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lunes, 9 de junio de 2025

e-book 181. El origen de un trauma. La bella Annabel Lee, Kenzaburo Oé

Seix Barral, 2016
 

I.

               Sólo había visitado una de las obras más reconocidas del autor, Premio Nobel de Literatura en 1994. Unas líneas aparecidas en la blogosfera al poco de su lanzamiento me incentivaron a tomarlo en cuenta pues, como su evocador título supone, está basado en uno de los poemas más conmovedores de Edgar Allan Poe. Siendo uno de sus últimos trabajos, me pareció oportuno completar una mirada panorámica de su evolución literaria.

II.

               Tras treinta años de ausencia, Komori, un compañero de estudios universitarios del autor, productor cinematográfico, lo contacta otra vez para proponerle un nuevo desafío. Valiéndose del galardón de su amigo, lo insta a hacerse cargo del guion de un film que tendrá como protagonista a Sakura Ogi Magarshack, una mujer madura de una belleza sin par, quien protagonizara un cortometraje cuando solo contaba con diez años, encarnando a la Annabel Lee del poema de Poe.

III.

               En un interesante flashback, el autor nos brinda cómo se conocieron Sakura y él, tres décadas atrás, para participar de un proyecto multicontinental con motivo del bicentenario del nacimiento de Heinrich von Kleist, y su célebre novela Michael Kohlhaas. La historia del vituperado vendedor de caballos entroncaba perfectamente con las rebeliones japonesas de Meisuke-san, en tiempos pretéritos, con lo cual añadía cierto carácter local al film. Pero el proyecto se frustró debido a cuestiones ajenas.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                El argumento de la novela se desdobla. Por un lado, está el film original de Annabel Lee, que Oé viera en una versión acotada, cuando él no contaba con mayoría de edad. Luego está toda la historia del film que no fue sobre la obra de Kleist y por último está la intención de Komori y Sakura de rescatar la figura de la madre de Meisuke-san, constituyendo una nueva realización, con ella en el rol protagónico. No obstante, la exposición de una versión sin censura del aquél film inicial, dispara el origen de un trauma en Sakura, con consecuencias imprevistas.

V.

               Entre las notas destacadas, se halla la facilidad con que Oé se mueve entre pasado y presente, alternando apreciaciones relacionadas con la elaboración de guiones y el aporte de la historia familiar. Por otro lado, el estilo directo y frontal del texto no es óbice para desdibujar los límites de ficción y realidad entre historia y personajes, brindando al lector cierto carácter de fábula. Por todo ello, vale la pena transitar sus páginas. Un libro ameno y recomendable.

sábado, 2 de junio de 2012

Un extraño en la aldea. La presa, Kenzaburo Oé


Anagrama – Página 12, 2010

            No había leído nada sobre este autor; por ello me pareció oportuno empezar a conocer su universo literario a través de este título, que se ofrecía al público en general en un formato de bajísimo costo –mucho más que accesible-. Puede que no sea la obra más destacada, señera ni representativa, pero soy de los que sostienen que cada parte hace a un todo, por lo que leer una obra determinada es también una forma que tiene el aprendizaje acerca de un autor y su entorno.
            Ambientado en el Japón de la Segunda Guerra Mundial, en una atrasada aldea en la que el tiempo transcurre lentamente y en la que los cambios se perciben como lejanos; donde lo cotidiano resulta siempre lo mismo, la misma gente, las mismas caras, los mismos gestos y respuestas, un suceso no menor viene a alterar con efervescencia el entorno aldeano. Ha caído en las inmediaciones un avión de guerra enemigo –norteamericano, se supone- y los responsables de la aldea han capturado a su piloto sobreviviente, trasladándolo como un botín de guerra hacia la reclusión local, mientras los altos mandos debaten qué se resuelve hacer con semejante prisionero. Pero existe una particularidad insoslayable: el piloto capturado es fibroso, musculoso… y negro, algo que resulta extraño para todos esos seres de ojos rasgados y piel amarilla, que jamás han visto un occidental –y mucho menos uno de origen afro-.
            Este hecho, por sí solo, despierta una infinidad de sospechas, resquemores, incertezas y miedos, puesto que a tal prisionero habrá que atenderlo y permitirle saciar todas sus necesidades básicas.
            El libro está narrado en primera persona por un niño, cuyo padre se encuentra encargado de darle de comer al prisionero. Su inocencia y candor acerca de tamaño acontecimiento, dará paso a una circunstancia que lo tendrá como protagonista, tras la cual habrá una pérdida de aquellas, que indicará que ya nada podrá ser como era. Lo sobresaliente es la descripción natural del entorno geográfico, con sus hedores, calores fatigosos y entornos sociales oscuros, a más de la realidad de los personajes, ya de por sí sórdida.
            En este relato Oé hace gala de un estilo literario simple tanto como contundente, erigiendo una historia en la que violencia y perversión toman cuerpo a través de una sociedad casi tribal, en la que no escasean elementos simbólicos y fetichistas. Por momentos, nos traslada a situaciones que más tienen que ver con respuestas primitivas que de sociedades modernas, como si lo contemporáneo hubiera sido dejado de lado, para mostrar las realidades de una sociedad tradicional, conservadora y atrasada, como Oé considera a la suya propia antes de “occidentalizarse”.
            Corto, ameno y frugal, la novela se lee fácilmente, de corrido y sin interpretaciones profundas. Quizá su mayor mérito sea ese, que todo está ahí para quien esté dispuesto a leerlo.

Marcelo Zuccotti