domingo, 10 de mayo de 2026

e-book 207. Días de niebla. La revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera

Seix Barral, 2012

II.

                Esta novela histórica apareció en 1987, año de grandes vaivenes en el ámbito local. El levantamiento carapintada que tuvo en jaque al gobierno radical durante los días de Semana Santa, junto al esperanzado Plan Primavera económico –que concluyera con un estrepitoso fracaso pocos meses después- y el resurgimiento del peronismo renovador, que se alzara con el triunfo en el primer estado argentino, no parecen ajenos al clima de época que Rivera revela en la figura de quien fuera considerado el orador de la Revolución de Mayo cuando, en la memorable sesión del 22 de Mayo del Cabildo Abierto abogara por la destitución del Virrey de un Fernando VII encarcelado y la emancipación local del yugo español: Juan José Castelli.

III.

               Así, Rivera repasa los últimos días de un abogado que tuvo que revestirse de militar, liderando las fuerzas de un bisoño ejército de la Revolución con el fin de concitar la adhesión de los pueblos del interior del Virreinato del Río de la Plata –para lograr cohesión territorial y así descartar cualquier atisbo de secesión-, enfrentar a un ejército español mejor preparado y aniquilar la oposición, que pugnaba por reponer a la realeza española al mando del gobierno.

IV.

                En esos últimos días en los que un cáncer de lengua condujera hacia la tumba al egregio tribuno, Rivera expone en primera persona no solo al convencido jacobino de la necesidad de liberarnos de la tutela española –junto a su primo, Manuel Belgrano, y a Mariano Moreno-, sino que intenta mostrarnos la dimensión humana del personaje, que se cuestiona todo el tiempo lo atinado o no de sus decisiones, tanto en el plano político como en el personal. Sometido a juicio por el gobierno central, tras la derrota en los campos de Huaqui, un desilusionado Castelli se pregunta si todo el esfuerzo que se estaba realizando, habría de coronarse con aquel sueño que siempre albergó: la igualdad entre hermanos, sin importar ser español, mestizo o indio, sin esclavitudes ni sometimientos.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

V.

               De estilo coloquial, alternando primera y tercera persona –a veces, en un mismo párrafo-, Rivera nos acerca las posibles inquietudes, dudas y cierto grado de escepticismo en el futuro –pero nunca remordimiento ni sentimiento de culpa de aquello que debió enfrentar- que una figura de importancia capital en la incipiente República Argentina se permite hacia el fin de su vida, mientras la Revolución de Mayo transita días de niebla.

I.

               Agradezco a la Biblioteca Esteban Echeverría de la Legislatura local, la inclusión de esta novela en su Taller de Lectura ‘Letras porteñas’, para acompañar la historia de esta ciudad.


martes, 5 de mayo de 2026

Jugar a ser Dios. Frankenstein o El moderno Prometeo, Mary W. Shelley

Cátedra, 2024
 

I.

                Era una lectura más que esperada por mi. De hecho, anduve comparando ediciones antes de decidirme y me incliné por la de marras en virtud de su puesta en contexto, vida de la autora y análisis de la obra, que suelen acompañar estas ediciones. El numeroso grupo que compartió la lectura ahondó sobre algunos temas que tanto la escritura como el contenido dispararon en su momento, de lo que haré un sucinto resumen.

II.

                La historia es conocida: el joven Victor Frankenstein, curioso e imaginativo desde niño, ha destinado sus estudios y afanes a las ciencias naturales; en especial, intenta lograr dar vida a una criatura amalgamando fragmentos de cadáveres. Cuando alcanza su objetivo utilizando supuestos principios e instrumentos de la química, su repulsión es tal que lo abandona inmediatamente. La historia, entonces, cobra tintes trágicos, porque ese ser, dado su aspecto, es rechazado por el resto de la sociedad, confinándolo a un estado de aislamiento del que solo podrá salir acudiendo a su creador. Y si éste se negara a ayudarlo, entonces…

III.

                Existen varios planos para debatir. El primero y no menor es la autoría del texto. Son tantas las sugerencias que Percy Shelley ha anotado en el original –e incluso, incorporando párrafos propios- que muchos dudaban que fuera Mary su autora. Pero existen claros indicios que denotan una sensibilidad femenina en el escrito, de la que Percy parece carecer. Otro plano es la identidad monstruosa: ¿qué entendemos por monstruo?, ¿siempre lo hemos de considerar desde nuestra propia perspectiva, como si fuera otro?, ¿o existe también una parte monstruosa que habita en nosotros mismos y que, bajo ciertas circunstancias, se pone en evidencia?

IV.

               Es curioso cómo el común de los mortales –que sabe de la novela- asocia a Frankenstein con el ser contrahecho y desproporcionado que ha creado el doctor, cuando esa criatura en toda la novela no lleva nombre; hasta de eso su creador lo ha privado. Así, ¿quién es el verdadero monstruo?, ¿la creación espantosa abandonada a su suerte desde el inicio, o aquel que, aun habiendo sido educado e instruido le dio origen e intentó desentenderse de él? Quizás el vulgo no se halle equivocado y, en una suerte de transmutación, el monstruo sea Frankenstein… el doctor.

V.

               De estilo coloquial y directo, con una prosa fluida, esta novela que consta de tres volúmenes, escrita entre 1816 y 1818 y reeditada con ciertos cambios en 1831, ha interpelado a generaciones de lectores acerca de lo que puede ocurrir cuando el ser humano intenta jugar a ser Dios: las consecuencias de nuestros actos pueden no ser las esperadas, aunque debemos responder por ellas. Una obra para leer y releer. Más que recomendable.