miércoles, 4 de diciembre de 2019

Al borde. La edad del desconsuelo, Jane Smiley


Sexto Piso, 2019

I.

            Hace un tiempo, alguien lo ponderó en la blogosfera y lo apunté. No suelo leer novedades editoriales –a no ser por entusiasta sugerencia de otros lectores o imposición de algún taller de lectura-, pero ésta combinaba brevedad y profundidad, según sabía, motivos por los cuales le hice un lugar entre otras lecturas más extensas.

II.

            Dave y Dana Hurst son una pareja de odontólogos que poseen una clínica dental. Promediando la treintena, con ingresos holgados, tienen tres niñas. Lizzie, de siete años, es muy observadora y juega bastante con su hermana Stephanie, de cinco. En cambio, la pequeña Leah, de dos años, sólo tiene ojos para su padre, a quien tiraniza todo el tiempo. Parece una familia bien constituida, con horarios y rutinas para pacientes, niñas y algo de vida social. Pero una noche, tras un pensamiento de Dana efectuado en voz alta –‘Nunca más volveré a ser feliz’-, Dave revela que ella tiene un amorío con alguien -sospecha de un compañero de coro- e incapaz de hacerle frente a una confesión –por lo que eso implicaría-, intenta hacerse el desentendido.

III.

            El narrador es Dave en primera persona. Por él comenzamos a saber cómo se conocieron en la universidad, las personalidades de ambos y las reflexiones sobre el matrimonio, las crías, el sexo, la profesión. Y el amor. Porque lo que se le está desmoronando a Dave es el amor, el sustento principal de su matrimonio; de esa familia tal cual la describe, con sus visitas a la casa de fin de semana, las tareas cotidianas, los fragores de ser padre y profesional a la vez, haciendo frente a enfermedades estacionales, etc. Un día, Dana cancela todas sus citas en la clínica sin avisarle. Sale y no vuelve a casa. También cancela las citas del día siguiente…

IV.

            Con maestría y concisión, Smiley construye un universo complejo en algo más de un centenar de páginas. La intimidad familiar continúa su derrotero habitual, por más que los signos de derrumbe son bien visibles. Dave intuye lo que se avecina pero sólo es capaz de aplazar el momento en que todo estalle. Es consciente de que la pareja está al borde de la disolución –hasta se permite pensar en ello-, pero un atávico temor lo paraliza.

V.

            De estilo ameno y coloquial, con un texto que va ganando en solidez y expansión a medida que transcurre; donde abundan reflexiones interesantes, escenas bien descriptas y algunos silencios reveladores -dispersos a lo largo de la novela-, Smiley nos cuestiona acerca del amor de pareja, del amor filial, de cómo se instala la costumbre -y con ella, el hastío- en medio de nuestros vínculos más primarios, hasta correr el riesgo de perderlo todo, de convertirnos en desconocidos. Un libro más que interesante, que puede leerse de un sentón pero que deja huella.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Concierto literario. Nocturnos, Kazuo Ishiguro


Anagrama, 2010

I.

            Hace varios años –antes que al autor le otorgaran el Premio Nobel de Literatura- había leído una crítica con algo de sorna respecto de este libro, poco habitual por tratarse de una serie de relatos para quien fuera mundialmente conocido por sus novelas. La curiosidad y mi pasión por la combinación entre música y letras decidieron la suerte de este ejemplar que esperó hasta hoy, albergando la intención de equilibrar mis lecturas.

II.

            Cinco historias transitan estas páginas, donde se dan cita guitarristas, saxofonistas, violoncelistas y compositores como vehículos de sendas tramas, pero que en definitiva, a la hora de hacer balance, hablan del paso del tiempo en las relaciones de pareja, el abandono o el fracaso de sueños juveniles, la necesidad de adaptarse a las exigencias del mercado, combinado con la falta de inspiración o de talento y la bohemia natural de aquellos que se ganan la vida como virtuosos o simples sesionistas.

III.

            La estructura es propia del ámbito musical. La esposa del protagonista del primer relato es la protagonista –años después- del cuarto; la atmósfera veneciana irrumpe en el inicio como en el final. De esa manera, las historias narradas independientemente unas de otras –que se pueden leer por separado- mantienen un hilo conductor común, al igual que en una obra musical, dividida en movimientos. El conjunto, resulta un concierto literario.

IV.

            Casi todos los relatos tienen un final abierto, por más que el lector pueda suponer o entrever el curso de acción principal a posteriori; pero éste no está marcado en firme. En todos, existe una cierta contención de las emociones de sus personajes; una necesidad de llevar la tensión hasta un clímax, pero sin resolverlo. La sólida pluma de Ishiguro, amena y coloquial, unida a su arte de describir sentires de toda naturaleza, hacen del presente un trabajo propicio para iniciarse en el universo del autor.

domingo, 24 de noviembre de 2019

e-book 51. Codicia. El Mandarín, José María Eça de Queiroz


Nuevo Siglo, 1994

I.

            Creo que el título surgió de un comentario en el blog de un amigo, y lo apunté. Luego, cuando tuve la oportunidad, me hice de una versión digital. No tenía mucha idea acerca de lo que iba a encontrar, pero un poco de fantasía siempre ha sido buena, sobre todo cuando la realidad cotidiana se ha vuelto gris y rutinaria.

II.

            Nos encontramos con un trabajo que data de 1884. Teodoro es un funcionario de menor valía que habita en la pensión de doña Augusta, en Lisboa. Apenas puede hacer frente a sus gastos, pero goza de la lectura. Un día, mientras leía uno de esos empolvados libros, descubre que podría hacerse millonario con solo hacer tintinear una campanilla. No cree en ello, pero… la campanilla se hace presente, a la vez que un hombre vestido de negro quien, con sutilezas y argucias, intenta convencer a Teodoro de que efectúe el hecho. Con ello, dará muerte a un longevo mandarín de los confines de China y, por un birlibirloque, heredará su cuantiosa fortuna. Teodoro no duda y hace sonar la campanilla y…

La versión digital, gentileza de Epublibre

III.

            Lo cierto es que, si bien Teodoro se hace rico, la figura del mandarín lo acosa día y noche, de manera de hacerle saber que toda su familia no solo se ha empobrecido sino que el hambre golpea a sus puertas. Incapaz de renegar del dolor ajeno, Teodoro intentará llegar a los confines de la China para devolver en parte los fondos del mandarín, aunque con ello deba asumir riesgos de vida.

IV.

             Con una pluma proverbial, ágil y muy divertida, Queiroz pone el acento en la codicia y en la necesidad de restañar el mal que se ha hecho. Consciente de los recovecos del alma humana, el autor va planteando reflexiones sobre el materialismo, la justicia y, en definitiva, de cuánto vale aumentar nuestras riquezas, con el costo de empobrecer a los demás. No poca cosa, en estos tiempos. Un libro que invita a la reflexión.

martes, 19 de noviembre de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 11. La embriaguez de la metamorfosis, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Final de volumen y de este largo periplo que comenzó en el mes de enero ppdo., cuando decidí tomarme el año en curso para encarar las novelas que componen este prestigioso libro, puesto a disposición por la casa editora en una encuadernación en cartoné para todos aquellos que amamos las letras de Zweig. Puedo expresar que la experiencia ha sido gozosa, por más que, como en toda compilación de trabajos, exista también aquí cierta irregularidad, propia de los momentos en que fueron escritas –un importante período de tiempo que abarca grandes cambios sociales y políticos-.

II.

            Christine Hoflehner es ayudante de correos en una aldea cercana a Viena. Corre el año 1926 y cuenta con veintiocho años. Vive muy ajustadamente junto a su madre enferma, con su magro sueldo de funcionaria. Desde la muerte de su padre y el fin de la guerra, ambas han sobrevivido no sin esfuerzos y penurias. La llegada de un telegrama a su nombre, de parte de su tía Klaire –casada con un opulento norteamericano-, invitándola a pasar unos días en los Alpes suizos –sin costos para ella- no sólo llama su atención, sino que inicia un camino de autodescubrimiento.

III.

            Ese feliz y breve período -que culminará abruptamente- generará rencor y odio hacia la sociedad, que no sólo evidencia que otra vida mejor es posible, sino que sólo los que cuentan con recursos económicos pueden hacer usufructo de ella. Al reencontrarse con su hermana tiempo después, entra en contacto con el único amigo de su cuñado, del tiempo en que fueron prisioneros de guerra. Sólo que Ferdinand tuvo que quedarse dos años más en Siberia y aún en el presente no puede conseguir un trabajo digno por mucho tiempo. Así, la inquina de esa incipiente pareja que se siente estafada por el Estado, habiéndoles privado de una vida de calidad, orilla hacia la venganza, planeando un desfalco de proporciones, y de una huida posterior.

IV.

             Con el estilo preciosista de su prosa, Zweig plantea un conflicto entre el ciudadano, el Estado y la sociedad de su tiempo, a través de un proceso de toma de conciencia –de la pobreza-que la protagonista efectúa a lo largo de las páginas. A esto le suma las injusticias que toda guerra deja como secuela y la imposibilidad de hallar una salida para gente que, en otras condiciones, hubiera podido tener mejores opciones. Un libro algo extenso, bien delineado psicológicamente y con un final abierto que sugiere la reflexión sobre el influjo de la situación social y política en cada individuo. Buen broche de cierre. El conjunto de novelas, para el deleite.
Testimonio del volumen editado por Acantilado

jueves, 14 de noviembre de 2019

Pecado de juventud. La única historia, Julian Barnes


Anagrama, 2019

I.

            ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? fue el título con el que Gordon Lish lanzó al estrellato a un desconocido Raymond Carver. Hoy son millones los lectores de esa obra, tanto en aquella versión como en la que el propio autor nos dio a conocer: Principiantes. Un maduro Julian Barnes nos ofrece hoy sus propias creencias sobre ello. En gran medida, un acendrado colofón al tema principal de su historia y dedicación literaria.

II.

            Paul es un joven de diecinueve años que, tenis mediante, descubre lo que llegaría a ser el amor de su vida: Susan Macleod. Pero no tiene nada a favor. Ella está casada con Gordon, tiene dos hijas mayores en edad que él… y cuenta con cuarenta y ocho años. Entre ambos vivirán un amor sin par a lo largo de los siguientes diez años, hasta que la situación se vuelva intolerable y entonces la asimetría solo deje posibilidades de supervivencia para uno de ellos.

III.

            Estructurado en tres partes, con un narrador en primera persona al inicio, que da paso a una segunda persona en el intermedio y alterna entre primera y tercera al final, Barnes nos habla de un pecado de juventud, una historia de amor única, narrada medio siglo después de ocurrida. Pero no se restringe a los hechos amorosos sino que deja paso a su contracara, el aislamiento y la pérdida de toda referencia social, junto a la necesidad de rescatar lo poco que va quedando a medida que el deterioro de Susan se hace más notorio.

IV.

          El protagonista ha hecho lo indecible por sostener su historia de amor, independientemente de los cánones sociales, la crítica familiar y el rol de aventura que le endilgan los amigos más cercanos. Deja en claro que estaba profundamente enamorado en una relación sin futuro. Ha luchado contra la adversidad y ha fracasado. Pero ahora, tras cinco décadas, intenta encontrar el significado, la explicación de aquella experiencia crucial que no solo evoca para dejar que no muera en el olvido sino que le permita comprender –o justificar- por qué sus relaciones posteriores han sido de la manera que fueron.

V.

            Con una pluma ágil, escenas ambientadas a fines de los ’60 del siglo pasado, una mirada crítica sobre la clase media de entonces y una denuncia en sordina a la violencia de género, Barnes construye un relato profundo, que indaga sobre la naturaleza del amor, su persistencia en nuestro interior y cómo la memoria recrea los gratos recuerdos que, de alguna manera, nos permitan seguir creyendo en aquél. En mi humilde opinión, más meritorio del Man Booker que El sentido de un final.

sábado, 9 de noviembre de 2019

e-book 50. Pertenecer. La dependienta, Sayaka Murata


Duomo, 2019

I.

            Un libro breve. Me atrapó su portada ni bien la vi y, al entrar en materia, me pareció necesario brindarle un lugar en las lecturas del año. Sobre todo, viniendo desde el Japón, como una bocanada de aire fresco, renovador. Cuando un trabajo conciso –como el presente- resulta contundente, los lectores estamos de parabienes.

II.

            Keiko Furukura es una niña que no encaja con el resto de sus compañeros de escuela. Toma sus propias decisiones –algunas de ellas no están de acuerdo con los cánones sociales- y, por eso, necesita ser curada. Pasó el tiempo y Keiko sólo pudo convertirse en alguien normal el día que se mudó a Tokio, tras abandonar el solar familiar, empleándose en una konbini, un estanco o kiosco abierto las 24 hs. en el que trabaja por horas. Allí, frente a un manual de instrucciones y una férrea capacitación, halló su lugar en el mundo. El problema es que, después de dieciocho años de asistencia y con treinta y seis años de edad, todo su entorno familiar y de amistades cuestiona por qué no ha cambiado a un trabajo más importante o, en su defecto, por qué no se ha casado ni tenido hijos.

III.

            El planteo de la autora se presenta desde el inicio. Su protagonista es una border, que no adhiere a los mandatos sociales ni está interesada en formar una familia. Virgen aún, se pregunta si engendrar vida garantiza la aceptación social. Andando el tiempo, consigue que un ex compañero –sin dinero ni ganas de trabajar- comparta su modesta habitación, con el fin de decirles a los demás que tiene pareja y convive con él. El beneplácito y el asombro no se hacen esperar, con lo que Keiko se siente parte de la sociedad. Pero el costo de semejante decisión se vuelve cada vez más engorroso y la aparta de aquello que la hace feliz.
La versión digital, gentileza de Epublibre
IV.

             De pluma ágil, escueta en su extensión y escenas bien descriptas, Murata señala los roles asignados por un código social con los que su protagonista deberá convivir y, en la medida de lo posible, satisfacer, so pena de quedar excluida como un outsider. Con ella, su partenaire tampoco alberga intención alguna de ser parte de una sociedad estereotipada, caduca, donde los distintos son señalados como tal, presionados continuamente por los otros miembros, casi sin opciones de ser integrados.

V.

             ¿Cuál es el costo de pertenecer, de ser uno más? ¿Qué posibilidades reales de inclusión tienen aquellos que no se sienten llamados a cumplir con convencionalismos? Una novela bien llevada hasta el final, que plantea interrogantes a los lectores. Más que interesante.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Remover el pasado. La mujer de mi vida, Carla Guelfenbein


Alfaguara, 2005

         ‘Debió ser un proceso invisible, que se fue gestando en el tiempo. Supongo que los abandonos son así. Primero, deja de importarte lo que el otro piensa, sus discursos y argumentos te empiezan a sonar rancios; luego, te desinteresas de lo que hace, de lo que siente, y sin darte cuenta, paf, partes. No importa que sigas ahí, compartiendo el café por la mañana. Ya has partido y lo que queda de ti es apenas una cáscara.’

I.

            El grato recuerdo del primer trabajo de la autora junto a la aparición de un nuevo título me inclinaron a proseguir –en orden cronológico- con la lectura de su obra. El conflicto social planteado al presidente Piñera en Chile hace unos pocos días sólo reforzó la decisión de encarar el presente volumen.

II.

            Theo, un reportero de guerra inglés cerca de la cuarentena, es invitado por Antonio Sierra, un viejo amigo, a pasar las Fiestas de Año Nuevo en su casa en Puerto Montt, tras quince años de ausencias recíprocas. Será la primera vez que no las comparta con su hija Sophie, de ocho años. Lo que Theo desconoce es que también estará Clara esperándole. Parece que ha llegado la hora de remover el pasado y saldar cuentas.

III.

            La novela se abre con un hecho trágico. Ambientada en 2001, Theo nos va narrando los recelos propios y las ironías de Antonio, haciendo mención a un pasado común con matices tormentosos. Tanto ellos como Clara se conocieron en un verano de 1986, cuando Antonio y ella, un poco menor, estaban viviendo exiliados en Inglaterra. Entre Theo y Antonio forjaron una férrea amistad, sólo empañada por la competencia en el amor de Clara. Un suceso puntual aunque no menor, desencadenó el alejamiento de los protagonistas.

IV.

            Guelfenbein ensambla la clásica historia del triángulo de amor con la vida en el extranjero, la resistencia a la dictadura de Pinochet, los ideales de juventud y la historia familiar, de manera de construir una mirada desde el exilio basada en la amistad que desarrollan dos muchachos universitarios que comparten estudios. Clara es el puente de unión entre opuestos y, a la vez, el origen de la separación de los personajes masculinos. Estructurada en tres partes, la autora narra los sucesos en tiempo presente, para volver al inicio de aquel verano y concluir en un final sugerente.

V.

            En estilo coloquial y fluido, con diálogos acertados y lograda composición psicológica de los personajes, el libro no elude reflexiones sobre el amor –y el desamor-, la pareja, los hijos, por más que algunas escenas parezcan forzadas. En suma, una lectura interesante.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Cuenta regresiva. Cuando el peligro es pequeño somos felices, Victoria Schcolnik


Mardulce, 2019

I.

            Otro título surgido de la propuesta de un taller de lectura. Cuando pregunté por qué había sido incluido dentro del mismo, se me explicó que han surgido muchas voces femeninas jóvenes en el ámbito literario local y ésta era una ocasión propicia para entrar en contacto con sus temas. Como el libro apenas sobrepasa el centenar de páginas y su costo es exiguo, no opuse reparos sustanciales.

II.

            Anna y Lobo son una pareja en crisis. Cada cual ha llegado hasta el borde del abismo a su manera, con un pasado de fracasos, pérdidas y frustraciones familiares a cuestas. Lobo necesita de la presencia de Anna para conciliar el sueño; ella es su cable a tierra. A su vez, Anna se apoya en la firmeza de su marido, pero la creciente demanda de alcohol de éste la arrastra hacia una vida con ribetes violentos. Por eso, una mañana abandona el lecho conyugal y sale a la calle, mas no sabe qué hacer ni adónde dirigirse. Sólo se sienta en la vereda de enfrente, a tomar distancia.

III.

            La estructura que eligió Schcolnik para ésta, su primera novela –sus trabajos anteriores han sido poemas-, es fragmentaria. Alterna pequeños textos de una y otro protagonistas. Así, el lector se va enterando de cómo ambos llegaron a la situación terminal en que se encuentran, a través de párrafos breves que pueden considerarse una unidad en sí mismos, de manera que, desde su inicio, es una cuenta regresiva hacia el final. No incluye más que los hechos sobresalientes ni tampoco mantiene una línea temporal.

IV.

            La separación de los padres; la muerte del abuelo protector; el incendio de la vivienda familiar y la consiguiente emergencia de vivir de prestado son algunos de los elementos que han hecho de las vidas de Anna y de Lobo dos existencias rotas, que sólo pueden sobrellevarse cuando no existe peligro o amenaza en derredor. He ahí el porqué del título.

V.

            Con una prosa escueta y directa, escenas fuertes sin golpes bajos ni morbo alguno, por momentos poética o reflexiva, Schcolnik nos brinda una mirada expectante sobre la fragilidad del matrimonio, los mandatos familiares, la influencia del pasado en nuestras vidas. Un libro que aborda sucintamente posibles motivos por los cuales nos vinculamos.

viernes, 25 de octubre de 2019

Parodia contra la guerra. Matadero Cinco, Kurt Vonnegut


Anagrama, 2009

I.

            Fue un regalo de cumpleaños que tardó casi diez años en ser leído. No es que no me fiara del autor pues ya había encarado otro título tan interesante como éste; sólo quería disponerme adecuadamente para su lectura. En medio del maremágnum, sentí que el momento era propicio.

II.

            Ésta es la historia de Billy Pilgrim, nacido en Ilium -al inicio de los años ’20 del siglo pasado-, en la que destaca su Escuela de Óptica, de la que egresa con calificaciones brillantes; se promete y se casa con la hija del dueño de la misma –el anti Eros personificado- y tiene dos hijos: Barbara se ocupará de él a la muerte de su madre y Robert –un díscolo estudiante- se convierte en el modelo de soldado de Vietnam. Todo estaría muy bien si no fuera que Billy comienza a dar signos de cierta esquizofrenia. Habla de su captura por alienígenas del planeta Tralfamadore quienes lo secuestran una noche y lo llevan junto a una joven estrella de Hollywood para ser objeto de mirada y diversión de sus pobladores en un zoo local. Pero lo central es que Billy es uno de los escasos supervivientes al bombardeo –por parte de la aviación aliada- de la ciudad de Dresde durante la noche del 13 de febrero de 1945. Capturado por los alemanes y habiendo sido destinado a realizar ciertas tareas allí, sobrevive gracias a haberse refugiado en una suerte de galpón amplio y vacío que un matadero local poseía subterráneamente.

III.

            Esta sátira a la sociedad norteamericana, aparecida en 1968 en pleno triunfalismo de la guerra de Vietnam, tiene mucho de antibelicismo, toques de ciencia ficción y dosis equilibradas de humor negro, lo que la vuelve única en su género. Billy –un alter ego del autor- narra con detalles el acontecer de su vida, desde que es reclutado como soldado hasta el final de sus días, pero lo hace en forma de crónica, sin emoción ni reflexión. Los hitos importantes se presentan como algo que tenía que ocurrir, sin juicio crítico. Y todo lo que le sucede a Billy resulta gracioso y trágico a la vez.

IV.

            La inclusión del supuesto viaje a Tralfamadore, con sus pobladores que viven en cuatro dimensiones y se comunican telepáticamente, tiene que ver con una mirada existencialista para dar respuestas alternativas a la religión y al rol del ser humano en el Universo. Con algo de sorna e ironía y escenas surrealistas de naturaleza onírica, Vonnegut aborda el aspecto esencial: no somos más que un grano de arena en una inmensa playa que, para peor, nos resulta desconocida.

V.

            En un estilo directo y ameno, con frases cortas y párrafos breves, Vonnegut nos permite ir conociendo la vida de su protagonista utilizando flashes temporales intercalados como algo normal en lo que se narra que, si bien fragmentan el texto, lo vuelven extremadamente divertido y fluido. El libro se acompaña de un prólogo que el propio autor ha escrito, contando cómo ha sido la génesis del mismo y explica el porqué de su segundo título: ‘La cruzada de los niños’, en el que alude no sólo a que muchos de los soldados de uno y otro bando no eran más que unos mozalbetes sino que algunos de ellos fueron vendidos, como en otras guerras anteriores. En suma, una obra que nos cuestiona si gran parte de nuestra vida en el siglo XX no ha sido verdadera ciencia-ficción. Un libro desopilante, colosal e imperdible.

domingo, 20 de octubre de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 10. Confusión de sentimientos, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Otra novela breve de Zweig, que indaga en la naturaleza humana. El narrador, un reconocido consejero privado, acaba de cumplir sesenta años y sus colegas de Facultad le rinden homenaje a través de un documento biográfico que compila todos sus trabajos a lo largo de su trayectoria. Pero el propio agasajado sostiene que, si bien se siente agradecido por el gesto, no halla en aquél huellas de su vida; habla sobre su persona sin exponerlo. Por eso aprovecha la ocasión para retrotraerse a su juventud y develar a su numen inspirador.

II.

            Roland, a la sazón él mismo, un joven de diecinueve años, hijo del director de un instituto del norte de Alemania expresa su rebeldía contra los gustos paternos al concluir el bachillerato. Durante su estancia en Berlín elige una vida despreocupada, frecuentando mujeres y la noche antes que los estudios. Humillado por la visita imprevista de su padre, se instala en el centro del país en una pequeña universidad donde descubre al profesor que no sólo lo iniciará en su vocación sino que marcará toda su carrera posterior. El acceso a una habitación cercana a su maestro y su esposa, su acentuado cambio de humor para con el protagonista y el trato frío dispensado a su cónyuge –bastante menor que él pero mucho mayor que su aprendiz- despiertan la curiosidad de éste, quien sospecha la existencia de un enigma oculto.

III.

             Con la prodigiosa pluma con que se le reconoce, Zweig construye en un ciento de páginas un misterio y una revelación para el aún inocente Roland, quien solo puede atisbar reproches ante la angustia que su maestro –a quien admira- le genera en cada desplante o ironía. La tensión se incrementa paso a paso hasta el paroxismo final donde todo encuentra una explicación adecuada.

IV.

            Destaco la composición psicológica de los personajes, cada cual en su rol, y cómo el autor va llevando la trama hasta su desenlace. La descripción de sentires y de reflexiones acerca de los acontecimientos es lo más granado de la novela. Es posible que el lector perspicaz intuya hacia dónde se inclinará la historia con el paso de las páginas, pero eso no limita su lectura; por el contrario, enriquece la mirada sobre los detalles narrativos y los elementos utilizados en su composición y ensamble. Una pequeña joya, de visita más que obligada para quien desee dedicarse a las letras.

martes, 15 de octubre de 2019

Trilogía Hermanas. e-book 49. 3. Las Inviernas, Cristina Sánchez-Andrade


Anagrama, 2014

I.

            Concluyo la Trilogía Hermanas con este ejemplar. Si bien el título no hace referencia al vínculo, de hermanas se trata. Tres fueron los comentarios que me llevaron a él. El primero y más antiguo, era lapidario. El segundo, un par de años posterior al primero, entusiasta. El último, hace relativamente poco, entre aguas. No había manera de dilucidar sin hacer experiencia.

II.

            Han pasado treinta años. Saladina y Dolores vuelven a la Tierra de Chá, aquella aldea que las vio nacer y crecer junto a su abuelo Reinaldo. Exiliadas durante la Guerra Civil y refugiadas en Inglaterra, ambas han adquirido un par de máquinas de coser Singer -y el oficio de costureras-, el dominio del idioma inglés y el amor por el cine. Pero el pueblo gallego donde se ambienta la historia a mediados de los años ’60 de siglo anterior, apenas las ve llegar comienza a inquietarse. Es que la sola presencia de ese regreso remueve un pasado que hubiera sido mejor olvidar.

III.

             Todos guardan secretos que se irán develando a medida que nos adentramos en sus páginas: las hermanas, el abuelo difunto y la gente del pueblo. Y lo que comenzó como una vuelta a la sencillez de una vida rural aislada y monótona se irá transformando según las necesidades de pertenencia, los reclamos de los vecinos y la competencia entre hermanas, en una pérdida del delicado equilibrio que brindaba el pacto de silencio inicial.
La versión digital de un libro que nunca llegó a esta tierra, gentileza de Agnieszka

IV.

            El mayor acierto de Sánchez-Andrade estriba en que toda la historia está condimentada con leyendas y supersticiones pueblerinas, una minuciosa descripción de actividades y sentires de sus personajes –porque todos tienen algo que ocultar-, una pizca de realismo mágico y gran dosis de frustración de vivir una vida sin horizontes ni aspiraciones. Así, la narración cobra relieve y los pormenores sostienen los hechos más significativos de la trama.

V.

           Con una pluma ligera, personajes bien delineados, enigmas y misterios que se aclaran paulatinamente, escenas típicas y mucho contrapunto entre la Fea y la Guapa, el libro resulta una bocanada de aire fresco, sin mayores aspiraciones. Apropiado para un viaje corto o para un fin de semana de descanso.

jueves, 10 de octubre de 2019

Confines. El cielo de los animales, David James Poissant


Edhasa, 2016

I.

            Una revista local lo recomendó hace algún tiempo ponderando sus virtudes, razón por la cual lo adquirí. Dormía el sueño de los justos hasta que un taller de lectura en el que participo lo propuso para compartir entre los presentes. Las apreciaciones personales que han acompañado la experiencia son las que continúan.

II.

            Es una colección de quince relatos –uno doble- de índole diversa, pero todos ellos sufren de bipolaridad. Me explico: por un lado, está la trama con su acontecer propio –real o fantástico-; la otra, desarrolla una historia previa de alguno de los personajes, que entronca colateralmente con lo que está sucediendo en aquélla; eso vuelve al texto atractivo y original en su estructura.

III.

            La pérdida de una hija; el descubrir que tu hijo es gay; un suicida carente de coraje; la traición entre amigos; una pelea de pareja; sostener una relación con alguien amputado –entre otros-, no parecen temas lejanos a la vida cotidiana. Sin embargo, las respuestas humanas que se disparan en algunas de estas situaciones a veces rondan el grotesco, el humor negro o la lisa y llana bizarría. Muchos de los relatos ahondan en los confines del sentir de sus personajes, donde el elemento desencadenante pertenece al presente pero tiene consecuencias en el futuro debido a una historia pasada.

IV.

            Destaco la construcción que Poissant ha efectuado en cada uno de los trabajos, anudando a través de un hecho casi trivial una historia con otra anterior. Por momentos, se asemeja a la crudeza de los relatos de Carver; en otros, al estilo seco y cortante de Richard Ford. La naturaleza de los vínculos, con tintes de enfermedad, desencanto, violencia y desapego se dan cita en una serie de cuentos que asombran, tanto por las imágenes como por la convivencia con el absurdo.

V.

            En estilo coloquial y fluido, el autor nos brinda un texto entretenido con escenas memorables y diálogos imperdibles. Los pocos relatos cortos parecen no aportar más que volumen y los más extensos habrían ganado en contundencia con algunas páginas menos, pero el conjunto mantiene una estructura homogénea y un sabio equilibrio. En síntesis, un libro que se disfruta mucho. Buena ocasión para iniciarse en el universo de Poissant.

sábado, 5 de octubre de 2019

Incunables 9 y Pelibro 17. Tierra mártir, Alan Paton

             La génesis de esta combinación tuvo lugar en octubre de 2018 cuando pude acceder a un ejemplar del libro, una primera edición en español que data de 1951; por eso también se incluye bajo la etiqueta de incunables. Al poco, hallé una copia del film –que había pasado ignorado para mi-, y me propuse incluirlo para el presente año.

Libro

TIERRA MÁRTIR


Alan Paton (Emecé, 1951)

            El pastor negro Stephen Kumalo, con residencia en Ndotsheni, Natal, recibe una carta de otro sacerdote en Johannesburgo, anunciando que ha encontrado a su hermana Gertrude ‘muy enferma’ y le ruega que los visite. Así comienza el periplo del viejo pastor, que deberá hacer acopio de entereza y templanza, ante la tragedia que le habrá de sobrevenir, tanto en la persona de su hermana como en la de su propio hijo, del que tampoco tiene noticias desde hace mucho. Para colmo, antes de partir, un asistente le pide que investigue el paradero de la hija de otro fiel.

            Ambientada en Sudáfrica en 1946 -un par de años antes de que se declarase el Apartheid- y estructurada en tres partes, la novela expone las irreconciliables diferencias que se suscitan entre los hombres blancos, con su cultura occidental –y cristiana, en este caso-, y la vida tribal y ancestral de la raza negra nativa. Además, un luctuoso suceso policial envolverá a un poderoso y reconocido hombre blanco y al pastor, de manera de oponer ambas figuras, constituyendo a cada una de ellas en arquetipo de la vida y la perspectiva de las dos razas en pugna.

            Paton exhibe una convivencia que se va tornando cada vez más difícil, sin eludir los problemas y la explotación que la raza blanca ha generado en la sociedad nativa con la excusa del progreso y el bienestar para todos. Para ello, se centra en las minas de oro, verdadero motivo de la colonización neerlandesa e inglesa que, para usufructuar los beneficios, necesitaba de la mano de obra barata que sólo los nativos podían ofrecer. Es por eso que incluye en el texto la lucha obrera –no violenta- de reclamos salariales, junto al impacto que los medios de producción capitalista ejercían en la población nativa, con su secuela de miseria, delincuencia y prostitución.

            No obstante, el autor se vale de uno de sus personajes para exponer sus propias ideas, culpando a la raza blanca de haber sido incapaz de prever las transformaciones a las que sometió a una raza primitiva y tribal con la llegada de su cultura occidental, tanto en lo social como en lo religioso. También promueve el asistencialismo y la educación que sólo los blancos podrían conducir de manera que el resto de la población pudiera autosustentarse, a partir del reparto de tierras y de la producción agropecuaria.

            Con un estilo ameno y coloquial, casi evangélico, protagonistas bien delineados y una sólida descripción narrativa, Paton aboga por un futuro en convivencia armoniosa entre razas.

Film

LLANTO POR LA TIERRA AMADA


Darrell James Roodt (Distant Horizons, 1995)

            Existen dos realizaciones basadas en el mismo libro. La primera, data de 1951 y fue dirigida por Zoltan Korda. La segunda, es la presente.

            Tanto el guión como la puesta en escena respetan en gran medida el contenido del libro de Paton, su ambiente temporal y su geografía. La fotografía es la gran protagonista del film, con sus maravillosos landscapes y claroscuros. Filmada en ambiente natural en Sudáfrica, combina la grandeza del paisaje, lleno de verdes y ocres, con la grisura propia de las ciudades populosas como Johannesburgo. La música, a cargo de John Barry, mantiene el estilo clásico y romántico que le supimos conocer en otro film con la sabana africana de fondo, Out of Africa.

            Respecto de las actuaciones protagónicas a cargo de James Earl Jones y Richard Harris, si bien cumplen con eficacia cada cual su rol, no son tan emotivas como las que figuran en el libro original, ni tan contrapuestas. Cierto es que toda la Primera parte del libro de Paton –casi la mitad del texto- transita con la historia del pastor, sin referencia alguna al hombre blanco –razón por la cual el director fija a Harris en la escena inicial, para que el espectador lo tenga presente y no se olvide de él-, pero tampoco hace del encuentro una suerte de acentuado colaboracionismo entre razas, como Roodt nos intenta hacer creer.

            El resto del elenco acompaña la historia con solvencia, pero Roodt no puede salvar, solo con la solidez de las actuaciones, la ausencia de todas las reflexiones enriquecedoras que Paton efectúa en medio de las escenas trascendentes. Al film le falta la chispa que sí aparece en el libro. Por lo demás, una buena historia con altibajos.
Testimonio del Pelibro 17

lunes, 30 de septiembre de 2019

Trilogía Hermanas. e-book 48. 2. Las hermanas Bunner, Edith Wharton


Contraseña, 2018

I.

            El libro fue ampliamente comentado en la Red. Tras la excelente experiencia de la lectura de Ethan Frome, de la misma autora, y la buena recepción del presente entre el público lector, no pude menos que incorporarlo en mi Trilogía que aborda el vínculo fraterno. Además, narra sobre un par de hermanas de más humilde condición respecto de lo que han sido sus novelas posteriores, más acordes al estrato social al que Wharton pertenecía.

II.

            Ann Eliza y Evelina Bunner sobreviven en un suburbio del Nueva York de fines de siglo XIX, gracias a una tienda en la que venden objetos de mercería en general. No pasan estrecheces pero tampoco huelgan los ingresos. Llevan una vida monótona y rutinaria, sin aspiraciones, hasta que la mayor decide regalarle un reloj a Evelina, por su cumpleaños, de manera de no tener que visitar la plaza para saber la hora del día. Para ello, acude al polvoriento negocio de Herman Ramy quien, con motivo de reparar alguna falla, comienza a frecuentar la vivienda y las vidas de las hermanas, lo que alimenta las ilusiones de ambas.

III.

             Wharton refiere la historia a través de Ann Eliza, a quien su edad resigna de una opción matrimonial en aras de ver feliz a su aún casadera hermana menor. En pos de ello, renuncia a su propia felicidad abnegadamente cuando la ocasión se le presenta, despejando el camino para que Evelina pueda concretar su boda; sólo que la soledad golpeará a su puerta una vez que las hermanas se separen. La falta de noticias y la inquietud acerca del paradero de Evelina harán el resto.

La versión digital, gentileza de Epublibre
IV.

             Destaco la magnífica descripción del entorno geográfico como elemento constitutivo que hace a la psicología de los roles principales; como si hubiera una relación unívoca entre vivienda y personajes. Además, hay un trabajo meticuloso en la elaboración de los rasgos personales de cada uno de éstos. Ellos, junto al arte de la concisión, hacen de esta breve novela un típico ejemplo de literatura clásica.

V.

            ¿Tiene sentido vivir una vida despojada de alegrías en el plano personal, para que aquellos a quienes amamos alcancen la felicidad? Las renuncias y los sacrificios que ello conlleva, ¿garantizan que esas alegrías se trasladen de manera automática? Ese parece ser el núcleo existencial de esta brillante narración. Con estilo fluido y coloquial, Wharton construye una joya literaria. Sin desperdicio.