domingo, 14 de junio de 2026

Vivir en la cuerda floja. Que el vasto mundo siga girando, Colum McCann

RBA, 2010
 I.

                Las letras irlandesas parecen vivir un tiempo de apogeo. Son muchos los autores de ese origen que están siendo traducidos al español, en virtud del éxito que cosechan alrededor del mundo, en especial en Europa y América. Galardonados y reconocidos, han inundado las bateas de libros con sus títulos. Éste surgió en medio de un intercambio de opiniones con una mujer de origen inglés que me recordó tenerlo en larga espera, razón por la que decidí encararlo.

II.

               En agosto de 1974, en plena Nueva York, la ciudad amanece con una atracción singular: un funambulista ha colgado un cable de acero de 2 cm de espesor entre las azoteas de ambas Torres Gemelas –una de ellas, a medio terminar- y por espacio de casi una hora, ante la mirada atónita de la ciudadanía, intentará desplazarse en uno y otro sentido varias veces, sin red de contención; sólo acompañado de una pértiga que le permite el balanceo para mantener el equilibrio. Tras el prodigio, será apresado por la policía y llevado a juicio.

III.

                McCann se vale de este hecho real para ambientar una serie de historias que se han de anudar alrededor de dos hermanos irlandeses –los Corrigan-, cuando el menor de ellos sea llamado por una férrea vocación sacerdotal, aun a costa de su propia salud e integridad física. Así, la precaria ayuda que le brinda a las prostitutas del Bronx dispara historias cuyos personajes sobrellevan algún dolor, fracaso, ausencia o remordimiento de conciencia.

IV.

               Allí están las madres que han perdido alguno o varios hijos en la guerra con Vietnam, que se reúnen para evocarlos; la prostituta que ve a su hija no solo seguir su camino sino también el de la adicción a la heroína; el juez que tendrá en sus manos la condena del funambulista; una mujer que se siente culpable de haber desencadenado una tragedia, todo en medio de la preparación de semejante proeza acrobática y el éxito reportado al ocasional fotógrafo que pudo registrar con su cámara los hechos.

V.

               De estilo ameno y coloquial, con una presentación narrativa que recuerda la construcción de Quentin Tarantino para Pulp Fiction, McCann nos allega un retrato de la ciudad de Nueva York de mediados de los pasados años ’70 con cinco o seis relatos de gente que ha perdido el rumbo e intenta salir adelante, en un claro mensaje que, de alguna manera, todos vivimos en la cuerda floja: nunca sabemos cuándo la adversidad nos golpeará. En ese sentido, la novela es un llamado a estar siempre atentos y solidarizarnos con quienes atraviesan malos momentos. Una obra emotiva que, no por nada, se alzara con el National Book Award en 2009. Más que recomendable. 



martes, 9 de junio de 2026

e-book 209. Historias del Litoral. Una casa sola, Selva Almada

Random House, 2026

I.

                Empujados por el reciente lanzamiento, lectores afines a las letras de Almada se alegraron al saber que la votación de lectura conjunta recayera en este título. En rigor de verdad, no es el primer escrito donde un inmueble cuenta su historia; Manuel Mujica Láinez narró los avatares de una casa ubicada en el casco urbano de Buenos Aires, cuyos ocupantes pertenecían a la clase dirigente argentina. En cambio, Almada se inclina por una casa de aldea, situada en el Litoral.

II.

               La historia se retrotrae al pasado entrerriano, evocando la figura mítica de Justo J. de Urquiza quien habiendo derrotado a las fuerzas de Juan M. de Rosas –y también a las de Mitre-, decidió recluirse en su estancia de San José, donde fuera asesinado en 1870 por una partida de mercenarios. Desde allí y hasta el presente, una casa comienza a narrar su propia vida, describiendo con detalles los sucesos más significativos y, de paso, las costumbres sociales. Así, exhibe el rol de sumisión y sometimiento de las mujeres respecto de sus hombres; el de éstos respecto del patrón que les arrienda la tierra, y las dificultades en la supervivencia.

III.

               Pero, además de estos tópicos, se desarrolla una trama que bordea la intriga policial. Los últimos habitantes de la casa fueron los Lucero quienes, un buen día, sin mediar comunicación ninguna, abandonaron todo lo que poseían y sin más, se esfumaron sin dejar rastros. Tanto el dueño del terreno como la policía han tomado cartas en el asunto, pero sin arribar a ninguna conclusión razonable. Existen rumores –como en toda aldea- que dicen que el patrón se enamoró de la mujer de su inquilino y decidió matarlos; otros, que se cansaron de esa vida, etc. Lo cierto es que nadie parece saber demasiado.

La versión digital, gentileza de una colega lectora

IV.

               La novela presenta altibajos. Entre sus aciertos está el estilo narrativo de Almada, reconocible en ésta como en sus obras anteriores, y el uso de expresiones locales que han fortalecido el conjunto de trama y descripciones costumbristas. Por el otro, la autora parece haber querido abarcar distintos aspectos de la vida en el lugar, iniciando algunos temas importantes, sin darles un adecuado cierre. Hasta la historia de los Lucero se desvanece en un final abierto, sugerido pero no explicitado, dejando la sensación de un trabajo incompleto.

V.

               De estilo coloquial y ameno, la novela fluye rápidamente hacia un final algo previsible y no muy concreto. Hay detalles poco felices que opacan el trabajo –v.g., la casa no puede relatar aquello que no ocurrió dentro de sus propias paredes o en sus inmediaciones-. Sin estar mal, no es un trabajo a la altura de los anteriores. Recomendable para fanáticos de la autora.

jueves, 4 de junio de 2026

El nacedor de las letras argentinas. Echeverría, Martín Caparrós

Anagrama, 2016
 

I.

                Cuando las casualidades devienen causalidades, no existe soslayo alguno. Primero fue hallar una alentadora reseña periodística del título de marras, aparecida junto al lanzamiento editorial que, curiosamente, era firmada por un ex – alumno de quien suscribe, razón de su incorporación. Luego, fue la propuesta de un taller de lectura sobre letras locales, que incluía una obra del escritor, propiciado por la biblioteca que –además- lleva su nombre. Así, estaba casi obligado a encarar esta ficción, como puesta en contexto previa a la lectura sugerida.

II.

               Para quienes no tengan noticia, Esteban Echeverría (1805-1851) es considerado históricamente el primer escritor argentino. Nacido poco antes de la Revolución de Mayo (1810) tuvo acceso a una beca auspiciada por el gobierno del presidente Bernardino Rivadavia, pudiendo estudiar en la Sorbona de París durante cinco años, gracias a ello. A su regreso en 1830 encuentra a esta tierra gobernada por Juan Manuel de Rosas, gran hacendado de la provincia de Buenos Aires, líder del Partido Federal, que no titubea en someter al pueblo bajo el terror de su fuerza de choque, la Mazorca, sobre todo a aquellos que se oponen a su tiranía: los Unitarios.

III.

                Es en ese ámbito de confrontación violenta donde Echeverría intenta erigirse primero en un poeta reconocido y, después de lograrlo, en el adalid del desarrollo de un plan tendiente a crear una literatura argentina. Intentando mantenerse al margen de la contienda se refugia en la heredad familiar alejada de la ciudad pero, más temprano que tarde, es conminado a tomar posición y luego de hacerlo, ante el fracaso de su facción, deberá exiliarse más de diez años en la ciudad de Montevideo, sitiada por las fuerzas federales, donde enfermará y hallará la muerte.

IV.

               Caparrós rescata la figura del escritor romántico que piensa en un país que, tras haberse sacudido el yugo español, es gobernado ahora por un tirano quien, gracias a la manipulación de las clases más postergadas, impone su despotismo. Echeverría no está solo; lo siguen un puñado de adherentes a sus ideas de libertad e igualdad, que seguirán el mismo camino: el exilio. Pero se atreve a hacerlo bajo la mirada de hombre, tan preclaro en sus conceptos como dubitativo en el plano de la praxis. Es la humanidad que destila el protagonista la que domina todo el texto.

V.

               Esta novela no se restringe al campo histórico sino que sirve a Caparrós como parte de un ensayo donde se cuestiona acerca del rol de los intelectuales ante el Poder; cómo liderar un proyecto de Nación donde la Nación aun estaba ausente. Y, como autor, se permite participar con sus propias opiniones. Fluido y coloquial, de estilo directo, el libro se lee fácilmente. Muy recomendable, en especial para lectores locales.

sábado, 30 de mayo de 2026

Mujeres perturbadoras. Las griegas, Sergio Olguín

Odelia, 2017

I.

                Fue un contrapunto durante un programa de TV basado en un juego literario el que ameritó su adquisición. En esa ocasión, los títulos propuestos abordaban desde distintos ángulos el tema de la belleza. Pasó mucho tiempo hasta que tomé contacto con una entrevista al autor donde comentaba lo curioso del caso: no hay ninguna referencia –ni ningún personaje en su interior- que justifiquen su título. Su explicación rondó sobre su intento de recrear la mitología griega, donde las diosas juegan roles destacados, casi siempre provocando cambios irreversibles.

II.

                Esta colección de nueve relatos se divide en tres partes, que incluyen igual número en cada una de ellas. La primera, Maldita moda, aborda ese mundillo tan deletéreo como despiadado que componen mujeres de belleza escultural –a veces, inteligentes; la mayoría, anodinas- junto a fotógrafos reconocidos que intentan captar algo del charmé y del allure que aquellas puedan entregar a la cámara, tanto en interiores como en exteriores –y los riesgos de exponerse a semejante belleza-.

III.

                Luego, cambia el registro y nos internamos en Revolución, donde el nervio conductor son mujeres que despiertan la sexualidad y su carga erótica, ya sea de un puñado de alumnos; de una pareja mal avenida o de un líder de masas que parece no poder contenerse. Finalmente, en Hombres equivocados flamea una única bandera: la de aquello que no tiene futuro, o solo un futuro incierto: lo que quedó en el pasado junto a la imposibilidad de evaluar lo que se nos avecina.

IV.

               Es de destacar que este eclético –cuanto menos- conjunto de cuentos tiene como protagonistas un puñado de mujeres bellas que, al hacer aparición, ponen en duda la solidez de aquello que las rodea. Los hombres titubean, se fastidian, acrecientan su deseo o simplemente lo experimentan; la perturbación que provocan son la sustancia que sostiene cada uno de los relatos. Mención especial es la ficción que Olguín nos entrega sobre un triángulo amoroso compuesto por Robi Santucho, líder del PRT – ERP, su mujer –Sayo- y su amante –Clarissa-. Puede o no ser del gusto lector pero, cuanto menos, bordea la sana irreverencia.

V.

               De estilo coloquial, fluido todo el tiempo y con escenas y descripciones siempre fidedignas, Olguín construye una obra que rescata el espíritu de las diosas griegas, capaces de modificar el entorno con un abrir y cerrar de ojos o, simplemente, despojarse de sus vestiduras. En suma, un conjunto bien balanceado que habrá de ganar adeptos lectores.

lunes, 25 de mayo de 2026

e-book 208. Ante el saqueo colonizador. Huaco retrato, Gabriela Wiener


 Random House, 2022

I.

                De todas las novedades editoriales, solo un puñado de obras sobrevive a la fanfarria de su lanzamiento. Por ello dejo correr el tiempo, artífice natural que separa lo significativo de lo intrascendente. Una colega lectora, amante de las letras americanas, lo propuso sin éxito cuando su presentación. Tuvo que esperar a que un taller de lectura lo rescatara del olvido para que resonara en mí el título y su autora, a quien ya había visitado en un trabajo posterior.

II.

               Como se explica en su inicio, un huaco retrato es ‘una pieza de cerámica prehispánica que buscaba representar los rostros indígenas con la mayor precisión posible. Se dice que capturaba el alma de las personas.’ Un antepasado de la autora, más aventurero que arqueólogo, no tuvo empacho en trasladar en 1878 una multitud de estas figuras halladas en su viaje al Perú, con destino a la Exposición Universal de París, logrando así adquirir renombre y posición social.

III.

                Siglo y medio después, su virtual descendiente con igual apellido –la autora- utiliza este hecho, que ronda la anécdota circunscripta a la esfera familiar, para elaborar una obra de no ficción, ahora que ha podido interactuar con el legado de aquel expolio tras una vitrina de un museo europeo, no menor en magnitud a tantos otros saqueos culturales perpetrados por el Viejo Continente, con el valetudinario pretexto de allegarlos al Gran Mundo.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

               El texto se divide en tres grandes planos. Por un lado, está el testimonio de un atraco cultural de envergadura a manos de inescrupulosos asaltantes foráneos, que reviste el grado de denuncia literaria sobre el colonialismo usurpador, efectuado por los distintos Imperios europeos hacia fines del siglo XIX en todo el Globo. Por otro, está el colonialismo intelectual del que aun no nos despojamos quienes heredamos la lengua, en desmedro de los pueblos originarios que, bajo el nombre de civilización, han sido casi exterminados. Al fin, en una órbita más íntima, la narradora se cuestiona sobre los beneficios de una relación de poliamor ejercida entre ella y su pareja masculina y otra femenina, en un triaje no del todo bien avenido, donde reconoce no haber respetado las reglas que ella misma dispuso al resto, cayendo en la infidelidad.

V.

               De estilo fluido y ameno, con recurrentes reflexiones acerca del vasallaje y la colonización cultural, el expolio y la dependencia económica, Wiener construye un relato cuyo epicentro se encuentra en un hecho histórico, pero cuyas consecuencias se arrastran hasta la actualidad. En conjunto, una gran obra que bucea en la búsqueda de identidad y, a la vez, promueve la descolonización intelectual como ejercicio de resistencia. Para no dejar pasar.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Sobre la necesidad de ser incluidos. Ellen Foster, Kaye Gibbons

las afueras, 2018

I.

                Fue una sentida reseña la que disparó su búsqueda, hace ya muchos años. Debí esperar largo tiempo hasta su arribo a estas costas, y tras eso, el ejemplar debió esperar también lo suyo hasta que me inclinara por él. De hecho, lo había seleccionado junto a otros títulos para proponer a un ínfimo grupo de lectores, sabiendo que habría de agradar. La inesperada disolución del mismo me privó la experiencia de compartirlo, pero no revocó mi decisión de encararlo.

II.

                El título de marras lleva el nombre de su protagonista, una niña de once años que vive en el Big Sur norteamericano. Afortunadamente, ha podido dejar atrás una infancia trágica: el suicidio de su madre, un padre alcohólico y maltratador y parientes que solo la refugian por días, cuando no le dan la lisa espalda. El hallazgo de una nueva mamá que la cobije y le permita crecer en un entorno más adecuado se conoce desde el principio de la novela. Entonces, ésta narra las peripecias de todo lo acontecido previamente hasta llegar a ese final feliz.

III.

                El texto cuenta con varios aciertos, comenzando por la construcción de la protagonista. Por un lado, Ellen es una niña bastante despierta, muy curiosa e inteligente, capaz de enfrentar el desarraigo y las desigualdades sociales con éxito y salir fortalecida después de lidiar bajo circunstancias adversas. Por otro, si bien hay cierto juicio de valor sobre la moral, la frescura con que Gibbons ha dotado a Ellen en sus maneras de expresarse compensan largamente cualquier sesgo aleccionador. En su voz, tan infantil como nítida, resuenan otros personajes de novelas de iniciación.

IV.

               Además, la narración aborda el estado de marginación, las diferencias de clase y la segregación racial con cierta altura. No es menor que su mejor amiga sea una niña negra, por quien sus propios padres se desviven, mientras que en su derredor blanco –supuestamente superior- campean la hipocresía y la disfuncionalidad.

V.

               De estilo ameno y coloquial, con diálogos bien provocados y escenas que contrastan –algunas duras, otras tiernas, pero siempre sin golpes bajos ni de efecto-, y acompañada por un puñado de personajes secundarios que refuerzan la solidez del relato, Gibbons ofrece una obra sobre la resiliencia y la irrenunciable necesidad que todos tenemos –más un niño- de sentirnos incluidos, de pertenecer a un núcleo humano, familiar o no. Una lectura entretenida, tan emotiva como luminosa.

viernes, 15 de mayo de 2026

Sublimes amantes devenidos en aislada pareja. Bella del Señor, Albert Cohen

Anagrama, 1992

I.

                Dos reseñas aparecidas más de una década atrás me impulsaron a buscarlo. La única edición disponible en la batea de usados era la de marras, tan acomodada al bolsillo como incómoda de leer, con esos caracteres minúsculos que obligan al lector a forzar su visión. No obstante, su voluminosa extensión desafió cualquier entusiasmo inicial. Un reciente comentario me recordó su existencia y decidí incluirlo entre mis lecturas.

II.

                Esta novela, ambientada en Suiza hacia 1936, tiene como main course una historia de amor sui generis entre el apuesto Solal, judío y alto funcionario de la Sociedad de las Naciones, y Ariane d’Auble, una voluptuosa aristócrata aria, casada con un subordinado de aquél con quien, una vez realizada la conquista, están dispuestos a dar rienda suelta a su pasión carnal y vivir al socaire de sus relativos e ilimitados recursos, dando la espalda a una alta sociedad que si antes los protegiera, ahora los condena al ostracismo.

III.

                En una marche au supplice, ambos protagonistas recorren todas las etapas del amor, desde el primer encuentro hasta la larga agonía de autodestrucción que conlleva el deterioro al que lo somete la rutina, aun recurriendo a ciertos ardides –humillaciones de toda laya, los celos retrospectivos y un puñado de ejercicios eróticos y sexuales-, para deshacerse de la saciedad amorosa y mantener viva la llama de un amor absoluto, que degenera con el tiempo volviéndose aburrido y anodino. En resumen, la suerte de sublimes amantes devenidos en aislada pareja.

IV.

               Pero el texto no se restringe solo a la pasión arrebatadora de un amor idílico, sino que también bucea en otros entornos. Está la creciente animosidad europea contra los judíos, tal que Solal es partícipe de los miedos de ser descubierta su condición visitando París. Luego está la burla corrosiva sobre la inoperante y abusiva burocracia europea, incapaz de frenar el arrollador militarismo alemán, con toda su carga antisemita, y los primos de Solal –con el prodigioso, desternillante y descacharrante Comeclavos a la cabeza, dueño de una prosa engolada que arranca la carcajada del lector, y el tío Saltiel que los modera- quienes aportan una bocanada de humor fresco a toda una atmosfera ominosa.

V.

               En estilo coloquial, con meditaciones interesantes acerca de lo efímero del amor absoluto y de la pasión que es su clímax, una carga erótica más que importante y cierto pesimismo en las relaciones humanas, Cohen ofrece una obra con mucho de experimental y socarrón cuyo desenlace se va volviendo previsible con el correr de las páginas. Una lectura de largo aliento; por momentos algo densa y no siempre fluida, pero que hará las delicias de todo buen lector, si logra hacerse de cierto grado de paciencia. Seguramente, estará dentro de mis mejores lecturas del año.