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domingo, 19 de diciembre de 2021

e-book 93. Novelas de Stefan Zweig. 12. Mendel el de los libros, Stefan Zweig

Acantilado, 2009
 

I.

            Retomando la lectura de las novelas del autor, ahora en el formato unitario, sentí la necesidad de abordar el presente trabajo al anunciarse un nuevo lanzamiento bajo un sello local. En esta ocasión, acude una vez más la magia con que Zweig delinea una suerte de nouvelle -debido a la brevedad de su extensión, que sólo ocupa algunas horas de lectura-, cuyo tema principal es una vida dedicada a los libros.

II.

            Han pasado una veintena de años antes de que el narrador volviera a las instalaciones de un viejo café que solía frecuentar de joven, para guarecerse de un repentino chubasco. Tras la Gran Guerra (Primera Guerra Mundial), la asolada Viena se ha transformado en una pujante ciudad que vuelve a concitar las visitas de propios y extraños, con sus típicos cafés. La fisonomía, si bien le parece familiar, ha cambiado tanto que se demora en reconocer dónde se encuentra. Hasta que una mesa de mármol cuadrado ubicada en un rincón, dispara viejos recuerdos.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

III.

            Esa mesa era la que ocupaba Jakob Mendel, un coleccionista de libros y datos relacionados con ellos quien, ante la imposibilidad de habilitar un local propio, usaba ese escondrijo como cuartel general, al que toda clase de clientes acudía a consultar cuando deseaban localizar títulos y autores, o se hallaban en posesión de un ejemplar que consideraban importante y lo querían vender. Es decir, un viejo librero conocedor de su oficio.

IV.

            Con una prosa proverbial y descripciones más que acertadas, que no solo construyen la psicología y realidad histórico – social del protagonista sino que dejan entrever cómo la guerra acabó con un período de paz, donde las fronteras no poseían la importancia que cobraron a posteriori –con la mar de injusticias que, por ello, se cometieron con personas civiles como la presente-, Zweig logra nuevamente combinar su mirada humanista en contra del flagelo bélico con su devoción por los libros, que resisten la fugacidad de la vida humana y el olvido. Un libro para tener en cuenta.

martes, 19 de noviembre de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 11. La embriaguez de la metamorfosis, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Final de volumen y de este largo periplo que comenzó en el mes de enero ppdo., cuando decidí tomarme el año en curso para encarar las novelas que componen este prestigioso libro, puesto a disposición por la casa editora en una encuadernación en cartoné para todos aquellos que amamos las letras de Zweig. Puedo expresar que la experiencia ha sido gozosa, por más que, como en toda compilación de trabajos, exista también aquí cierta irregularidad, propia de los momentos en que fueron escritas –un importante período de tiempo que abarca grandes cambios sociales y políticos-.

II.

            Christine Hoflehner es ayudante de correos en una aldea cercana a Viena. Corre el año 1926 y cuenta con veintiocho años. Vive muy ajustadamente junto a su madre enferma, con su magro sueldo de funcionaria. Desde la muerte de su padre y el fin de la guerra, ambas han sobrevivido no sin esfuerzos y penurias. La llegada de un telegrama a su nombre, de parte de su tía Klaire –casada con un opulento norteamericano-, invitándola a pasar unos días en los Alpes suizos –sin costos para ella- no sólo llama su atención, sino que inicia un camino de autodescubrimiento.

III.

            Ese feliz y breve período -que culminará abruptamente- generará rencor y odio hacia la sociedad, que no sólo evidencia que otra vida mejor es posible, sino que sólo los que cuentan con recursos económicos pueden hacer usufructo de ella. Al reencontrarse con su hermana tiempo después, entra en contacto con el único amigo de su cuñado, del tiempo en que fueron prisioneros de guerra. Sólo que Ferdinand tuvo que quedarse dos años más en Siberia y aún en el presente no puede conseguir un trabajo digno por mucho tiempo. Así, la inquina de esa incipiente pareja que se siente estafada por el Estado, habiéndoles privado de una vida de calidad, orilla hacia la venganza, planeando un desfalco de proporciones, y de una huida posterior.

IV.

             Con el estilo preciosista de su prosa, Zweig plantea un conflicto entre el ciudadano, el Estado y la sociedad de su tiempo, a través de un proceso de toma de conciencia –de la pobreza-que la protagonista efectúa a lo largo de las páginas. A esto le suma las injusticias que toda guerra deja como secuela y la imposibilidad de hallar una salida para gente que, en otras condiciones, hubiera podido tener mejores opciones. Un libro algo extenso, bien delineado psicológicamente y con un final abierto que sugiere la reflexión sobre el influjo de la situación social y política en cada individuo. Buen broche de cierre. El conjunto de novelas, para el deleite.
Testimonio del volumen editado por Acantilado

domingo, 20 de octubre de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 10. Confusión de sentimientos, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Otra novela breve de Zweig, que indaga en la naturaleza humana. El narrador, un reconocido consejero privado, acaba de cumplir sesenta años y sus colegas de Facultad le rinden homenaje a través de un documento biográfico que compila todos sus trabajos a lo largo de su trayectoria. Pero el propio agasajado sostiene que, si bien se siente agradecido por el gesto, no halla en aquél huellas de su vida; habla sobre su persona sin exponerlo. Por eso aprovecha la ocasión para retrotraerse a su juventud y develar a su numen inspirador.

II.

            Roland, a la sazón él mismo, un joven de diecinueve años, hijo del director de un instituto del norte de Alemania expresa su rebeldía contra los gustos paternos al concluir el bachillerato. Durante su estancia en Berlín elige una vida despreocupada, frecuentando mujeres y la noche antes que los estudios. Humillado por la visita imprevista de su padre, se instala en el centro del país en una pequeña universidad donde descubre al profesor que no sólo lo iniciará en su vocación sino que marcará toda su carrera posterior. El acceso a una habitación cercana a su maestro y su esposa, su acentuado cambio de humor para con el protagonista y el trato frío dispensado a su cónyuge –bastante menor que él pero mucho mayor que su aprendiz- despiertan la curiosidad de éste, quien sospecha la existencia de un enigma oculto.

III.

             Con la prodigiosa pluma con que se le reconoce, Zweig construye en un ciento de páginas un misterio y una revelación para el aún inocente Roland, quien solo puede atisbar reproches ante la angustia que su maestro –a quien admira- le genera en cada desplante o ironía. La tensión se incrementa paso a paso hasta el paroxismo final donde todo encuentra una explicación adecuada.

IV.

            Destaco la composición psicológica de los personajes, cada cual en su rol, y cómo el autor va llevando la trama hasta su desenlace. La descripción de sentires y de reflexiones acerca de los acontecimientos es lo más granado de la novela. Es posible que el lector perspicaz intuya hacia dónde se inclinará la historia con el paso de las páginas, pero eso no limita su lectura; por el contrario, enriquece la mirada sobre los detalles narrativos y los elementos utilizados en su composición y ensamble. Una pequeña joya, de visita más que obligada para quien desee dedicarse a las letras.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 9. Carta de una desconocida, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Ésta es la más breve de todas las novelas incluidas en este compendio. Enfrascado en obras más voluminosas, decidí visitar a Zweig en esta variante, sin sospechar con lo que habría de encontrarme: un texto que, no por exiguo pierde en profundidad. Al contrario, su brevedad confiere mayor trascendencia, puesto que en pocas páginas se expone –con el estilo minucioso y preciosista de su característica prosa- todo un sentir, una visión de la vida.

II.

            R., un escritor afamado, recibe en el día de su cuadragésimo primer cumpleaños un sobre con una carta cuya caligrafía no puede reconocer, sin señas particulares ni remitente. En su viejo aposento en Viena, picado en su curiosidad, se dispone a leer el contenido del mismo. Son varias páginas apretadas, escritas como urgidas por una inquietud, un desasosiego. En ella, una mujer ignota le da cuenta de su vida: acaba de morir su único hijo, fruto de algunas noches de amor con el destinatario, y confiesa su devoción desde niña, hasta el trágico desenlace.

III.

             La carta repasa no sólo la vida de la mujer, sino que detalla cómo ha sido vivir una vida, desde la adolescencia hasta la adultez, esperando un gesto, un mínimo reconocimiento de quien fuera el amor de su vida, sin lograr más que una cercanía efímera y despreocupada. Por otro lado, no le acusa de su omisión; sólo deja en claro su vida disipada y superficial. La muerte del hijo sólo dispara la necesidad de hacerle saber cómo han sido las cosas y el por qué de su deceso.

IV.

            Llama la atención cómo Zweig –un hombre, al fin y al cabo- ha podido desarrollar el protagonismo de una mujer, con tantos monólogos y autorreferencias, tan afirmada en su naturaleza femenina, volviendo tan creíble el relato. De lo mejor que he hallado en este libro. Doblemente propicio; para descubrir sus letras y abordar la naturaleza humana de sus escritos.

sábado, 31 de agosto de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 8. Miedo, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Una nouvelle o novela breve de Zweig, donde pone en juego todo su arte para exponer de manera palpable y elocuente ese sentimiento que por momento nos invade y nos paraliza, nos arroja a la mentira y nos quita tranquilidad y equilibrio. No importa la raíz del motivo; se encuentra presente a cada paso, puesto que la misma incertidumbre del diario acontecer hace que nos acompañe. Cuánto más, si acometemos acciones que son pasibles de reprensión.

II.

            Irene Wagner, joven esposa burguesa –y madre de dos hijos- de un abogado encumbrado en la Viena de principios de siglo XX, mantiene amoríos con un joven pianista. Una tarde, a la salida del domicilio de aquél es enfrentada por una supuesta novia del mismo y descubierta en su adulterio. El chantaje se hará cada vez más gravoso, mientras la protagonista intenta de varias maneras soslayar tanto su falta como delatarse ante su marido.

III.

            Con el estilo literario que ya es un sello personal, Zweig nos hace partícipes del sentir de su personaje principal, quien se debate entre la franca confesión y el ocultamiento. Pero éste sólo posterga el desenlace con costos cada vez más altos –no sólo referidos a los crecientes desembolsos necesarios para acallar a la testigo- sino que, en esa escalada en espiral, también se va comprometiendo un esfuerzo físico y psíquico que la aleja del diario vivir, de aquello que ha sido su vida hasta ese momento.

IV.

            Ameno y coloquial, el breve texto nos conduce hacia un desenlace poco esperable. Destaco la descripción de los pormenores psicológicos de la protagonista, sus sentires, sus dudas y el pánico a ser descubierta, preocupaciones todas que tienen objeto en la pérdida de su condición social, además del oprobio a que sería sometida por parte de su cónyuge. Un libro que refleja el sentir de quienes se arrepienten del perjurio cometido.

sábado, 27 de julio de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 7. La impaciencia del corazón, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Contando con algo más de tiempo, decidí encarar la novela más extensa de las que se incluyen en este volumen –poco menos de un tercio del mismo-. Aquí, Zweig plantea el tema de la compasión y sus efectos nocivos. Adalid de un humanismo a ultranza, aboga por la generosidad y la colaboración con los más necesitados, sin esperar retribución ninguna, ni excederse en un sentimiento que menosprecie las debilidades ajenas.

II.

            Anton Hofmiller narra en primera persona al propio escritor aquel viejo baldón, esa mancha inmunda con la que convive desde hace años –se encuentran en Austria, en 1938-. Ese militar retirado, de carrera brillante, merecedor del más grande encomio por su valentía y arrojo durante la Gran Guerra –v.g., la Primera Guerra Mundial- arrastra tras de sí una historia humillante: ser responsable de la muerte de una adolescente enamorada.

III.

            La historia transcurre en los meses previos al asesinato del sucesor a la corona del Imperio y de su esposa –motivo que dispara el enfrentamiento bélico- en un pueblo cerca de Viena, donde un juvenil teniente de caballería -a la sazón, Hofmiller, con veinticinco años- se ve envuelto en un asunto de faldas –al decir de su coronel- en la mansión del opulento húngaro Lájos von Kekesfalva, con su tullida hija Edith, de tan solo diecisiete años, aunque dueña de un aplomo sin par. Al parecer, la joven habría tenido una infancia alegre y despreocupada hasta que una enfermedad –sospecho que podría ser poliomielitis, muy extendida a principios de siglo XX- la privó del uso de las piernas, restringiéndola a una vida tan dependiente como aburrida.

IV.

            En su afán de ser cortés, el inexperto Hofmiller –quien ha pasado los últimos quince años en la milicia- alimenta las ilusiones de Edith no solo de una cura total sino también, sin quererlo y sin buscarlo, de una promesa de amor. Además, la visita diaria de Hofmiller, a quien sólo le mueve la compasión por esa niña lisiada, auxilia tanto a su padre viudo, para quien Edith es su único motivo de vida, y a Condor, el médico que la atiende e intenta una cura a largo plazo. Las acciones llevarán a un equívoco de magnitud y un hecho trivial desencadenará el triste final.

V.

          Destaco del texto la composición psicológica de los personajes: una arrebatada chiquilla, un médico prudente aunque listo, un padre entregado a su hija y un joven militar que nada sabe de vínculos sociales ni de amor. Todos aportan al malentendido desde sus propias miradas. Con la prosa habitual, el autor vuelve a indagar en la naturaleza humana y sus sentires. La tensión narrativa crece a medida que transcurre la trama, aun cuando su extensión podría haberse acortado en un ciento de páginas. Otra muy buena novela de Zweig.

jueves, 27 de junio de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 6. Novela de ajedrez, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            No quería cerrar el mes en curso sin la aparición de una novela de Zweig, de las que compone el presente volumen. La elección de la de marras se debió a cuestiones afectivas. El primer regalo de cumpleaños del que tengo recuerdo, fue un tablero de ajedrez con sus piezas a la edad de siete años, de parte de quien fuera mi padrino. En base a ello, me incliné por esta obra.

II.

            Zweig, sirviéndose del ‘juego de todos los juegos’, expone otros horrores no menos importantes que tuvo al nazismo como protagonista principal. Mark Czentovic, campeón mundial de ajedrez, debe viajar desde Nueva York hasta Buenos Aires para participar en un torneo. Rústico, paleto y engreído, sin mayor talento que para este juego deberá cubrir en barco una travesía que le insumirá casi dos semanas. El narrador –alter ego del autor- es testigo de los sucesos. Un ingeniero americano que también viaja desafía al campeón quien, por un puñado de dólares, accede no sin desdén después de haberse negado. Tras la primera derrota surge el señor B. que advierte al americano no caer en una celada, con lo que el resto de los espectadores propone una partida entre el señor B y Czentovic para el día siguiente.

III.

            La verdadera razón de Zweig aparece en un diálogo sostenido entre el narrador y el señor B. que tiene lugar la noche previa al match. Ese hombre ha estado cautivo de los nazis durante cuatro meses dentro de una habitación de hotel sin más comodidades que lo indispensable. Descendiente de una familia de administradores de bienes del clero y de la familia imperial, los nazis no lo enviaron a ningún campo de concentración, solo lo dejaron encerrado hasta que se deshiciera de los nervios y revelara lo que ellos querían: dónde estaban los bienes. El liso robo de un libro de ajedrez le permitió momentáneamente salir de su encierro pero le provocó una enfermedad nerviosa. Este ha sido el verdadero juego de ajedrez: sobrevivir a los interrogatorios.

IV.

            Zweig plantea que la tortura no sólo puede ser física, sino también psicológica y moral. Un ser humano, alimentado diariamente pero sin acceso a otros seres o tan siquiera a un papel, libro o elemento de distracción, queda sometido a una tensión tan extrema que puede conducirlo a la locura. El desenlace de la novela se vincula más a la secuela que ha dejado en el protagonista la experiencia de aislamiento que en la importancia del resultado del juego.

V.

            Con estilo fluido, magnífica composición psicológica de personajes y descripciones de escenas y sentires muy acertadas, Zweig construye una ficción para reflexionar sobre la sumisión y el aislamiento como formas de opresión y dominación. Una novela más que recomendable, de la que hay versión cinematográfica.

jueves, 23 de mayo de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 5. Ardiente secreto, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Necesitaba intercalar un libro breve con otros de más largo aliento y se me ocurrió que éste de Zweig, con el que se abre la compilación de trabajos contenidos en este volumen, sería propicio para ello. De hecho, me encontré con un texto que, aunque no supera la centena de páginas, no por eso puede tildarse de superficial. Por el contrario, su contenido aborda pasiones humanas, magistralmente expuestas con su característico estilo narrativo.

II.

            Un joven barón austríaco se toma vacaciones en Semmering en busca de una nueva aventura amorosa, pero en la concurrencia no existe objetivo de interés, salvo una mujer judía en la cuarentena, acompañada por su hijo de doce años. Para alcanzar los favores de la madre, el barón decide llegar a ella a través de su hijo Edgar, un pequeño enfermizo aunque listo, para quien la llegada de un nuevo amigo satisface su necesidad de captar atención. Para Mathilde, su mamá, el flirteo con el barón tal vez sea una de las últimas oportunidades de sentirse amada, tras una vida aburrida junto a un hombre exitoso pero distante.

III.

            Así, la novela se apoya en una relación triangular –hombre joven, madre e hijo- que concentran sendos sentimientos. Al amor fugaz que se desata entre el barón y la mujer, hay que oponer los celos entre madre e hijo -quienes compiten por la atención del barón-, y el odio que nace entre Edgar y éste, uno por sentirse desplazado y el otro, por considerarlo un estorbo. La fuga del niño hacia la casa de su abuela en Baden desencadena el final del idilio y la reconciliación entre Edgar y su madre, al compartir el secreto del motivo de la misma ante la inquisición del padre.

IV.

            Son varios los tópicos que Zweig brinda para la reflexión lectora. En principio, está el complejo de Edipo típicamente freudiano; luego, el rol que la mujer casada tenía a inicios del siglo XX; además, el cuestionamiento tanto sobre la rígida educación de los niños como de la infidelidad conyugal. Para ser una obra tan breve, deviene profunda en sus apreciaciones. Con el estilo fluido que es marca personal, junto a diálogos bien provocados y escenas oportunas, el autor ejerce una mirada crítica sobre la sociedad de su tiempo, haciéndonos partícipes de su vocación humanista. Una muy buena novela.

domingo, 28 de abril de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 4. Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Continuando con la lectura del voluminoso ejemplar que reúne las novelas del autor, ésta ha resultado ser una suerte de chasco, dado que los posibles cursos de acción a partir del título sugerían múltiples derroteros y aquél por el que se decantó Zweig es, si no irrelevante, al menos algo mezquino.

II.

            Estamos en la Riviera francesa hacia fines de los años ’30 del siglo pasado. El narrador nos participa de una charla que ha tenido lugar entre dos matrimonios de origen diverso y él mismo, que concluye casi violentamente. Una señora de cuarenta años -a la que los contertulios conocían-, esposa de un hombre exitoso y madre de dos hijas, decide abandonarlos para seguir la estela de un joven en la veintena, de buenos modales, quien se hiciera presente en el lugar unos días antes y ha debido marcharse aprisa. La disputa da lugar a posturas enfrentadas entre los asistentes; los juicios de valor llegan a oídos de una anciana, Mistress C., quien aquieta los ánimos haciendo valer el respeto que le es debido.

III.

            La anciana escucha el argumento del narrador –vituperado por el resto de los asistentes-: una mujer puede enamorarse perdidamente de un hombre más joven en un solo día y echar por la borda matrimonio y familia en un abrir y cerrar de ojos. Para explicar su opinión, cita al narrador a solas y le confiesa su propia vivencia. A ella le ha pasado algo semejante treinta años atrás, cuando ya era viuda, tan solo en un día –las famosas veinticuatro horas-, pero también, dando muestras de sinceridad, le notifica su desencanto posterior.

IV.

            Con su personal estilo literario, la pluma de Zweig toca las fibras íntimas del lector, obligándolo a tomar partido por uno u otro juicio crítico. ¿Puede un adulto, con responsabilidad familiar y conyugal, conducido por un arrebato de pasión espontánea, abandonarlo todo por un amor fugaz? Es la pregunta que formula el autor. Con un estilo directo y sin ambages, Zweig compone un fresco de época, en la que aún Europa podía cuestionarse acerca de la validez del amor, de sus alcances y sus limitaciones. Una novela interesante sobre un tema algo trillado.

domingo, 24 de marzo de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 3. Los ojos del hermano eterno, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Ésta es otra de las novelas de Zweig con trasfondo religioso y metafísico. Advierte a los lectores que está basada en la vida de Virata, un justo reconocido por su pueblo pero de quien no queda registro de existencia. Simplemente, pasó al olvido. La historia está ambientada en Oriente, mucho antes de la aparición de Buda. Virata, un servidor del rey, se convierte en la espada del reino al recuperar los símbolos de la soberanía, birlados por el hermano del rey. En la contienda, Virata asesina a su propio hermano mayor. Es la expresión de sus ojos sin vida la que ha de recordar Virata en el transcurso de la propia.

II.

            Una vez concluida la faena, el rey le nombra Juez Supremo del reino, quien imparte justicia al pueblo. Pero un buen día, un asesino que reconoce su falta, le plantea que él no puede impartir justicia porque sólo obra por palabras, sin conocer en carne propia cómo es sentir furia. Al condenarlo a prisión, Virata considera justo el reclamo del reo y decide ocupar su lugar en la mazmorra y ser castigado con el látigo para adquirir experiencia. Al salir, solicita al rey que le dispense de ser juez, tratando de vivir lejos de la acción y de la culpa. Pero su decisión de llevar una vida contemplativa no sólo genera problemas con sus hijos y su heredad, sino que, al ser emulado por otros que se quieren acercar a Dios, sus familias también le reclaman.

III.

            Todo el breve relato destila la búsqueda de la santidad; ese acercamiento a Dios rayano en lo místico. Sea porque Virata actúa como juez o porque no actúa y sirve de modelo a otros, Zweig se vale de ello para expresar que no importa las acciones que acometamos u omitamos; siempre ejercerán influencia sobre los demás, y es mejor vivir en sociedad, en condolencia con el pobre y con el necesitado, intentando alcanzar la bondad a los ojos de Dios.

IV.

            Con una pluma sutil y con escenas que no dejan lugar a dudas la clara intencionalidad del protagonista en purificarse y ser bondadoso mediante las obras, Zweig nos lleva a reflexionar cuántas veces nos disponemos a hacer el bien al prójimo, a sabiendas que no podemos vivir aislados y que hasta nuestra inacción puede ejercer acciones sobre los demás. Sin adentrarse en el sendero religioso, Zweig llama a una evaluación de nuestro accionar cotidiano. Una nouvelle que promueve la meditación.

viernes, 22 de febrero de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 2. El candelabro enterrado, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

I.

            Prosiguiendo con la propuesta anual, en esta ocasión me incliné por este título pues contaba con algo de tiempo y su extensión lo permitía. En verdad, insumí menor tiempo del pensado por lo atrapante del texto, una nouvelle de matiz histórico. Supe de mi acertada elección cuando leí el siguiente párrafo,

Pregunta, hijo. Pregunta con valentía todo cuanto desees. Yo te responderé. Peor es para los hombres no saber que preguntar. Sólo aquel que ha preguntado mucho, puede comprender mucho. Y sólo aquel que mucho comprende hace justicia.’

II.

            La historia comienza en el año 455 d.C. Mientras se desarrolla un espectáculo dentro del Coliseo romano, el emperador Máximo es notificado de la invasión vándala. Sin tropas disponibles para la defensa, la capitulación es total y la ciudad es saqueada y pillada. Dos semanas después, cuando los vándalos se retiran, en el botín se encuentra el candelabro de oro de Moisés, la menorah del antiguo Templo de Jerusalén, destruido por Tito años antes. La comunidad judía del lugar se inquieta: mientras estaba depositado en las arcas del Tesoro romano, se hallaba a resguardo, pero ahora quién sabe cuál será su destino. Así, los ancianos deciden seguir el candelabro hasta el puerto, en procura de que un milagro les devuelva el objeto sagrado. Para que quede testimonio de la peregrinación, uno de ellos levanta de su camastro a su nieto de siete años, Benjamín, quien habrá de acompañarlos. En un arrebato infantil, Benjamín intenta llevárselo, pero no solo falla sino que, por ello, se rompe el brazo, quedando tullido de por vida.

III.

            Ochenta años después, el general Belisario, a las órdenes de Justiniano I, invade a los vándalos y restituye los objetos saqueados a Roma –entre ellos, el famoso candelabro-, al emperador, sito en Constantinopla –la antigua Bizancio-. Cuando la noticia llega a la grey judía en Roma, Benjamín interpreta cuál ha sido el motivo de su longeva vida: ir al rescate de la menorah.  Tras peripecias varias, su misión concluye, no sin antes tomar una decisión: mientras exista la codicia entre los hombres, el objeto no estará seguro en ningún lado; por eso decide enterrarlo. Con el convencimiento de que, una vez reconstruido el Templo en Jerusalén, seguramente el candelabro hallará la manera de volver a su casa.

IV.

            El texto combina elementos de leyenda judía, conocimiento de los rituales y una minuciosa observación de los instintos del género humano, con lecciones de sabiduría y humanidad. En este aspecto, al estilo poético personal, Zweig le añade reflexiones sobre la misión que cada uno tiene en esta vida, que debe descubrir por sí mismo. Un compromiso de vida para con los demás.

lunes, 28 de enero de 2019

Novelas de Stefan Zweig. 1. Clarissa, Stefan Zweig


Acantilado, 2012

             Mantenía una deuda enorme con el autor. No había visitado sus letras, aún cuando muchos lectores con quienes intercambiamos opiniones así lo sugerían. Lo único que tenía a mano era este volumen, que compila once de sus novelas y me pareció prudente incluirlo para el presente año de lecturas. Es por eso que las reuniré bajo este título. No seguirán el orden establecido por la casa editora, sino en función de la oportunidad o de la disponibilidad de tiempo, según su extensión. Es intención personal que estas novelas hagan una aparición mensual.

I.

        Comienzo con una obra inconclusa. Al parecer, Zweig trabajó magníficamente los primeros capítulos, pero alguna razón desconocida impidió que los últimos tuvieran mayor gravitación. Esto es evidente por la comparativamente escasa extensión de los mismos. Por ello, sólo podemos apreciar su arte a medias, aunque mucho de su mirada y de su vocación humanista, que han sido un sello de su literatura, están presentes en esta novela.

II.

            Clarissa es una joven austríaca, huérfana de madre al nacer. Tiene un hermano dos años mayor y su padre mantiene un alto cargo en el Ejército Imperial. Dueño de un carácter marcial, distante, entregado totalmente a su trabajo de información, Clarissa crecerá casi sin contacto familiar. A los ocho años, en 1902, es destinada a un convento en las cercanías de Viena; allí permanecerá diez años hasta casi concluir sus estudios, pues una importante noticia que aquél le hará saber en 1912, la obligará a valerse por sí misma. Se emplea como auxiliar de Silberstein, un neurólogo famoso, quien en 1914 la envía a Lucerna a participar en un congreso pedagógico. Allí conoce a Léonard, el secretario del mismo, un socialista francés con quien comparte puntos de vistas sobre la humanidad y terminan enamorándose. Pero la guerra los sorprende en medio del idilio y cada cual regresa a su hogar –ahora, como enemigos-. Solo que para Clarissa la situación es distinta: se halla embarazada.

III.

            Resulta llamativo cómo la trama se resuelve en una serie de capítulos que sólo son bosquejos de lo que seguramente Zweig tendría en mente. Pero todo su talento narrativo, la composición psicológica de sus personajes y las oportunas escenas con que desarrolla el contenido, no eluden su propia mirada sobre la Humanidad. En boca de Léonard expone su propio pensamiento,

             ‘El nacionalismo lo corrompe todo. Es el mal que coloca una única patria por encima de todas las demás. Nos involucramos de lleno en las necedades que cometen nuestras naciones. En el patriotismo. ¿De qué nos sirve ser honrados y bienintencionados si encima de nosotros hay un puñado de personas que no quieren serlo? Ellos miran las banderas extranjeras con la hostilidad del toro que se abalanza contra la tela roja. Tenemos que romper con el patriotismo. ¡Al diablo con las naciones!’

IV.

            Aún en la brevedad, existen una serie de planos que son dignos de mención. El debate sobre el aborto –tema de tanta actualidad- entre Clarissa y Silberstein es uno de ellos. La influencia de la crianza de los niños en la evolución posterior de su personalidad y temperamento es otro. El miedo a la deshonra, el uso de la mentira con fines lucrativos y la aceptación de un matrimonio por conveniencia de ambas partes son otros tantos. Da pena que Zweig no haya continuado la novela, que podría haberse convertido en algo mucho más relevante.

V.

            No obstante, más allá de las limitaciones, ya sea por su estilo fluido, por los recursos literarios utilizados, la construcción de sus protagonistas o por las ideas que exhibe en el transcurso de las páginas, vale la pena leer esta novela, que deja sed de más. Un próspero inicio en sus letras.