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martes, 24 de febrero de 2026

Verdes valles, colinas rojas. 3. Las cenizas del hierro, Ramiro Pinilla

 

Tusquets, 2005

I.

               En este tercer y último volumen, la epopeya vasca comienza en 1937 con la caída de Bilbao y el bombardeo de Gernika, hasta la desaparición de los últimos protagonistas, hacia fines de los años ’60. Es de destacar que, para los vascos, la posguerra se inicia mucho antes que para el resto de España, siendo los primeros conquistados por las tropas de Franco. Por otra parte, Pinilla enlaza los decesos de sus personajes principales con el primer atentado cometido por una agrupación que reivindica la independencia vasca: la ETA.

II.

                Al igual que en los volúmenes anteriores, la novela es poliédrica. En principio, registra el exilio de quienes, habiendo luchado contra Franco, han tenido que refugiarse varios años en el exterior, particularmente en el sur de Francia, esperando la ocasión para regresar sin ser asesinados ni encarcelados. Mientras tanto, expone el estado de sumisión y miseria en que vive el pueblo, después que los industriales del hierro traicionaran a la República y se pasaran sin hesitar al bando falangista.

III.

                También exhibe la violencia ejercida por el clero sobre aquellos que no comulgan con sus ideales y el revanchismo de quienes ahora detentan el poder en nombre de los vencedores: tanto las violaciones de Fabiola y su hija Flora –debido a sus habituales desnudos-, como la brutal pederastia soportada por su hijo Kresa durante su permanencia obligatoria en el Seminario, son parte del clima de época, junto a una lenta reactivación de la militancia opositora liderada por Asier Altube y sus amigos. Como siempre, los acontecimientos son narrados como una suerte de memorias entre Asier, el maestro Don Manuel y Moisés Baskardo, cuyo estado de enajenación lo ha convertido en su hermano muerto, Jaso.

IV.

               Respecto de la historia familiar, el lector asiste a la muerte simultánea del zar del hierro, Camilo Baskardo y su cónyuge, Cristina Oiaindia, en 1942, cuyos bienes redundan en el nieto bastardo. La patética escena de los funerales, cuando Ella se apersona para ejecutar el testamento, dejando a ambos féretros en el piso y llevándose el resto de los objetos que ahora le pertenecen, no tienen parangón en la literatura. A partir de allí, comienza el lento declive de la producción férrica, y con él la de toda una generación llamada a desaparecer.

V.

               De estilo directo y coloquial, la extensa novela se vuelve poco fluida y requiere la concentración lectora. No obstante, mantiene la tensión hasta el final, no solo con la génesis del nacimiento de ETA sino también con un giro narrativo, al develarse los motivos que llevaron a Ella a tomar semejante revancha. El conjunto, una obra monumental, de muy largo aliento, épica en su construcción polifónica. Un retazo de historia vasca rescatada por las letras.

Testimonio de la obra completa

lunes, 1 de diciembre de 2025

Verdes valles, colinas rojas. 2. Los cuerpos desnudos, Ramiro Pinilla

Tusquets, 2005

I.

               En este segundo volumen, la épica narrativa abarca el período de 1905 hasta 1937, con inicio en 1910 y algún flashback explicativo. La historia comienza con el regreso del hijo mayor de los Baskardo, Moisés, quien, después de que su madre hubiera frustrado su casamiento con su amor de la infancia, había viajado hacia Oriente. Pero vuelve alienado y cambiado: en su primer acto, acude a pedir la mano de aquella que no sólo ya está casada, sino que además tiene prole.

II.

                Por otra parte, en una suerte de desdoblamiento de la personalidad, induce a sus hermanos a liberarse de la esclavitud de la indumentaria, proponiéndoles vestirse con tan sólo una sábana a modo de túnica y andar desnudos por la casa, lo que escandaliza, primero a su familia, y luego a todo el pueblo. La hermana menor, Fabiola, encuentra en ello un vehículo de rebeldía contra la opresión materna –quien defiende el nacionalismo y las tradiciones vascas-, mientras que Josafat es incapaz de rebelarse totalmente del influjo de su progenitora y se debate entre ambas formas de vida. En la treintena, el conjunto de hermanos termina abandonando el solar familiar, viviendo a su aire en los confines de Getxo, en un entorno tan libre como homosexual y promiscuo.

III.

                La novela también aborda el nacimiento del sindicalismo, exhibiendo el manejo de los capitalistas para intentar eludir los reclamos –generando un sindicato paralelo que obedezca a sus fines-, mientras al autor le sirve de vehículo para contar la historia de un amor sui generis entre la díscola Fabiola –casada con un impotente- y el líder sindical, Roque Altube, padre ya de ocho hijos. Los huecos en las historias son cubiertos en gran medida por las charlas que sostienen el maestro Don Manuel y su discípulo Asier, hacia fines de los años 60.

IV.

               Párrafo aparte merece el tema de la Guerra Civil. El último tercio del voluminoso ejemplar tiene un único protagonista: Roque Altube quien, a la sazón con más de setenta años de edad, decide participar en la guerra junto a sus viejos amigos cavando trincheras. Pero no es compromiso patriótico el de Roque: lo mueve el avanzado estado de preñez de Flora -fruto de su unión casual con Fabiola-, una militante del anarquismo que irá junto a su pareja a combatir contra los fascistas al frente vasco. Una épica por sí misma.

V.

               Con una prosa precisa, el uso de medias palabras y el monólogo interior como elemento narrativo, la novela se vuelve testimonial al momento de la guerra, dejando en claro las diferencias entre nacionalistas, anarquistas, comunistas y socialistas tanto en su enfrentamiento contra el fascismo franquista como las pullas ejercidas entre sí. Además, expone el papel preponderante de la aviación falangista en el triunfo final. El título alude tanto al plano familiar de los Baskardo como a la realidad de la guerra. Una lectura ardua pero más que interesante.

 

domingo, 20 de abril de 2025

Verdes valles, colinas rojas. 1. La tierra convulsa, Ramiro Pinilla

Tusquets, 2004
 I.

               Adquirí la obra completa porque tuve la fortuna de hallar los tres volúmenes que la componen y sabía que, a lo largo de sus más de 2500 páginas, el autor vasco brindaba a sus lectores una epopeya sobre un pueblo y una aldea –Getxo- de los que yo no sabía nada. Así, la obra hubo de esperar una docena de años hasta que me sacudiera el reparo de su extensión y la encarase de a poco, tratando de paladear con tiempo buena literatura. Las líneas sobre los demás ejemplares irán apareciendo a lo largo del año.

II.

                Esta historia se sitúa en Getxo, entre 1889 y 1942. La edición advierte inmediatamente la problemática de su construcción: no sólo brinda un plano del lugar donde tiene lugar la épica, sino que la edición se ha tomado la molestia de presentar un cuadro genealógico al inicio del libro, donde evidencia la complejidad de la narración que habrá de exhibir, dada la multitud de personajes que se habrán de dar cita durante el desarrollo de la misma.

III.

                En esta ocasión, Pinilla abre un debate importante: ¿cuánto esfuerzo implica mantener el statu quo y qué probabilidad de éxito tiene, ante un mundo en cambio constante? Cristina Oiaindia, verdadera matrona, casada con Camilo Baskardo, un rico industrial, intenta inculcar en sus hijos el respeto a la tradición y a los valores de los vascos fundadores, de quienes desciende. Pero una arribista joven, que responde al nombre de Ella, descalabra la paz social cuando anuncia su embarazo, fruto de su unión con Camilo. La puja por la herencia se desata.

IV.

               La historia es rica en anécdotas, y está a cargo de dos narradores: don Manuel -quien, a la sazón, era un jovenzuelo de catorce años-, y de Asier Altube, discípulo de aquél cuando mayor, que interpela a su maestro con opiniones propias e impide su salvaguarda en la nostalgia y la melancolía. Los dos, junto a la maestra del pueblo, compondrán un triángulo amoroso, con su carga de frustración e irrealización.

V.

               De estilo coloquial y ameno, con sinnúmero de escenas rayanas en lo bizarro y otras que dan cuenta de la naturaleza vascuence –que tiende a realizar apuestas por la más mínima razón-, Pinilla construye un universo literario que tiene como objeto reflejar la idiosincrasia y el pensamiento vasco, que se nutre en un pasado no siempre cristalino pero evocado como valioso. La muerte de la primera generación en 1942 sólo dispara la codicia de los sobrevivientes. Narrada en los alrededores de 1968, la novela recoge distintas miradas acerca de lo sucedido. Una obra para seguir de cerca y no abandonar. Recomendable para quienes desearan iniciarse en las letras del autor.