La Parte Maldita, 2017
I.
Primero, fue ver la portada del
libro, que picó mi curiosidad por un motivo personal. Después, fue leer algo sobre
su contenido. Pero el elemento disparador de la lectura fue este comentario,
aparecido en la página de una afamada librería local –donde retiré el ejemplar-,
de un anónimo quien, al menos, parece que tenía algo que decirle a la autora,
‘Cuando no
hay talento para pensar una historia, lo mejor es contar la vida de otra
persona. Ojo, no vayamos a poner algo personal, o de tu familia, o de tus
amigas. Y mirá que tenías material, ¿eh? Felicitaciones, Truman Capote de
Paternal. “Una historia que conmueve” me dijo la narradora. Sí, claro, como si
no me lo dijera nadie que conoce mi vida, Norita. Pobre mina. Cariños, Andrés.’
II.
La protagonista narra su historia
con Andrés Naranjo, un guitarrista treintón quien es incapaz de separarse de
las cosas del pasado y tiende a acumularlas en toda habitación de la que disponga.
Así, además de ser sucio y desordenado, vive rodeado de una multitud de objetos
cuya más mínima pérdida lo sume en una angustia profunda. En este sentido,
Andrés parecería padecer síndrome de Diógenes: aquel que, no pudiendo deshacerse
de cosas -que estarían destinadas a la basura-, termina por guardarlas.
III.
La narradora describe con
minuciosidad su vida al lado de semejante personaje. No solo intenta mantener
una relación de por sí complicada, sino que hace lo imposible porque Andrés se
vuelva un ser convivible. Pero no
hay caso. Los desencuentros se suceden y no dejan mucho margen para la
esperanza.
Véase la portada y compréndase el motivo personal -colgado en el living-
IV.
En estilo coloquial y ameno,
Rabinowicz compone una historia de desenlace anunciado, con una pizca de humor
y escenas graciosas. Si algo hay que destacar en esta novela es la voz de la
narradora, por demás honesta y elocuente. Eso sí, adolece de algunos cabos
sueltos: no se sabe muy bien de dónde obtiene ingresos Andrés, dada su falta de
actividad y ausencia de rentas. Tampoco puede saberse cómo hace para afrontar
impuestos y abastecimiento sin ayuda de su pareja, quien tampoco parece muy
inclinada al trabajo, por citar algunos casos. Un libro breve y entretenido,
apropiado para un viaje de algunas horas.
