lunes, 29 de junio de 2026

Crimen en retrospectiva. El gesto final, Agustín De Luca

La Crujía, 2026

I.

                Fue una propuesta entusiasta para compartir. El grupo lector, hasta el momento, no había incursionado en la novela policial. Llevaba un aliciente: el autor se haría presente en la puesta en común. Tras haber agotado títulos y autores del género en mi primera juventud, debí haberme apartado porque, como bien me señalara un colega, mi vara es demasiado alta para cualquier novel autor. Así, un lector tan entrenado no puede inconscientemente dejar de comparar.

II.

               Andrés, un juez que alcanzó esa magistratura gracias a la influencia de su suegro –un hombre mayor autoritario, con quien no se lleva-, se involucra en un crimen mediático –que no le habría de corresponder, pero logra ponerlo a su cargo-: un joven conversa en una estación de subterráneo con una mujer mayor y tras una sonrisa de ésta la arroja deliberadamente a las vías cuando llega la formación. Para la policía es un caso cerrado: allí están la víctima, el culpable, los testigos y las cámaras que registran el hecho. Para el juez, no; desea conocer los motivos del crimen.

III.

                Conforme a su curiosidad Andrés va persiguiendo la pista, aunque es consciente de que, si se descubre que él ha tomado parte en la investigación sobre la que debe establecer un veredicto, el juicio sería anulado y quizás le costara el puesto. Con ayuda de su mano derecha, la secretaria del juzgado, va ahondando en la vida del criminal, a la vez que interactúa con más gente que podría reconocerlo. El peligro acecha; esa investigación retrospectiva no solo podría acabar con su carrera sino también con su matrimonio, con el que se encuentra en crisis.

IV.

               Las fortalezas del texto radican en dos planos. Primero, está la manera en que se desarrolla la trama. De Luca intercala sabiamente un capítulo de la vida cotidiana de Andrés –con su hijo adolescente, su esposa y el suegro omnipresente- con lo que va sucediendo en su afán de esclarecer el porqué del crimen, lo que permite mantener la tensión narrativa. Luego, conocedor desde adentro de los mecanismos administrativos, incluyendo la jerga y la interpretación de leyes y pruebas, expone el funcionamiento interno de la Justicia de manera soberbia. Como contracara, en varias ocasiones subestima al lector –poniendo en palabras lo que éste ya dedujo-, dejando algunos cabos sueltos y estirando el pacto ficcional hasta el borde de lo verosímil.

V.

               Con una prosa fluida de estilo directo, diálogos bien provocados y descripciones acertadas, De Luca construye una novela que requiere de golpes de efecto en su desenlace para salir airoso. En suma, una obra entretenida que se lee fácilmente. Ideal para un viaje de un par de horas, o una espera prolongada en la antesala de un consultorio.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

e-book 210. Renovar aquel viejo contrato. Los días perfectos, Jacobo Bergareche


Libros del Asteroide, 2022

I.

                Surgió como propuesta grupal tras una exitosa puesta teatral basada en este texto hacia fines del año pasado en el ámbito local. Quienes no contamos con la fortuna de haber asistido a la misma, dimos nuestra anuencia a la lectura compartida, con la esperanza de que en un futuro no lejano pudiéramos disfrutar de ella cuando volviera a estar en cartel, lo que no ha ocurrido aun.

II.

               Esta breve novela está basada en un ejercicio epistolar que Luis realizara en Austin, Texas, en junio de 2019, con motivo del fracaso en su reencuentro con Camila, una estadounidense, en el entorno universitario de esa ciudad, con quien ha vivido un tórrido romance de cuatro días en los dos años anteriores, cuando coincidieron en ese centro debido a sus respectivas actividades laborales. En esta ocasión, Camila avisa que asistirá con su marido, abandonando cualquier plan entre ambos, quedando todo en un hermoso recuerdo. Lo que se dice, un final rotundo, brutal.

III.

                El elemento disparador de estas misivas es que Luis ha entrado en contacto con las cartas que William Faulkner, durante el siglo pasado, intercambió con su amante Meta a lo largo de toda una relación de años donde, asimismo, el desgaste del vínculo entre los amantes que se evidencia en ellas, es también la realidad que vive Luis, tras diecisiete años de matrimonio. Así, expone la necesidad de vivir días perfectos: aquellos que, aun no teniendo nada de asombroso o memorable, se disfrutan enormemente porque ha sido fruto de una construcción de los dos. Sin la existencia de esos días, toda relación parece decaer hacia el tedio y el aburrimiento.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

               Destaco las reflexiones que realiza el protagonista, que sirven de punto de partida para que el lector realice lo propio sobre cómo sostener aquel entusiasmo primigenio, convirtiendo en algo especial aquello que no deja de ser corriente: un paseo por la playa o cocinar juntos, etc., de manera de renovar aquel viejo contrato y mantener encendido el fuego del amor. Además, este hombre en la mediana edad, que intenta vivir una segunda juventud en una aventura extramatrimonial, en un gesto inmaduro e inseguro, pretende dejar en manos de su esposa la decisión final de seguir adelante juntos, o no, a través de una carta donde, en tono autoindulgente, se sincera. ¿Habrá tenido el coraje de enviar sendas cartas a sus destinatarias?

V.

               De estilo ameno y coloquial, con cierta dosis de humor e ingenuidad, como quien necesita renovar el aire para afrontar el hastío al que conduce la rutina con su cúmulo de obligaciones, Bergareche construye una novela ágil y entretenida, siempre desde la mirada masculina. Para leer en un viaje o llevar de vacaciones.


 

viernes, 19 de junio de 2026

Alrededor de un legado. Beatus Ille, Antonio Muñoz Molina


RBA, 1994
 

I.

                En esta ocasión, no me formulé la clásica pregunta de por qué he hecho esperar tanto a esta obra, que adquirí al tiempo de su publicación, sino la reversa: por qué leerla justamente ahora. Vino a mi un puñado de explicaciones entre las que resaltaba mi decisión a inicios de año, de empezar a deshacerme de ejemplares en papel que constituyen el enorme tótem en espera; no efectuar relecturas, a no ser que diversas razones lo ameriten y no comprar ya más libros, salvo aquellos que sean parte de una lectura conjunta. Al concluirla, hallé una respuesta más rotunda: este año se cumplen los cuarenta años de su aparición. Seguro que mi inconsciente deseaba homenajear al egregio autor ubetense: qué mejor que leyendo su obra prima.

II.

               El joven Minaya no tuvo fortuna. Vivió en Mágina –alter ego de Úbeda- hasta que las deudas contraídas por su padre liquidaron el inmueble familiar y obligaron la marcha hacia Madrid cuando era niño. Tras su paso por la universidad, desea realizar una tesis para su graduación sobre la figura de un poeta, Jacinto Solana quien, enrolado en las filas de la República, fuese muerto por la Guardia Civil en 1947. Para ello, vuelve al solar familiar: el primo de su padre, Manuel Crivelli, que vive aún en Mágina, ha sido íntimo amigo de Solana. Ambientada hacia 1969, Minaya desea saber el paradero del manuscrito que el poeta decía que habría de escribir, como legado final antes de morir. El trabajo se titularía Beatus Ille (Dichoso aquél).

III.

                En la veintena, Minaya se instala en casa de su tío Manuel, hombre maduro de corazón débil quien en 1937 se casara con Mariana Ríos. El matrimonio duró una noche: la fatalidad cobró la vida de la novia a la mañana siguiente merced a una bala perdida durante un tiroteo. Al poco, comenzará a develarse una trama donde los silencios, las mentiras y el pasado conviven con la militancia republicana, un crimen no aclarado y la intimidad amorosa.

IV.

               Destaco la prosa del autor, rayana en el mejor lirismo, con descripciones de geografías y sentires que vuelven exquisita la lectura. Luego, la construcción narrativa que no solo responde al típico género policial sino que además deja entrever el control que el franquismo mantiene sobre la población. Por último, con ayuda de unos pocos personajes secundarios –la vieja madre de Manuel, su médico personal, un artista plástico, las criadas de servicio y un narrador omnisciente que se revela recién al final-, el autor elabora una trama sólida en medio de lealtades y traiciones.

V.

               De estilo coloquial, no siempre ameno y fluido pero sí preciosista en el uso del vocabulario, Muñoz Molina elabora una novela colosal que merece ser leída por todo buen lector. Para disfrutar a lo grande.

domingo, 14 de junio de 2026

Vivir en la cuerda floja. Que el vasto mundo siga girando, Colum McCann

RBA, 2010
 I.

                Las letras irlandesas parecen vivir un tiempo de apogeo. Son muchos los autores de ese origen que están siendo traducidos al español, en virtud del éxito que cosechan alrededor del mundo, en especial en Europa y América. Galardonados y reconocidos, han inundado las bateas de libros con sus títulos. Éste surgió en medio de un intercambio de opiniones con una mujer de origen inglés que me recordó tenerlo en larga espera, razón por la que decidí encararlo.

II.

               En agosto de 1974, en plena Nueva York, la ciudad amanece con una atracción singular: un funambulista ha colgado un cable de acero de 2 cm de espesor entre las azoteas de ambas Torres Gemelas –una de ellas, a medio terminar- y por espacio de casi una hora, ante la mirada atónita de la ciudadanía, intentará desplazarse en uno y otro sentido varias veces, sin red de contención; sólo acompañado de una pértiga que le permite el balanceo para mantener el equilibrio. Tras el prodigio, será apresado por la policía y llevado a juicio.

III.

                McCann se vale de este hecho real para ambientar una serie de historias que se han de anudar alrededor de dos hermanos irlandeses –los Corrigan-, cuando el menor de ellos sea llamado por una férrea vocación sacerdotal, aun a costa de su propia salud e integridad física. Así, la precaria ayuda que le brinda a las prostitutas del Bronx dispara historias cuyos personajes sobrellevan algún dolor, fracaso, ausencia o remordimiento de conciencia.

IV.

               Allí están las madres que han perdido alguno o varios hijos en la guerra con Vietnam, que se reúnen para evocarlos; la prostituta que ve a su hija no solo seguir su camino sino también el de la adicción a la heroína; el juez que tendrá en sus manos la condena del funambulista; una mujer que se siente culpable de haber desencadenado una tragedia, todo en medio de la preparación de semejante proeza acrobática y el éxito reportado al ocasional fotógrafo que pudo registrar con su cámara los hechos.

V.

               De estilo ameno y coloquial, con una presentación narrativa que recuerda la construcción de Quentin Tarantino para Pulp Fiction, McCann nos allega un retrato de la ciudad de Nueva York de mediados de los pasados años ’70 con cinco o seis relatos de gente que ha perdido el rumbo e intenta salir adelante, en un claro mensaje que, de alguna manera, todos vivimos en la cuerda floja: nunca sabemos cuándo la adversidad nos golpeará. En ese sentido, la novela es un llamado a estar siempre atentos y solidarizarnos con quienes atraviesan malos momentos. Una obra emotiva que, no por nada, se alzara con el National Book Award en 2009. Más que recomendable. 



martes, 9 de junio de 2026

e-book 209. Historias del Litoral. Una casa sola, Selva Almada

Random House, 2026

I.

                Empujados por el reciente lanzamiento, lectores afines a las letras de Almada se alegraron al saber que la votación de lectura conjunta recayera en este título. En rigor de verdad, no es el primer escrito donde un inmueble cuenta su historia; Manuel Mujica Láinez narró los avatares de una casa ubicada en el casco urbano de Buenos Aires, cuyos ocupantes pertenecían a la clase dirigente argentina. En cambio, Almada se inclina por una casa de aldea, situada en el Litoral.

II.

               La historia se retrotrae al pasado entrerriano, evocando la figura mítica de Justo J. de Urquiza quien habiendo derrotado a las fuerzas de Juan M. de Rosas –y también a las de Mitre-, decidió recluirse en su estancia de San José, donde fuera asesinado en 1870 por una partida de mercenarios. Desde allí y hasta el presente, una casa comienza a narrar su propia vida, describiendo con detalles los sucesos más significativos y, de paso, las costumbres sociales. Así, exhibe el rol de sumisión y sometimiento de las mujeres respecto de sus hombres; el de éstos respecto del patrón que les arrienda la tierra, y las dificultades en la supervivencia.

III.

               Pero, además de estos tópicos, se desarrolla una trama que bordea la intriga policial. Los últimos habitantes de la casa fueron los Lucero quienes, un buen día, sin mediar comunicación ninguna, abandonaron todo lo que poseían y sin más, se esfumaron sin dejar rastros. Tanto el dueño del terreno como la policía han tomado cartas en el asunto, pero sin arribar a ninguna conclusión razonable. Existen rumores –como en toda aldea- que dicen que el patrón se enamoró de la mujer de su inquilino y decidió matarlos; otros, que se cansaron de esa vida, etc. Lo cierto es que nadie parece saber demasiado.

La versión digital, gentileza de una colega lectora

IV.

               La novela presenta altibajos. Entre sus aciertos está el estilo narrativo de Almada, reconocible en ésta como en sus obras anteriores, y el uso de expresiones locales que han fortalecido el conjunto de trama y descripciones costumbristas. Por el otro, la autora parece haber querido abarcar distintos aspectos de la vida en el lugar, iniciando algunos temas importantes, sin darles un adecuado cierre. Hasta la historia de los Lucero se desvanece en un final abierto, sugerido pero no explicitado, dejando la sensación de un trabajo incompleto.

V.

               De estilo coloquial y ameno, la novela fluye rápidamente hacia un final algo previsible y no muy concreto. Hay detalles poco felices que opacan el trabajo –v.g., la casa no puede relatar aquello que no ocurrió dentro de sus propias paredes o en sus inmediaciones-. Sin estar mal, no es un trabajo a la altura de los anteriores. Recomendable para fanáticos de la autora.

jueves, 4 de junio de 2026

El nacedor de las letras argentinas. Echeverría, Martín Caparrós

Anagrama, 2016
 

I.

                Cuando las casualidades devienen causalidades, no existe soslayo alguno. Primero fue hallar una alentadora reseña periodística del título de marras, aparecida junto al lanzamiento editorial que, curiosamente, era firmada por un ex – alumno de quien suscribe, razón de su incorporación. Luego, fue la propuesta de un taller de lectura sobre letras locales, que incluía una obra del escritor, propiciado por la biblioteca que –además- lleva su nombre. Así, estaba casi obligado a encarar esta ficción, como puesta en contexto previa a la lectura sugerida.

II.

               Para quienes no tengan noticia, Esteban Echeverría (1805-1851) es considerado históricamente el primer escritor argentino. Nacido poco antes de la Revolución de Mayo (1810) tuvo acceso a una beca auspiciada por el gobierno del presidente Bernardino Rivadavia, pudiendo estudiar en la Sorbona de París durante cinco años, gracias a ello. A su regreso en 1830 encuentra a esta tierra gobernada por Juan Manuel de Rosas, gran hacendado de la provincia de Buenos Aires, líder del Partido Federal, que no titubea en someter al pueblo bajo el terror de su fuerza de choque, la Mazorca, sobre todo a aquellos que se oponen a su tiranía: los Unitarios.

III.

                Es en ese ámbito de confrontación violenta donde Echeverría intenta erigirse primero en un poeta reconocido y, después de lograrlo, en el adalid del desarrollo de un plan tendiente a crear una literatura argentina. Intentando mantenerse al margen de la contienda se refugia en la heredad familiar alejada de la ciudad pero, más temprano que tarde, es conminado a tomar posición y luego de hacerlo, ante el fracaso de su facción, deberá exiliarse más de diez años en la ciudad de Montevideo, sitiada por las fuerzas federales, donde enfermará y hallará la muerte.

IV.

               Caparrós rescata la figura del escritor romántico que piensa en un país que, tras haberse sacudido el yugo español, es gobernado ahora por un tirano quien, gracias a la manipulación de las clases más postergadas, impone su despotismo. Echeverría no está solo; lo siguen un puñado de adherentes a sus ideas de libertad e igualdad, que seguirán el mismo camino: el exilio. Pero se atreve a hacerlo bajo la mirada de hombre, tan preclaro en sus conceptos como dubitativo en el plano de la praxis. Es la humanidad que destila el protagonista la que domina todo el texto.

V.

               Esta novela no se restringe al campo histórico sino que sirve a Caparrós como parte de un ensayo donde se cuestiona acerca del rol de los intelectuales ante el Poder; cómo liderar un proyecto de Nación donde la Nación aun estaba ausente. Y, como autor, se permite participar con sus propias opiniones. Fluido y coloquial, de estilo directo, el libro se lee fácilmente. Muy recomendable, en especial para lectores locales.

sábado, 30 de mayo de 2026

Mujeres perturbadoras. Las griegas, Sergio Olguín

Odelia, 2017

I.

                Fue un contrapunto durante un programa de TV basado en un juego literario el que ameritó su adquisición. En esa ocasión, los títulos propuestos abordaban desde distintos ángulos el tema de la belleza. Pasó mucho tiempo hasta que tomé contacto con una entrevista al autor donde comentaba lo curioso del caso: no hay ninguna referencia –ni ningún personaje en su interior- que justifiquen su título. Su explicación rondó sobre su intento de recrear la mitología griega, donde las diosas juegan roles destacados, casi siempre provocando cambios irreversibles.

II.

                Esta colección de nueve relatos se divide en tres partes, que incluyen igual número en cada una de ellas. La primera, Maldita moda, aborda ese mundillo tan deletéreo como despiadado que componen mujeres de belleza escultural –a veces, inteligentes; la mayoría, anodinas- junto a fotógrafos reconocidos que intentan captar algo del charmé y del allure que aquellas puedan entregar a la cámara, tanto en interiores como en exteriores –y los riesgos de exponerse a semejante belleza-.

III.

                Luego, cambia el registro y nos internamos en Revolución, donde el nervio conductor son mujeres que despiertan la sexualidad y su carga erótica, ya sea de un puñado de alumnos; de una pareja mal avenida o de un líder de masas que parece no poder contenerse. Finalmente, en Hombres equivocados flamea una única bandera: la de aquello que no tiene futuro, o solo un futuro incierto: lo que quedó en el pasado junto a la imposibilidad de evaluar lo que se nos avecina.

IV.

               Es de destacar que este eclético –cuanto menos- conjunto de cuentos tiene como protagonistas un puñado de mujeres bellas que, al hacer aparición, ponen en duda la solidez de aquello que las rodea. Los hombres titubean, se fastidian, acrecientan su deseo o simplemente lo experimentan; la perturbación que provocan son la sustancia que sostiene cada uno de los relatos. Mención especial es la ficción que Olguín nos entrega sobre un triángulo amoroso compuesto por Robi Santucho, líder del PRT – ERP, su mujer –Sayo- y su amante –Clarissa-. Puede o no ser del gusto lector pero, cuanto menos, bordea la sana irreverencia.

V.

               De estilo coloquial, fluido todo el tiempo y con escenas y descripciones siempre fidedignas, Olguín construye una obra que rescata el espíritu de las diosas griegas, capaces de modificar el entorno con un abrir y cerrar de ojos o, simplemente, despojarse de sus vestiduras. En suma, un conjunto bien balanceado que habrá de ganar adeptos lectores.