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domingo, 21 de febrero de 2016

e-book 4. Senderos de la derrota. Los girasoles ciegos, Alberto Méndez


Anagrama, 2004


          La Guerra Civil española aún hoy despierta la controversia y azuza las pasiones. Comencé mi periplo literario sobre ese tema con la mirada de Almudena Grandes; luego, pasé al testimonio de Chirbes, y concluí que el conjunto me sabía a poco. Para mi fortuna, Utopía vino al rescate y me brindó la posibilidad de proseguir con otro enfoque a través de un par de títulos. Sólo pude hacerme de éste en versión electrónica.

            El libro está compuesto por cuatro relatos, que se vinculan de a pares entre sí y abarcan una colección de historias bajo la mirada de quien ha perdido la guerra. Ambientados desde 1939 a 1942, repasan el escenario de fines del enfrentamiento y los primeros tiempos de gobierno del falangismo. Un capitán del ejército insurrecto –a la postre, victorioso- decide entregarse al bando republicano sito en Madrid por no aceptar que el único objetivo de la guerra no es poner en orden España, sino exterminar al rival. Un poeta adolescente fugitivo, a quien se le muere su compañera cuando da a luz su hijo, queda aislado en una braña deshabitada en las colinas asturianas con la única compañía de un par de vacas, camino a una muerte segura debido al hambre y al frío. Un soldado republicano encarcelado estira su vida mientras ejerce la mentira sobre el coronel que lo debe juzgar y su esposa, narrando anécdotas del hijo de ambos, a quien conoció en su presidio, hasta que decide contar la historia verdadera. Finalmente, un republicano que se oculta en el interior de un armario de su casa en los primeros tiempos del franquismo, debe soportar el acoso político tanto como el asedio sexual de su esposa por parte de un diácono, maestro de su hijo.

            Todas las historias transmiten una atmósfera de fracaso, miedo y pérdida angustiosa, en medio de la hostilidad de los vencedores y la asfixia a que se ven sometidos los sobrevivientes vencidos, destinados a la exacción y a la miseria. Cada una de ellas encarna un posible sendero de la derrota, donde la muerte es la gran triunfadora; acecha constantemente a cada protagonista hasta su fatal desenlace, sea por mano propia, a través de un pelotón de fusilamiento o por inanición.
        De estilo directo y con multiplicidad de voces, Méndez construye un panorama represivo y desolador como pocos. Particularmente desgarrador es el segundo de los relatos, escrito en forma de diario por el propio protagonista, con mucha poética y cierta dosis de lirismo. Destaco el clima opresivo que el lector percibe desde la primera página y la sensación de que haber luchado por un vano ideal ha caído en el más absoluto despropósito.

            Con varias escenas que se transitan con un nudo en la garganta, la obra apela a la memoria de lo acontecido, a fin de que puedan superarse las antinomias y ambas partes asuman su propia historia reciente como un hecho trágico, para que no se repita. Un libro doloroso si los hay.