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domingo, 4 de octubre de 2020

Fábulas del Japón. La constelación de los cuervos y otros cuentos mágicos, Kenji Miyazawa

 

Satori, 2018

I.

            Existen momentos en que la realidad supera tan ampliamente la ficción, que se hace necesario recurrir a un refugio donde guarecerse. Donde recobrar acaso un poco de cordura entre tanto sinsentido. La literatura japonesa resulta uno de los bastiones apropiados cuando arrecian los malos tiempos; sobre todo, cuando se ha perdido el rumbo y se carece de imaginación para hallar una salida coherente. Ése ha sido el motivo de la elección de este libro.

II.

            Miyazawa desgrana en esta decena de relatos un arte sin igual. Bajo una apariencia naif y bucólica, muy impregnada de una revalorización de la ecología y del medio ambiente, de la necesidad de hallar un equilibrio con él, dándole cabida a todos los seres que habitan la propia geografía, el autor nos participa en sendas ficciones sobre la desigualdad, el horror de la guerra, la manipulación y dominio de los demás seres, etc. En ese aspecto, para relatos que datan de 1924 y 1926, resulta adelantado a su tiempo, por más que muchos de ellos hayan sido fruto de su experiencia personal.

III.

            ¿Cuánto importa que un escuadrón bombardero, destinado a eliminar a los enemigos, esté constituido por cuervos en lugar de humanos?, ¿acaso cambia mucho si el impartir justicia quede a cargo de un gato montés que ejerce sobre unas bellotas altivas?, ¿se perderá en la nada si la injusticia sobre la explotación la expone un elefante?, ¿o si la tala de los bosques se denuncia cantando a la luz de la Luna? Todo buen lector encontrará en estas fábulas del Japón motivos diversos para volver a centrarnos en lo importante. Ése es el gran mérito de estas creaciones de Miyazawa.

IV.

            Con una prosa poética, que abreva en los haiku y fábulas japonesas de tradición oral, el autor nos allega una retahíla de circunstancias donde pone de manifiesto su amor por –y su defensa de- la naturaleza y su observación meticulosa de las bajezas humanas mientras intenta rescatar aquél estado primigenio, donde el hombre se hallaba identificado con su hábitat. Así, no resulta difícil entender por qué sus cuentos se incluyen en los textos nipones de nivel primario.

V.

            Haciendo gala de una imaginación desbordante, con robles que hablan, espíritus de las montañas que se hacen presentes, ciervos que deliberan o bosques que cobran vida real, Miyazawa nos ofrece una oportunidad de seria reflexión acerca de nuestro influjo sobre el planeta y la coexistencia pacífica de todos los seres vivos. Al menos, sus líneas brindan la paz que por momentos escasea. Más que interesante.