viernes, 18 de enero de 2019

Pelibro 15 y e-book 37. El instante más oscuro

                Este Pelibro se armó gracias al film, que fue muy promocionado en su momento, pero desconocía el libro que le dio origen. Aunque parece ser que el libro se escribió a posteriori de aquél, dada la necesidad de ofrecer el argumento al gran público lector, interesado en tener más datos sobre el momento de la Historia que encarnan los personajes.


E-Book 37

EL INSTANTE MÁS OSCURO

Anthony McCarten (Anagrama, 2010)

                Esta novela histórica –por expresarlo de alguna manera- narra, a lo largo de diez capítulos los pormenores de la asunción de Winston Churchill como Primer Ministro del Reino Unido en mayo de 1940, sucediendo en el cargo a Sir Neville Chamberlain, y su desempeño hasta el 4 de junio del mismo año, momento en que se presenta en la Cámara de los Comunes para notificar la gravedad de la situación política –Francia a punto de caer bajo el poder de la Alemania nazi, quedando Inglaterra como último bastión de los Aliados- con una célebre pieza de oratoria.

            La figura del estadista férreo y combativo que seguramente todos poseemos acerca de Churchill en una suerte de imaginario colectivo suele ocultar matices de la persona que McCarten rescata del olvido, apartando al héroe, volviéndolo más humano. Todas las dudas que al protagonista le surgen durante el ejercicio de su mandato –si tiene sentido luchar por la libertad hasta la muerte contra los arrolladores nazis o si fuese mejor gestionar una posibilidad de negociar la paz a un costo prudente, para salvar vidas humanas- quedan en evidencia en este trabajo, profusamente documentado a través de actas y testimonios de los testigos oculares de esos días tan aciagos.

            Allí están sus convicciones acerca de la libertad; su historia previa –incluido su cambio de partido-; su relación con su esposa y compañera, Clementine; sus marcadas diferencias de criterio con Lord Halifax –a cargo del Foreign Office- y del propio Chamberlain, presidente del Partido Conservador; la desconfianza suscitada no sólo ante el Gabinete de Ministros sino también en el rey Jorge VI acerca de su capacidad para dar órdenes precisas a los que se hallaban en el frente, sin descuidar las previsiones necesarias para la seguridad de la población de la isla. Y también, por supuesto, está el salvataje de la Fuerza Expedicionaria Británica replegada en la costa de Dunquerque y la resistencia hasta el final de los ingleses destacados en Calais.

            En un estilo literario que cabalga entre la novela y la crónica, McCarten ilumina otras facetas no menos singulares de ese hombre a quien la Historia llamó para liderar la defensa de un estilo de vida basado en la libertad. Lo despoja de su imagen de héroe y lo muestra con dudas, contradicciones, caprichos y veleidades, casi como cualquier ser humano, que tiene que enfrentarse con la tarea titánica de mantener la esperanza y el ánimo, si cabe, a todos sus compatriotas y, por qué no, al resto del mundo expectante. Un buen libro.


Film

LAS HORAS MÁS OSCURAS

Joe Wright (Focus Features, 2017)
           
            Quizás el mayor acierto de la realización haya sido el casting que determinó que Gary Oldman se hiciera del protagónico, con un Winston Churchill no sólo creíble sino mucho más asimilable que lo que la Historia nos ofrece. Este piloto de tormentas fue encarnado con un destacable equilibrio entre el estadista comprometido que tiene que tomar decisiones amargas para todo el pueblo –incluso para él mismo- y el hombre de familia quien, sin el contínuo apoyo de su esposa, hubiera capitulado antes de lanzarse a la quimera de dar vuelta un resultado adverso, tal como parecía en esas horas en las que se focaliza la narración.

            El film es un point biopic, es decir, una visión sobre un momento particular de la vida de Winston Churchill, donde estaba casi completamente solo frente al poder nazi; cuando toda Europa había caído bajo el poder de Hitler y su máquina de guerra, y nada hacía prever una pervivencia del Imperio Británico, con sus efectivos militares totalmente acorralados en la playa de Dunquerque, donde sólo un milagro los devolvería con vida a su tierra.

            Comienza en los primeros días de mayo de 1940, cuando se está por votar la destitución de Chamberlain y la necesidad de conformar un gobierno de coalición entre conservadores y laboristas para enfrentar las aciagas horas de la guerra. Y concluye con aquel famoso discurso de Churchill donde deja claro que ‘nunca nos rendiremos’, a fines del mismo mes. La caracterización de Oldman para el rol principal sencillamente es descomunal; desde el inicio se mete en la piel de un Churchill odiado por la mayoría, y una minoría que recela de él –el fracaso del ataque a Gallípoli está fresco en la memoria de muchos-. Acaso lo único con que cuenta es la compañía incondicional de su esposa –Clemmie, encarnada por una siempre eficiente Kristin Scott Thomas-.

            Las escenas más conmovedoras –con Winston y su secretaria dactilógrafa, junto al rey Jorge VI o en su paseo por el subterráneo londinense con la gente común-, marcan un trabajo de Oldman superlativo, aunque hecho a la medida de su interpretación puesto que no figuran en el libro original. El resto del elenco acompaña muy bien el nerviosismo del momento, las elucubraciones sobre la paz con Hitler y las dudas sobre la conducción de Churchill, aportando fuerza narrativa al contexto histórico. En suma, una película de dos horas de duración que vale la pena ser vista.

Testimonio del decimoquinto Pelibro

domingo, 13 de enero de 2019

Segundo round. Una verdad improvisada, Carmen M. Cáceres


Pre-Textos, 2016

I.

            Venía precedido de buenos comentarios en la Red y, al verlo breve, decidí concluir mi año calendario con él, pues estaba necesitado de una lectura intimista para atravesar las despedidas de año y las reuniones familiares con motivo de unas fiestas que, por más extroversión y buenos deseos, no aliviaban la tristeza de ser las primeras sin la presencia de mi madre.

II.

            ¿Qué nos mantiene unidos a nuestra pareja, que no es la primera y, por tanto, no conserva la ilusión y el candor de aquella con la que soñamos compartir el resto de los días?, ¿podemos seguir apostando a una relación adulta, honesta y duradera, cuando ya hemos sido víctimas de la frustración y el desencanto?; ¿cómo capear la rutina sin perder la alegría de estar juntos? Estas son algunas preguntas que sobrevuelan el texto que la autora nos propone en esta novela de poco más de un ciento de páginas.

III.

            Clara, la narradora, convive con Bruno. Ella trabaja como profesional en una cadena de veterinarias; recibe un salario fijo y bien remunerado. Él, en cambio, es fotógrafo freelance y sus ingresos fluctúan según su frecuencia. Ambos en la treintena, han tenido pareja anteriormente, aunque sin hijos como herencia. La novela plantea cómo es la convivencia en una segunda relación, cuando se ha perdido la ingenuidad de la primera y aún no se ha fraguado la confianza en el otro que la haga perdurar. Repasa cómo se vive la adaptación mutua, el equilibrio entre los hábitos propios y ajenos, de manera de traspasar con cierto éxito los momentos de desilusión y renuncia que apareja la vida diaria.

IV.

            El hecho de que Bruno se quede temporalmente sin voz –un fenómeno que ya había sucedido con su ex esposa-, desata los celos de Clara, lo que ahonda en cómo convivir con el pasado del otro sin darle mayor trascendencia de la que merece. Hacia el final, la aparición de Manuel -un cliente- y una escena de sexo fugaz, cuestiona sobre la profundidad del compromiso asumido.

V.

            Con una prosa precisa, diáfana, y en estilo coloquial, Cáceres construye a través de una mirada perspicaz de lo cotidiano una novela sobre la esencia del amor, la inseguridad y el peso del pasado en aquellos que decidieron darse la oportunidad de vivir una suerte de segundo round. Un auspicioso debut, que propone la reflexión y el debate.

martes, 8 de enero de 2019

Espíritu turco. Cinco ciudades, Ahmet Hamdi Tanpinar


Sexto Piso, 2018

I.

            Fue verlo en la Red y decidir adquirirlo. Por lo que se anunciaba, no tenía que ver con otros escritos del autor. Justamente eso fue lo que despertó mi curiosidad. Tuve que vérmelas en figurillas para obtener un ejemplar; nadie sabía de él. Una vez hallado y acabado, el contenido estuvo a la altura del oneroso desembolso.

II.

            La casa editora compila en este libro una serie de ensayos publicados entre 1941 y 1945 en diversos medios turcos sobre sus reflexiones sobre un grupo de ciudades referentes, desde la caída de Constantinopla –el fin del Imperio Romano de Oriente, en 1453- hasta el momento en que fueron escritos. Para esto se vale de la arquitectura, la música y las artes de las mismas –a más de las figuras políticas y artísticas correspondientes-, recorriendo varios siglos de historia nacional, de gobernantes y creencias, de selyuquíes, otomanos y turcos que heredaron ciudades, pueblos y gentes, imperio y república.

III.

            Ankara, Erzurum, Konya y Bursa, todas ellas en Anatolia, son visitadas por este caminante sin par a lo largo de su vida, rescatando de cada una los elementos más significativos que hacen a la sociedad y el rol que cumplieron en la vasta historia de Turquía. Como era de esperar, dedica algo menos de la mitad del libro a Estambul. Monumentos, mezquitas, poemas, miradas, anécdotas y un juicio de la Historia despojado de connotaciones políticas son los elementos que Tanpinar –maestro de Pamuk, según palabras de éste- utiliza para describirnos cada ciudad, como un Cicerone que va develando secretos que hacen al tejido social, al espíritu turco.

IV.

            En un estilo que roza lo poético, Tanpinar nos invita a acompañarlo en un viaje hacia un pasado que ha sido tan glorioso como doloroso. Haciendo una reflexión, dice,

‘Si se piensan estos poemas a la luz de la época en que fueron escritos, resulta ser como una última oración que se eleva desde un barco que se hunde. Toda la creación se encuentra ahí, en ese amplio gemido que se dirige directamente a Dios. Anatolia, consumida y hundida, se lanza sobre esa oración o invitación que nace del eco de todo lo que ha desaparecido arrastrándose como un animal herido entre tantas diferencias de credos y costumbres, estirpes y sangres, y vuelve a la vida bebiendo de aquel manantial. Porque ésta es la voz de la esperanza y el perdón.’

V.

            Por un lado, hay una vertiente nostálgica que impregna el texto sobre un pasado al que no se le ha guardado el debido respeto. Pero sobre el final el autor reconoce que sería poco menos que imposible vivir hoy en la corte de Solimán el Magnífico sin renegar de los beneficios que apareja la modernidad; una manera de reconocer que el presente es irrenunciable. Un libro para recorrer los rincones de una histórica Turquía, que apasionará a cualquier buen lector.

jueves, 3 de enero de 2019

Voyeurismo cibernético. Kentukis, Samanta Schweblin


Random House, 2018

I.

             Una novedad editorial, recibida casi con fanfarrias, de una de las escritoras locales más afamadas y representativas de su generación, máxime tras ser nominada al Man Booker Prize por su novela anterior. Las expectativas habían aumentado, pues Schweblin ha abandonado en la presente obra –aunque no del todo- la atmósfera de inquietud opresiva ya célebre en sus relatos.

II.

            Me cuesta enmarcar este trabajo dentro del género novela; me inclino a creer que es un guión destinado a TV o a una miniserie, dada la estructura fragmentaria de los relatos que lo componen, que frecuentan la misma naturaleza del episodio unitario, con un vehículo común que mantiene la ilación. Los kentukis son unos atractivos animales de felpa, provistos de grandes ojos y un par de ruedas –accionadas por un motor interno- que se desplazan por el entorno donde se mueven sus amos. No pueden comunicarse de ninguna manera, salvo con un chirrido que emiten a modo de advertencia o satisfacción y vienen provistos de un cargador. Pero los ojos son la cámara que permite a un desconocido acceder a la vida del amo; generalmente ese ser se encuentra distante geográficamente. El amo puede comprar el artefacto en cualquier tienda –aunque su precio no es de acceso masivo-; el ser compra una licencia a la empresa vía Internet sin saber dónde amanecerá una vez establecida la conexión, ni quién o quiénes serán sus amos.

III.

          No resultan tan importantes los kentukis en tanto aparatos sino como excusa para que Schweblin exhiba posibles cursos de acción de quienes están pendientes para ver lo que otros tienen para ofrecerles y esos otros que se exponen por placer a la mirada de los desconocidos. En sentido estricto, todo el libro es un condensado de voyeurismo cibernético, a los que nos tienen habituados programas como ‘Gran Hermano’ o films como ‘The Truman Show’. Aquí hay quienes miran y quienes se dejan mirar; una rara combinación entre ‘Sliver’ y los Tamagotchi de los ’90.

IV.

            En el inventario hay historias –como la del inicio- que comienzan y cierran en el mismo capítulo; otras, permanecen a lo largo de todo el libro que mantienen la tensión. Pedofilia, exhibicionismo, afán de hacer dinero, trata de personas, todo ello se reúne alrededor de estos dispositivos sin que Schweblin eluda el motivo principal: la soledad y el aislamiento social al que nos vemos más y más confinados a diario. Y el rol que las redes sociales y la tecnología juegan en ello. Una vía de escape a la monotonía gris de nuestra existencia.

V.

          Con un estilo fluido, directo, Schweblin indaga sobre la soledad de los estratos medios -pues, por su costo, las clases bajas no tienen acceso-, ya sea para sobrellevarla mejor o para satisfacer nuestra necesidad de curiosear en la vida de los demás. Buen libro.

sábado, 29 de diciembre de 2018

e-book 36. Silencio culpable. Tres días y una vida, Pierre Lemaitre


Salamandra, 2016

I.

            No había leído nada del (exitoso) autor, aunque cuento en mi haber con varias de sus obras. Cerrando el año, tampoco es época de encarar sagas ni lecturas extensas o profundas. Por eso me incliné por este título; saciaba mi curiosidad respecto de él sin requerir mayores esfuerzos ni insumos del escaso tiempo reinante.

II.

            Antoine Courtin tiene doce años de edad. Vive junto a su madre, Blanche, en una aldea llamada Beauval. Su padre los ha abandonado seis años atrás aunque sigue girando regularmente la pensión por manutención. Solitario, Antoine no cuenta más que con la esporádica admiración de Rémi Desmedt y la compañía continua de Ulises, hijo menor y perro -respectivamente- del vecino. Días antes de la Navidad de 1999, la mascota es atropellada. A partir de allí, una serie de hechos desafortunados conduce a la desaparición de Rémi, el niño de seis años. Se da parte a los gendarmes y se inicia la exhaustiva búsqueda, pero no hay suerte. Para colmo, un huracán viene a azotar la aldea; derriba árboles y chimeneas, inunda casas, vuela tejados, sumiendo a la población en el mayor desamparo de su historia, dejándolos sin luz ni comunicaciones durante días. Al restablecerse parcialmente la vida cotidiana es tanto lo que hay que realizar que Rémi comienza a quedar en el olvido.

La versión digital, por gentileza de Epublibre
III.

             Lemaitre construye en algo más de doscientas páginas una ficción alrededor de la vida de Antoine y su rol en aquel misterio. Divide esa vida en tres partes. La más extensa es la primera, en 1999, donde detalla las escenas y sentires de los personajes, sin resquicios. Las otras dos, en 2011 y 2015, son más breves y permiten al lector completar lo que falta con lo que ya conoce y lo que su imaginación provee.

IV.

            Toda la historia está teñida de una suerte de desgracia accidental, que dispara la angustia que apareja el miedo de saberse culpable de algo y no tener la valentía de enfrentarlo, o simplemente no poder hacerlo y tener que convivir con ello el resto de los días, siempre con un silencio opresivo como toda respuesta.

V.

            Escrito en lenguaje ameno y coloquial, el libro atrapa desde el comienzo merced a las fuertes escenas de su secuencia principal y las historias que se derivan de ellas. El sorpresivo final es también un acierto y cierra bien toda la trama. No abundo en más detalles porque revelaría gran parte de los hechos; prefiero que sean los lectores los que se encuentren con ellos. En suma, un libro muy bien llevado, con algo de thriller y mucho de culpa y remordimiento.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Tomar distancia. La habitación alemana, Carla Maliandi


Mardulce, 2017

I.

            Nunca he estado en Heidelberg, Alemania, lugar donde transcurren los hechos del libro. Pero sí he sabido de ella, merced a una pareja de amigos que, tras casarse a mediados de diciembre de 1983 –mientras él grababa en VHS la asunción de Raúl Alfonsin, yo preparaba un final con su flamante esposa-, migraron días después con una beca hacia el Instituto Max Planck, sito en las cercanías.

II.

            La protagonista sin nombre, en la treintena, se fuga –literalmente- de Buenos Aires debido a la ruptura con Santiago. Decide hospedarse en una residencia para estudiantes –sin serlo- en esa ciudad, donde ha pasado su infancia junto a su familia, emigrados forzosos del régimen militar, y uno de los discípulos más allegados al padre. Al poco, la sacude una novedad que es, a la vez, una incertidumbre. Sola y apesadumbrada, entra en contacto con un becario tucumano, quien se acerca por su atractivo, y una estudiante de origen japonés. Los avatares con uno y otra la llevarán a reencontrarse con aquel viejo alumno de su padre y, quizás, a través de él, con un nuevo amor.

III.

            Ambientada allí a principios del siglo XXI, esta mujer se debate entre el regreso y la permanencia, por más que sabe que, sin la ayuda del viejo amigo, le sería imposible solventar su vida, con los escasos recursos que posee y sin otra atención que las que brinda el sistema alemán de salud. Por otra parte, el agobio que implica el regreso a una vida que ya no le brinda satisfacciones retarda su decisión final.

IV.

            Hay cosas que me han gustado, como el estilo narrativo que Maliandi ha escogido; un estilo de frases cortas y descripciones breves, con los que el lector inmediatamente empatiza. También el hecho de ser concisa y transmitir el estado de lasitud e incerteza propio de la protagonista, perfectamente entendible en su calidad de extranjera, que toma distancia para poder enfrentar el futuro con alguna esperanza. Pero, a fuer de ser honesto, hay escenas que lidian con el sentido común, sin las cuales todo el argumento vertebral se derrumba.

V.

            Breve, ameno y directo, bien escrito y con elementos literarios no despreciables, el libro puede leerse de un sentón largo, o bien en dos días. Una primera novela construida entre la anécdota y la fábula, que resulta llevadera y entretenida.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Sin salida. Era tarde, muy tarde, James Kelman


Galaxia Gutenberg, 2013

I.

            Fue verlo en esta traducción castellana la última Feria del Libro local y llevarlo, pues lo tenía presente después de hojear el libro que sugiere un millar de títulos para leer. El hecho de que su autor narrara la vida de un obrero de Glasgow en paro, junto al uso del lenguaje de la clase trabajadora fue el motor disparador de su lectura.

II.

            Sammy Samuels es un hombre de treinta y ocho años que vive junto a Helen -una joven que se gana la vida en un bar nocturno-, tiene un hijo de quince que vive con su madre, y se ha quedado sin trabajo en el área de la construcción, por lo que percibe un subsidio. Tras una borrachera prodigiosa, un sábado despierta en medio de la calle, sin cartera y sus zapatos han sido reemplazados por un par de zapatillas deportivas. Se traba a puños con dos policías vestidos de civil, es atrapado, conducido al destacamento y golpeado brutalmente hasta perder la vista.

III.

            Lo que sigue es su historia después de la golpiza, sus días en la cárcel –la que ya conocía por haber cumplido una condena de varios años- y sus primeros pasos en la realidad de un hombre ciego. Para colmo, Helen lo ha abandonado tras la última bronca, la Seguridad Social le niega un subsidio adicional por ceguera, la policía le sigue los pasos –por trapichear camisas sin el pago de impuestos- y un desconocido leguleyo –que huele a policía- intenta representarlo judicialmente contra ésta. Así, sin formular denuncia para no perder el seguro de desempleo, no parece haber otra salida que huir.

IV.

            ¿Qué tiene el libro de valioso? En principio, Kelman se apega al dialecto callejero del trabajador de Glasgow (el working-class Glaswegian), abundoso en palabrotas, para narrarnos sus peripecias. Además, aprovecha éstas para realizar un retrato de la clase social baja, con trabajo precario, inclinación hacia el alcohol y dependencia de la protección estatal. Finalmente, las descripciones de sus primeras horas de ceguera son para el aplauso.

V.

            El estilo elegido no es fluido. La composición del protagonista respeta sus limitaciones en cuanto a recursos lingüísticos y escasez de objetivos personales. Por momentos, una voz interior dialoga con él, reforzando lo que piensa aunque no lo exprese. Las escenas resultan cotidianas para quienes habitan los suburbios de las grandes urbes, con lo que la obra podría enmarcarse dentro del ámbito de la novela social. Por último, la traducción a cargo de Vicente Campos merece una mención, al intentar respetar expresiones que, sin ser exactas, mantienen el espíritu del original. Algo distinto, para lectores distintos.