Mostrando entradas con la etiqueta Selva Almada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Selva Almada. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2026

e-book 209. Historias del Litoral. Una casa sola, Selva Almada

Random House, 2026

I.

                Empujados por el reciente lanzamiento, lectores afines a las letras de Almada se alegraron al saber que la votación de lectura conjunta recayera en este título. En rigor de verdad, no es el primer escrito donde un inmueble cuenta su historia; Manuel Mujica Láinez narró los avatares de una casa ubicada en el casco urbano de Buenos Aires, cuyos ocupantes pertenecían a la clase dirigente argentina. En cambio, Almada se inclina por una casa de aldea, situada en el Litoral.

II.

               La historia se retrotrae al pasado entrerriano, evocando la figura mítica de Justo J. de Urquiza quien habiendo derrotado a las fuerzas de Juan M. de Rosas –y también a las de Mitre-, decidió recluirse en su estancia de San José, donde fuera asesinado en 1870 por una partida de mercenarios. Desde allí y hasta el presente, una casa comienza a narrar su propia vida, describiendo con detalles los sucesos más significativos y, de paso, las costumbres sociales. Así, exhibe el rol de sumisión y sometimiento de las mujeres respecto de sus hombres; el de éstos respecto del patrón que les arrienda la tierra, y las dificultades en la supervivencia.

III.

               Pero, además de estos tópicos, se desarrolla una trama que bordea la intriga policial. Los últimos habitantes de la casa fueron los Lucero quienes, un buen día, sin mediar comunicación ninguna, abandonaron todo lo que poseían y sin más, se esfumaron sin dejar rastros. Tanto el dueño del terreno como la policía han tomado cartas en el asunto, pero sin arribar a ninguna conclusión razonable. Existen rumores –como en toda aldea- que dicen que el patrón se enamoró de la mujer de su inquilino y decidió matarlos; otros, que se cansaron de esa vida, etc. Lo cierto es que nadie parece saber demasiado.

La versión digital, gentileza de una colega lectora

IV.

               La novela presenta altibajos. Entre sus aciertos está el estilo narrativo de Almada, reconocible en ésta como en sus obras anteriores, y el uso de expresiones locales que han fortalecido el conjunto de trama y descripciones costumbristas. Por el otro, la autora parece haber querido abarcar distintos aspectos de la vida en el lugar, iniciando algunos temas importantes, sin darles un adecuado cierre. Hasta la historia de los Lucero se desvanece en un final abierto, sugerido pero no explicitado, dejando la sensación de un trabajo incompleto.

V.

               De estilo coloquial y ameno, la novela fluye rápidamente hacia un final algo previsible y no muy concreto. Hay detalles poco felices que opacan el trabajo –v.g., la casa no puede relatar aquello que no ocurrió dentro de sus propias paredes o en sus inmediaciones-. Sin estar mal, no es un trabajo a la altura de los anteriores. Recomendable para fanáticos de la autora.

lunes, 23 de octubre de 2023

Escrituras sobre el río. e-book 139. Litoral bárbaro. No es un río, Selva Almada

Random House, 2020


 

I.

               Imaginé que el contrapunto podía ser interesante. Por un lado, estaba la polvareda de tierra adentro que proponía Travacio; por el otro, la silente presencia del río, elemento infaltable en la prosa de Almada. Además, dos escritoras cuyas letras se hallan en plena vigencia, de edades cercanas entre sí y oriundas de provincias vecinas, eran demasiada tentación como para no incluir ambos trabajos como lecturas para un mismo mes.

II.

                Enero Rey y el Negro deciden irse de pesca con motivo de inaugurar el nuevo bote de este último. Para ello han dispuesto tomarse unos días y visitar un lugar de la costa en la que habitan rayas de río, de buen porte. Como siempre, incluyen en la excursión a Tilo, el hijo adolescente del fallecido amigo Eusebio. El pez suele ocupar el lecho del río, lo que hace necesario mover el agua. Cuando se eleva desde el fondo, Enero dispara tres balas sobre él y lo suben a bordo. El ruido llama la atención de los chiquillos de la zona y, tras estos, a los adultos locales.

III.

                Lo que en principio se inicia como una aventura entre amigos, se complica con la llegada de Aguirre, un lugareño que, viendo el tamaño de la pieza cobrada al río –su río- por parte de tres desconocidos, se incomoda. Pero lo que realmente termina irritándolo es saber que, en vez de ofrecer el pez a su gente, Enero no tuvo mejor idea que devolverlo al agua cuando ya empezaba a pudrirse. Con ello se avecina la tragedia.


La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                Almada utiliza frases breves, con mucho diálogo entrecortado y algunos silencios elocuentes. Así, mientras teje la trama de esta salida de pesca, va deslizando las historias de los protagonistas desde que se conocieron cuando chicos; la visión de un Ahogado que persigue a Enero, la muerte de Eusebio y la ‘adopción’ de Tilo, todo mediado con historias de pueblo, en la que no faltan ni el curandero ni las habladurías de la gente.

V.

               De estilo directo, con ritmo lento y cadencioso –como quien narra una historia alrededor de un fogón-, Almada construye una novela breve donde se dan cita la amistad, el amor, la fraternidad, en medio de agua, fauna y flora vernácula, que incluye la reyerta típica de un litoral bárbaro. En suma, un relato bien hilvanado y trepidante hasta su desenlace. Otra bocanada de aire renovado en las letras argentinas, que sugiero tomar en cuenta.

jueves, 7 de marzo de 2013

La fuerza del destino. El viento que arrasa, Selva Almada


Mardulce, 2012

           Claudia –quien había iniciado un taller de escritura con la autora- espoleó mi curiosidad y me hice de un ejemplar de esta novela, con el objeto de entrar en contacto con su universo literario. Por otra parte, me pareció una buena oportunidad para actualizar mis lecturas de noveles autores locales, que comienzan a trascender en el medio.
            Al reverendo Pearson se le ha descompuesto el automóvil en medio de la ruta que lo conducía hacia una reunión con otro pastor, y no tuvo más remedio que ir a repararlo al taller mecánico del Gringo Brauer, en un paraje semiperdido del Chaco argentino. Pearson es acompañado por su adolescente hija Leni y Brauer tiene un ayudante –Tapioca- de edad comparable a la joven. Ni Brauer ni Tapioca son creyentes y Pearson encuentra en ello el motivo para ejercer su ministerio.
            ¿Es posible quitarle a quien nada posee la razón que lo mantiene vivo? ¿Es lícito despojar a alguien de un vínculo generado a través de los años por el solo hecho de cumplir con una misión celestial? ¿Se puede negar la existencia de la sociedad y retrasar sine die la partida de quien amamos por no sentirnos abandonados y quedarnos solos? ¿Cuánto importa el pasado a la hora de decidir cambiar de rumbo? Estas son algunas de las cuestiones morales que plantea Almada en este libro, por lo demás tan escueto como rotundo.
            Escasez de elementos, prosa sucinta, adecuada composición psicológica de los personajes y parca descripción ambiental son las características destacadas de esta obra en la que se conjugan un minucioso conocimiento del modus operandi de sectas y religiones, junto a un profundo poder de observación de la realidad social de nuestro ‘hinterland’. La soledad, la rutina, el fanatismo, el carisma, la existencia de otro mundo más allá de lo cotidiano, se dan cita en este texto que declara la imposibilidad de luchar contra la fuerza del destino de todo ser humano: crecer y hacernos cargo de nuestra propia vida.
             Un libro ameno y fluido, con protagonistas logrados, que invita a la reflexión del lector, forma una inestimable trilogía para no pasar por alto. En este sentido, es un auspicioso debut de Almada como novelista.

Marcelo Zuccotti

domingo, 2 de septiembre de 2012

Cuentos en formato eBooks

     Intemec de Selva Almada salió publicado recientemente en los-proyectos (www.los-proyectos.com.ar/); es una Editorial digital de ficción breve argentina y latinoamericana. Y Le viste la cara a Dios de Gabriela Cabezón Cámara pertenece a la Colección de Bichos –clásicos infantiles para adultos– de la Editorial Sigueleyendo (www.sigueleyendo.es/). Ambos publicados en formato eBooks, que pueden descargarse a través de cualquier dispositivo y facilita la rápida difusión. En los-proyectos se abona $7 a través de Mercadopago y en Sigueleyendo 1,00€ a través de una cuenta PayPal.

     Intemec es el nombre de la empresa que llega al pueblo para realizar un tendido eléctrico de unos 60 kilómetros; y Lucio, el padre de familia, se incorpora para trabajar allí y ganar un poco más de dinero, como le solicitó su esposa. Es un relato que se divide entre el viaje que tiene que realizar Lucio y la visión de su hija Inés sobre la vida cotidiana.
    
Intemec es un cuento maravilloso. Se respira en él un aire pesado, cargado de emociones, que a uno le parece que en cualquier momento todo salta por el aire.
     Las descripciones, los diálogos que hay entre los personajes y el vocabulario propio de la vida provinciana traen una mezcla de sensaciones, aromas y fotografías de la infancia.
     Selva Almada tiene una escritura
que atrapa de forma dulce y sensible. 





     En cuanto a Le viste la cara a Dios de Gabriela Cabezón Cámara es un relato totalmente distinto. Es La bella durmiente versión adultos.
     Es un cuento profundo y oscuro en cuanto al contenido; te deja enmudecida de tanta violencia, de tanta locura, de tanto estupor, de tanta carne podrida dando vueltas. Te comprime las lágrimas, que se mantienen en vilo a lo largo del texto y que hacen presión para salir pero no salen y, al llegar al final, las lágrimas saltan e inundan los ojos de tanta agua contenida; dejando un vacío y una tristeza infinita en todo el cuerpo.
     Cabezón Cámara relata como nadie la odisea de una chica que cae en una red de trata de blancas.
     Su narrativa es increíble, cargada de palabras y de emociones, que
entra de un empujón cual golpe seco que no se olvida. 


     Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara son dos escritoras argentinas de altísima calidad. Visiten los sitios y apoyen la difusión de los libros digitales.


Claudia Perez