Alianza, 2015
I. Me estaba siendo necesaria una lectura breve y
llevadera en medio de una serie de farragosas obras y recordé que ésta se
hallaba esperando hacía más de una década. Las letras de Mishima, en general,
combinan fluidez con lirismo, pero ese tempo
tan propio de la narrativa nipona, moroso y minuciosamente descriptivo,
sospecho que es el principal motivo por lo que no suelen ser propuestas que
aparezcan en talleres de lectura; por ello decidí encararlo en soledad.
II.
La acción transcurre a principios de los
pasados años ’50 en la tan idílica como ficticia isla de Utajima, la que sus
pobladores rara vez abandonan, por lo que se encuentran en un estado de
aislamiento del resto del mundo. Tal es así, que la única vez que se presenta
esa ocasión se debe a un viaje de finalización de estudios –lo que aquí llamaríamos
viaje de egresados- para mostrarles a
los jóvenes otras realidades, además de la insular.
III.
Bajo esa atmósfera prístina, que recuerda a la
Arcadia, se desarrolla la historia de Shinji, un joven trabajador de origen
pobre y de Hatsue, la guapa hija de Terukichi Miyata -hombre de alcurnia y recursos-
que ha regresado a su pedido, tras haberla dado en adopción cuando niña. Pero
esta clásica aunque conflictiva historia de amor no podría tener lugar sin la
existencia de Yasuo, hijo de una familia rica que también la pretende y los
viajes de Chiyoko, la hija del farero, que regresa desde Tokio durante los
veranos y alberga esperanzas de enamorar a Shinji.
IV.
Son de destacar dos elementos de
esta breve novela. Primero, las descripciones tanto de la atmósfera que rodea a
los personajes principales como de sus cuidadas expresiones a través de
diálogos y situaciones, hacen parecer que la verdadera protagonista sea la
Madre Naturaleza, que utiliza sus bondades en aras de alcanzar el final feliz.
Luego, está la poética narrativa de Mishima, capaz de hacer creíble hasta las
escenas que resultan completamente inverosímiles. Es ese ambiente de ensoñación,
donde todo está permitido que ocurra –mientras la carga erótica del texto se resuelve
en una ingenua sensualidad- el que domina en la trama. El resto de personajes
secundarios son funcionales a ella.
V.
De estilo directo y coloquial,
por momentos lírico, donde no faltan ni los impedimentos sociales ni las
escenas de heroísmo, Mishima ofrece una novela
de iniciación basada en el modelo de la Grecia clásica. Llena de brillo y
fulgor, es una lectura más que apropiada para cobrar fuerzas durante aquellos
momentos donde todo se nos presenta sombrío o desesperanzador. Para tomar en
cuenta.









