viernes, 28 de agosto de 2026

e-book 216. Abrigando la última esperanza. Días, meses, años, Yan Lianke

Automática, 2019

I.

                Habiendo transitado con antelación las letras del autor, me alegró mucho al ser propuesto este título en un club de lectura. En momentos en que toda información proveniente de China parece perniciosa y/o desleal –al menos, en este patio trasero de los E.E.U.U.-, convocar a una voz literaria de ese origen –quien, de paso, no parece sentir demasiado apego por el régimen actual-, ha sido, cuanto menos, un desafío. Su breve extensión y su emotivo contenido hicieron el resto.

II.

               Una aldea cercana a las montañas de Balou, en Henan, sufre una de las más adustas sequías históricas. Pasan los días y ante el calor sofocante y la falta de agua, tanto como de perspectivas optimistas, sus habitantes deciden migrar y buscar otras tierras en las que sobrevivir. Toda cosecha local ha sido arrasada y ya no quedan alimentos disponibles. En este marco, un anciano setentón, junto a su perro ciego, deciden permanecer para abrigar una última esperanza: ver crecer, alimentar y cuidar el único –y último- brote de una planta de maíz, que el viejo cultiva en un terreno a poco más de cuatro kilómetros de distancia.

III.

                Mientras tanto, deben enfrentar la hambruna mediante raciones que ambos comparten. En principio, utilizan los escasos recursos que les quedan una vez que la población ha partido. Luego, intentan despojar del alimento a la multitud de ratones que se dan cita alrededor. Más tarde, cazarlos y alimentarse de ellos. Pero el hombre tiene un desafío diario: debe encontrar agua y llevarla a su parcela para regar el brote. Y en el camino puede hallarse con una jauría de lobos, tan hambrientos como él mismo…

La versión digital, gentileza de una amiga lectora

IV.

               La breve novela es poliédrica. Hay un primer plano, el de la supervivencia, en que ambos protagonistas –el viejo y el perro- comparten sus cuitas, con la verbalización del primero y la aquiescencia silenciosa del segundo, de manera que el animal alcanza una suerte de humanización. Luego, hay una no tan velada crítica al comunismo chino, donde la utopía de la igualdad se desbarata, porque no son todos iguales –éstos son huérfanos sociales-. Después, está la alusión no menor al cambio climático, responsable último de las prolongadas sequías, y finalmente una burla a la propaganda maoísta, a través del grotesco.

V.

                De estilo fluido y ameno, con monólogos introspectivos, abundante cantidad de silencios –muchos de ellos, como respuesta a los diálogos que el perro no puede efectuar-, y un final tan epifánico como liberador, Yan compone una historia donde el eje está puesto en la lucha por la vida, y donde todo da vueltas alrededor de un brote de maíz. Un texto luminoso y recomendable.

 

domingo, 23 de agosto de 2026

Barranca abajo. El ruido y la furia, William Faulkner

RBA, 1995

I.

               No iba a desaprovechar la ocasión tras tantos años de espera, apenas fue propuesto. Siendo, probablemente, el texto más abstruso y complejo de Faulkner, a la vez que vanguardista, parecía más que adecuado para leer y debatir en grupo. Lo cierto es que, si bien no ha sido de fácil lectura para la mayoría, los abandonos fueron mínimos pues la sinergia emergente entre todos ejerció como aliento colectivo, permitiendo alcanzar un nutritivo debate final acerca de las distintas miradas y consiguientes interpretaciones.

II.

               Ambientado en Jefferson, capital del ficticio condado de Yoknapatawpha, hacia la Fiesta de Pascua de 1928, y por espacio de tres días, con una referencia a un suceso ocurrido en 1910, Faulkner narra la decadencia de la familia Compson, que supo otrora pertenecer a la élite sureña, herederos de latifundios productores de algodón, y que en los últimos años tuvieron que deshacerse no solo de terrenos, sino también de muebles, antes de caer en el descrédito y la ignominia. Lo que se dice, una familia barranca abajo.

III.

               Muertos ya el padre y el primogénito de sus cuatro hijos, con una hija alejada del solar familiar –aunque dejando a su propia hija al cuidado del resto- y con el menor de los hermanos discapacitado mental, es Jason, el tercero de los hijos, quien intenta sobrellevar la ahora exigua vida de sus moradores especulando en la Bolsa con los escasos bienes que restan, mientras masculla su resentimiento por no haber gozado de los beneficios de sus hermanos mayores.

IV.

                La novela consta de cuatro partes, narradas por tres protagonistas y un narrador externo que centra su mirada en la responsable de la servidumbre. Las dos primeras resultan cuanto menos muy arduas, puesto que cuesta entender quién se encarga de la narración y el estado interno de ese personaje en el momento de hacerlo. A medida que se progresa, el lector puede comenzar a componer una suerte de rompecabezas, donde la temporalidad está rota y donde el flujo de conciencia que atraviesa en gran medida las páginas dificulta aun más su comprensión. No obstante, es esa construcción fragmentada la que vuelve original a todo el texto.

V.

               De estilo directo, con el uso de párrafos en letra cursiva –que denotan cambios temporales o narrativos-; por momentos sin éstos ni tampoco puntuación que sirva de aviso, el lector debe entregarse a una lectura más emocional que racional para ir desbrozando el camino y así rearmar el universo familiar, su historia y su devenir. En suma, es una obra colosal que supone todo un desafío. No apta como umbral para adentrarse en las letras de Faulkner. Tal es así, que pasados dieciséis años de su publicación, su editor sugirió al autor construir un Apéndice aclaratorio, para enfrentar las dudas que pudieran subsistir. Para leer –y releer- con mucho tiempo.

martes, 18 de agosto de 2026

La gran epopeya sureña. Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell

RBA, 1993

I.

               Esperaba en el tótem desde la fecha de publicación. Más de una vez me sentí tentado de encararlo, pero su voluminosa figura me disuadía. Es que los avatares del diario trajín atentan contra cualquier ejemplar que ronde el millar de páginas, como el presente. Tras el anuncio de su lectura a otros miembros del grupo, sólo uno –y con retrasos- me acompañó en esta quimera.

II.

               La historia se ambienta en el estado de Georgia, desde poco antes de la Guerra de Secesión norteamericana (1861 – 1865) hasta entrados los años ’70 de ese siglo. La familia O’Hara cuenta con Tara, una próspera plantación de algodón que, al igual que sus vecinos, explota bajo el sistema esclavista de trabajadores negros, quienes también se ocupan de la servidumbre familiar. El matrimonio cuenta con tres hijas, destacándose entre ellas la mayor y más mimada: Scarlett. Acompañan a la heroína un puñado de personajes tan protagonistas como ella: el honorable Ashley Wilkes –de quien se encuentra enamorada-; una prima de éste, Melanie Hamilton, con quien contraerá matrimonio y Rhett Butler, un especulador que se vale del contrabando.

III.

               Dividida en cinco partes, la novela narra –desde el punto de vista sureño- cómo era la vida antes de la guerra y cómo fue cambiando a medida que las sucesivas derrotas comenzaron a amenazar el estilo de vida, hasta culminar con una rendición que condujo al hambre y la pobreza extrema. Alternando entre Atlanta y Jonesboro, el texto expone no solo la dominación yanqui, sino también los años de Reconstrucción, caracterizados por el ascenso de arribistas que expoliaban a los derrotados a través de impuestos, y las vejaciones a que eran sometidos los mismos por quienes fueran sus esclavos, ahora libertos gracias al respaldo del ejército vencedor.

IV.

                Rescato los dos planos en que se divide la obra. Primero, está el acontecer entre los personajes principales: a un par de pícaros e inescrupulosos Scarlett y Rhett, capaces de cualquier cosa con tal de ganar dinero, Mitchell les opone el instruido, culto y respetuoso matrimonio Wilkes, que aun en la miseria siguen representando la educada, culta e hidalga sociedad sureña de antaño. Luego, la autora se vale de la trama de sus protagonistas para testimoniar a lo largo de algo más de una década las transformaciones sociales que fueron modelando a los ciudadanos en su intento por sobrevivir, primero, y prosperar, después.

V.

               De estilo coloquial y ameno, con múltiples escenas que reparten risas y emociones por igual, Mitchell entrega una epopeya única, con una tensión narrativa que permanece hasta el desenlace. Párrafo aparte merece la realización que dirigiera Victor Fleming en 1939 para la pantalla grande, basada en esta novela que, si bien ya había recibido el Premio Pulitzer en 1937, la catapultó a la fama mundial, convirtiéndola en un superventas. Tan extensa como entretenida. 

jueves, 13 de agosto de 2026

e-book 215. Más allá de la ausencia. Miembro fantasma, Fernanda Trías

Páginas de espuma, 2025

I.

                Aproveché la propuesta original, para extenderla en un doble frente. En principio, la autora se dio cita en una reconocida librería local para hablar de este libro –de reciente aparición- y de cómo surgieron los textos y las estructuras que conforman cada uno de los relatos, algo por demás interesante que no se agota en el contenido ni en su interpretación. Por otra parte, convoqué a un grupo de lectores a compartirlo, basado en una lastimosa crítica aparecida en un periódico de un país vecino sobre este trabajo.

II.

               El ejemplar se compone de una serie de diez relatos de diversa extensión y, aunque parece ecléctico, puede hallarse un hilo conductor entre ellos. Ei título de marras condensa en gran medida lo que acontece con el grueso de su contenido. Tomado de un relato homónimo, se llama médicamente miembro fantasma a aquél que, una vez extirpado del cuerpo genera sensaciones como si aun siguiera presente –v.g., picazón o prurito, cuando el miembro ya ha sido amputado-. En cualquier caso, se refiere siempre a la sensación de carencia o ausencia.

III.

                Una zona de Bogotá que, sin serlo, resulta una frontera entre pobres y ricos; un orador que testimonia su intento de suicidio; un par de mujeres enfermas que se dan el lujo de eludir la prohibición de fumar; un grupo de asistentes a un taller de escritura que deben enfrentar el remate de un cuento; un escritor que desea narrar algo sobre otro escritor, son algunos de los motivos aparentes de los que Trías se vale para exponer una búsqueda que intenta cubrir una falta, o una evocación de tiempos mejores cuando la vida no se había llenado de ausencias: de personas, lugares, vínculos, afectos.

La versión digital, gentileza de una amiga lectora

IV.

               Destaco la variedad de registros que la autora utiliza para conformar cada uno de los relatos. El cierre de una relación a través de una epístola; la superposición alternada entre un homicidio, las cenizas de la abuela y la adopción de una mascota; el paralelismo entre la vulnerabilidad de un gorrión en una noche de tormenta y un alcohólico que lo observa; el encuentro entre dos paisanos rememorando lo ocurrido durante la dictadura en un barrio uruguayo, todo converge hacia aquello que se ha perdido.

V.

               De estilo coloquial y ameno, con diálogos bien provocados y descripciones acertadas, Trías nos ofrece un cúmulo de textos donde los personajes se debaten entre la soledad cotidiana que apareja sinsabores y la nostalgia que genera el recuerdo de momentos felices. Un libro breve, que sirve como umbral al universo narrativo de la autora. 

 

sábado, 8 de agosto de 2026

Versión Original 25. La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata


 Emecé, 2011

           Hace días atrás alguien del entorno lector lo nombró y me retrotrajo a su lectura a comienzos del 2011, cuando se reeditara tras larga ausencia en las librerías. Publicada la reseña en otro espacio en ese momento, me pareció oportuno rescatarla, aun con una introducción de la que me arrepiento en parte, pero que refleja mi escritura de entonces.


Fue a principios de este año cuando una gran lectora me allegó este título, entre otros que me sugería leer porque le habían encantado. Asimismo, me advirtió que estaba agotado hacía ya varios años. Su proverbial nobleza me lo ofreció en préstamo, con la condición de devolución una vez finalizada su lectura. Tozudo y resuelto, deambulé un sinnúmero de días tratando de obtener algún paradero de él, sin fortuna. Cuando el pasado domingo, al entrar en una librería local, choqué literalmente con la torre de ejemplares recientemente reeditados, afluyó el terror. En mi juventud, creía poder conseguir cualquier libro. Luego, al entrar en la adultez, comencé a pensar que los libros buscaban que yo los encontrase. Ahora, en mi plenitud, mucho me temo que exista un silente complot entre las editoriales con el fin de sorprenderme, reeditando aquello que vengo buscando desde hace tiempo o que ya no se encuentra disponible.

               No se cómo describírtelo. En lo que se lee, es la historia de Eguchi, un hombre de sesenta y siete años al que se le propone participar de un encuentro con una mujer joven y bonita, en una posada en la cual ella estará dormida –narcotizada- y no podrá despertarse durante toda la noche. Estará expuesta a su voluntad durante el lapso que dure su sueño, desnuda, con su respiración y los aromas que emitan su cuerpo y su aliento, sin posibilidad de otro contacto que no sea compartir una manta calefaccionada eléctricamente. Se le solicita no sólo discreción, sino integridad –sin maltratos ni actos pecaminosos-; se trata sólo de acompañar el descanso de la joven con su propio descanso.

               Pero no sólo es eso. Kawabata nos describe todas las reflexiones que se suscriben en el imaginario de aquel hombre cada vez que visita la casa. Porque ese ejercicio crea adicción y dependencia; como si uno no se pudiera sustraer a la tentación de probar –a esa edad, y sin dejar de ser hombre- cómo sabe la juventud de la vida. Para colmo, se sospecha que las participantes son elegidas vírgenes, siendo éste un condimento adicional de la trama.

               Relatado por un narrador –que parece oficiar de mero espectador-, la meditación recae sobre la historia propia, la familia y el amor, la proximidad del fin, la vitalidad como contracara… Y la muerte. Esa eterna convidada de piedra que se da cita sin avisar, tanto para la vejez como para la juventud.

               El autor construye su relato en base a estas oposiciones; mas lo hace con maestría y dinamismo. Crea una atmósfera en la descripción, de la cual ningún lector puede sentirse ajeno. Con elementos cotidianos y básicos –como una sórdida habitación contigua y escasos diálogos con los responsables de la experiencia-, Kawabata se las ingenia para hacer creíble una historia que involucra los sentires de la senilidad, junto a la fuerza avasallante de la juventud, cuando ésta se halla a total merced de aquélla.

               En síntesis, un librazo de escasas páginas, pero lleno de simbolismos, que sugiero transitar. Lo disfruté mucho, casi como todo lo que leí de este autor. Espero que vos también.

lunes, 3 de agosto de 2026

e-book 214. Un amor en ciernes. La distancia que nos separa, Maggie O'Farrell

Libros del Asteroide, 2024

I.

              Quien lo propuso para compartir, lo hizo en base a las buenas repercusiones de los últimos trabajos de la autora, suponiendo que era uno nuevo sin saber, como es el caso, que se trata de una publicación aparecida hace años, traducida recientemente. Pillada en su buena fe, se disculpó al poco pues la mayoría de lectores fue abandonando su lectura. Es que el negocio editorial tiene estas cosas: rescatar algún trabajo anterior de quien alcanzara cierto éxito, intentando que el mismo dispare las ventas, lo que a veces logra a cambio de un chasco al lector.

II.

               O’Farrell reúne en esta novela dos historias distantes y disímiles. Por un lado, está Jake, un adolescente que se encuentra en Hong Kong trabajando como empleado en una productora audiovisual. Fruto de un amor circunstancial de su madre, que vive en Gran Bretaña, sale junto a su chica y una amiga el día de la aglomeración del barrio de Kowloon en enero de 1993 -antes de ser demolido- y sufre las consecuencias. Por el otro, está Stella, una jovenzuela que se desempeña como productora de radio. Hija de padres italianos radicados en Escocia, tiene una hermana mayor que se preocupa por ella. Tan apegadas la una a la otra, son segregadas por sus compañeros de escuela y hasta sufren bullying.

III.

                Un hecho fortuito, lleva a Jake a Inglaterra –junto a su chica- y él aprovecha la ocasión para indagar sobre la identidad de su padre, del que solo tiene un supuesto apellido y sabe que estuvo radicado en una comunidad hippie en cierto lugar de Irlanda. Por otra parte, Stella encuentra asfixiante la vida que lleva y decide desaparecer, sin avisar a la familia, para recomenzar una nueva vida en otro entorno geográfico.

La versión digital, gentileza de una colega lectora

IV.

               Habría que resaltar la intención de la autora de estructurar una novela de amor con dos personajes que tienen algo en común: no encajan en el lugar donde viven y sufren problemas desde la infancia que no pueden resolver. Pero la forma que elige es poco apropiada: párrafos cortos que se alternan no solo entre Jake y Stella, sino también con sus madres, abuelas, amigos, etc., volviendo tan fragmentario el aporte de datos, que resulta necesario tomar apuntes para saber quién habla. Así, el uso continuo de elipsis termina aburriendo. Además, la manera en que conduce al encuentro a sus protagonistas resulta tan trivial y previsible, más propio de una novela rosa que de algo serio.

V.

               De estilo coloquial, con múltiples idas y vueltas en el tiempo, O’Farrell ofrece un intento fallido de novela romántica con dos borders en un amor en ciernes. Para dejar pasar.

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Grietas de la vida. Un imperio de polvo, Francesca Manfredi

Fiordo, 2023

I.

               Venía precedido por comentarios auspiciosos y grandilocuentes; no había lector avezado en novedades que no lo recomendara. Tanto fue así que debe ser uno de los escasos libros que adquirí a días de su lanzamiento. Pero una voraz lectora amiga que lo concluyó en horas, lo tildó de aburrido, lo que sosegó mi entusiasmo inicial y lo depositó entre los libros en espera. Buscando completar mi agenda lectora mensual, apareció con su breve extensión y decidí encararlo.

II.

               Valentina tiene doce años, vive junto a su madre –una mujer joven- y su abuela añosa, en un entorno rural de Italia. Su padre, un viajante de comercio, pasa mucho tiempo en el exterior y se ha alejado en una suerte de tácita separación de su esposa e hija, aunque con ésta sigue manteniendo un vínculo fuerte y presente. Una noche de verano, la sangre se hace presente por primera vez ante quien no ha sido advertida y decide silenciar el hecho.

III.

               A la par, descubre una grieta en la pared que también lleva el color de la sangre. Cuando los adultos se dan cuenta, intentan limpiarla. Pero la grieta empieza a ampliarse, como si cobrara vida entre las tres mujeres y las fuese separando. Ante la férrea educación católica de la abuela, el Mal y el pecado son elementos de los que se vale la anciana para generar un sentimiento de culpa con el que manipular a hija y nieta quienes, aun respetándola, deciden vivir con un poco más de libertad. Pero la casa parece estar maldita; las plagas se suceden: mosquitos, ranas, langostas, insectos negros…

IV.

               Es magnífica la prosa sencilla y cristalina que adopta Manfredi, acorde a su pequeña protagonista, y cómo van cambiando sus percepciones a medida que crece y comprende mejor el mundo que la rodea. Es una novela de iniciación tanto en lo sexual como en lo emocional, que sirve a Manfredi para exponer reflexiones acerca de la maternidad, los secretos que habitan en cada persona, la represión y el odio que genera el peso de practicar una religión católica que en todo accionar señala culpa. Al igual que el polvo que se barre, los secretos y mentiras siempre regresan.

V.

               De estilo coloquial y ameno, muy fluido, con escenas emotivas y diálogos bien provocados, Manfredi construye una novela que da cuenta de las diferencias generacionales, el abandono de ciertas creencias y la adopción de nuevas miradas sobre cómo sobrellevar la propia existencia con cierto grado de esperanza, humor y confianza. En resumen, una novela que se disfruta y deja elementos para meditar. Ineludible para todo buen lector.