I.
Fue la gentil invitación cursada
por una amiga lectora quien me notificó que una puesta teatral basada en esta
obra se hallaba en cartelera local, a cargo nada menos que del talentoso José ‘Pepe’
Sacristán. Actividades planeadas con antelación me privaron en esa fecha de ser
parte de la compañía, pero me propuse asistir antes de la despedida; eso sí,
habiendo leído el libro.
II.
Nicolás, un pintor de prestigio que atraviesa
una crisis creativa, le narra a Ana, su hija mayor, los últimos meses de vida
de su madre, fallecida poco antes, mientras ella y su esposo permanecían en
prisión debido a sus actividades políticas en contra del régimen de Francisco
Franco. Allí aquél, mientras bebe y va relatando los últimos tiempos de su mujer,
repasa los momentos más memorables de su vida junto a ella, exhibiendo con toda
crudeza el vacío que le propina esa dolorosa ausencia.
III.
Ambientada hacia fines de 1975, este
viudo desolado congrega en un monólogo imperdible los detalles más
significativos de la personalidad de su esposa: su inveterada inconstancia, su
intuición supina, su don de gentes y ubicuidad, su carácter afable siempre
dispuesto al auxilio y su denodado optimismo, matices contrapuestos a los del
narrador, según él mismo reconoce. Mientras, va intercalando los primeros
síntomas de su enfermedad, la asistencia al médico familiar y los diversos
estudios que condujeron a un diagnóstico acertado y tras ello, a la cirugía y
sus complicaciones que llevaron a un repentino e inesperado deceso.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
Es de destacar la fluidez narrativa del texto,
que alterna comentarios graciosos con escenas conmovedoras. La decoración de la
casa –suya y la de la hija casadera-; el buen trato hacia los amigos propios
como a los colegas de su marido; su creatividad intempestiva en medio de reuniones
sociales tediosas y su compromiso de vida, criando a la nieta mientras sus
padres se hallaban detenidos, nada parece habérsele escapado a esta mujer
proverbial, llena de ganas de vivir y razón no solo del éxito e inspiración de
su marido sino también de su actual sinsentido.
V.
De estilo directo, con elementos autobiográficos, el uso de una prosa poética y abundantes analepsis, Delibes rinde culto a su amor de toda la vida: el que sintió por su cónyuge Ángeles de Castro, fallecida en 1974. Al decir de su narrador –alter ego del autor-, su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir. El título del libro está tomado del retrato que le hiciera Eduardo García Benito. El guion adaptado –que se apega muy bien al original- permite el lucimiento personal de Sacristán sobre tablas. Un sentido homenaje ambos, libro y obra de teatro. Para no dejar pasar.


