Trotalibros, 2015
I.
Había decidido no participar en
esta propuesta en beneficio de otras lecturas, pero el alma de quien ha
ejercido la docencia por casi cuatro décadas y se halla retirado pujaba porque
le hiciera lugar. Los incondicionales de siempre encumbraron esta edición en
cartoné que, para mejor, incluye ilustraciones alusivas a las escenas más
conspicuas. Me pregunté quién no guarda un maestro señero en su vida y le di
curso. Lo breve del texto facilitó su lectura.
II.
El señor Chipping arriba al
colegio Brookfield en 1870, cuando contaba con poco más de veinte años, escasa
experiencia docente –aunque aspiraba a una mejora- y peor manejo de la disciplina
áulica. Por espacio de más de medio siglo fue maestro de latín y griego de
generaciones familiares que se sucedían en la institución. Dueño de un carácter
afable y algo errático, con el paso del tiempo pudo convertirse en el centro de
atención de todos esos jóvenes varones que asistían a sus clases, y a quien
solían visitar fuera de ella.
III.
Así, hacia el fin de sus días Chips –como solía llamarlo el
alumnado- rememora aquellos en que la
vida estudiantil de esos chicos y la suya se entrelazaban, generando
comentarios graciosos, con salidas ocurrentes y un sinnúmero de anécdotas e
hitos personales que desgrana su mente prodigiosa. Su llegada a los claustros,
la relación con sus superiores y colegas, su casamiento y posterior viudez y
los años de soledad a cuestas, que le valieron el reconocimiento de todos
quienes le conocieron, es en sí mismo el núcleo central de esta entrañable novela.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
Rescato la composición psicológica
del protagonista -basado en la figura de su propio padre y de uno de sus profesores-
que Hilton ofrece a sus lectores: un hombre algo excéntrico y dubitativo,
estudioso y entregado a su quehacer, a quien el matrimonio logró flexibilizar y
acortar la distancia académica que lo separaba de su clase, logrando el respeto
de toda la comunidad. Además, el autor enmarca sabiamente las escenas en medio
de hechos históricos sobresalientes: la guerra franco – prusiana; la muerte de
la reina Victoria, primero, y de Eduardo VII, luego; la Primera Guerra Mundial
y la proclama de egresados caídos en ella, etc.
V.
De estilo coloquial y muy ameno,
es una novela que puede leerse de un sentón. Hay quienes confiesan haber
perdido alguna lágrima en el camino. Lo cierto es que los mayores no olvidamos la
maravillosa interpretación de Peter O’Toole en la realización cinematográfica
homónima de 1969, dirigida por Herbert Ross. Valga como homenaje, entonces,
para todos aquellos docentes que dejaron huella en cada uno de nosotros.

