el dominio soviético, con la férrea conducción de Stalin, muchos de los entrevistados añoran esos tiempos, más allá de las purgas y el Gulag, porque el comunismo les otorgaba una identidad propia; identidad que perdieron con la renuncia de Gorbachov y lo que toman como una traición de Yeltsin.

III.

            Por otra parte, el desmembramiento de la U.R.S.S. en muchos lugares trajo aparejada la lucha armada, debido a que las repúblicas ahora independientes y –supuestamente- soberanas mantenían disputas territoriales con sus vecinos, lo que a la pérdida de identidad habrá que sumar el flagelo de la guerra.

IV.

            El libro resulta entonces una suerte de coro polifónico de voces, donde conviven estalinistas acérrimos, desilusionados de la perestroika, rebeldes contra el nuevo poder central de Putin y toda una gama de ciudadanos que no saben cómo adaptarse al nuevo capitalismo imperante en los mismos lugares donde antes compartían el atraso y el hambre.

V.

            Así, los testimonios reflejan magníficamente el desencanto, la apatía y la nostalgia de la sociedad rusa; los cambios suscitados desde el abandono del comunismo hasta la implementación de la economía de mercado; quiénes se han enriquecido con el capitalismo y quiénes se han convertido en parias. En ese sentido, Aleksiévich construye todo un retrato de época con un sinnúmero de entrevistas, en lo que ya es su estilo narrativo. Para no dejar pasar.


Testimonio de la obra completa

NOTA FINAL

         Después de haber abordado toda la obra editada hasta la fecha en idioma español, considero que el trabajo de Alexiévich es digno de encomio y justifica con creces el galardón del Premio Nobel de Literatura. ¡Enhorabuena!