domingo, 28 de noviembre de 2021

e-book 92. Recuerdos del destierro. La analfabeta, Agota Kristof

Obelisco, 2006

I.

            Una nueva edición bajo otro sello editorial disparó la lectura de este libro, muy breve y conciso, basado en una experiencia personal. En esta oportunidad, la autora realiza un ejercicio de memoria, describiendo en su estilo descarnado y frontal hitos de su pasado en Hungría y su exilio, primero en Austria y luego en Suiza.

II.

            Ordenado en once exiguos capítulos, Kristof narra su feliz infancia de lectora voraz en una aldea húngara, su pasión por contar historias, la llegada de los rusos tras la guerra y su ingreso a un internado; el frío, el hambre y la pobreza; la lucha con la lengua invasora, su fuga clandestina junto a su beba, el trabajo en una fábrica y su decisión de convertirse en escritora.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

III.

             El tinte autobiográfico de la narración no elude, sin embargo, los aspectos políticos y sociales. Así, repasa la grisura extendida durante la dominación soviética –con su obligatoriedad de aprender la lengua rusa, que a nadie le importaba demasiado-, la buena voluntad de austríacos y suizos con los exiliados –cuyas lenguas, alemana y francesa respectivamente, desconocía-, la monotonía de una vida sin perspectivas de mejora y la añoranza de los afectos dejados en el país de origen.

IV.

            Con un estilo minimalista de frases cortas y directas, Kristof también deja lugar para testimoniar su vocación por la escritura desde niña, su férrea decisión de hacerlo en la lengua que fuese, ya sea mediante obras de teatro, guiones para emisoras radiales o simplemente recogiendo sus historias en un cuaderno –que se convertirá con el paso del tiempo en su obra más reconocida-. En suma, una colección de recuerdos de su paso por el destierro.

 

domingo, 21 de noviembre de 2021

Inframundos. Carbón animal, Ana Paula Maia

 

Jus, 2018
I.

            En una de las últimas ferias de editores y librerías de Buenos Aires hallé esta rara avis, una novela breve que ha dado origen a una saga de la misma autora, con base en ésta. Es, por decirlo de alguna manera, su planetesimal; el núcleo primario de gran parte de su obra posterior que fue acreciendo con el tiempo. Escrita en su lengua original un par de años antes de aquella primera que fuera traducida por otro sello editorial, uno de los nombres que aparecen será protagonista en su continuación.

II.

            Los personajes principales de este texto son dos hermanos, Ernesto y Ronivon Wesley, cuyas actividades que les permiten ganar su sustento no son apetecidas. El primero es un bombero habituado a cadáveres chamuscados, o escenas tan grotescas como el rescate de occisos del interior de un automóvil convertido poco menos que en chatarra tras una colisión, con ayuda de una motosierra. Para el segundo, es aún peor. Es el encargado de incinerar cadáveres en un crematorio y, con ayuda de compañeros, convertirlos en polvo moliéndolos, literalmente.

III.

            Las vidas de estos personajes transitan la marginalidad, con estancia en barracones, llenos de hollín y hedores varios, sin familia ni futuro. Maia describe magistralmente el malvivir, la existencia efímera y la desolación, mientras campean los días de cenizas, la negrura fuliginosa y la monotonía que impone la condena a morir sin esperanzas. Para colmo, uno de los más jóvenes, que extrae carbón en las profundidades de una mina, tras una explosión violenta decide abandonar su puesto en aras de algo más productivo y menos riesgoso: faenar reses…

IV.

            Con una prosa concisa, contundente y directa, sin recursos estilísticos ni floreo alguno, Maia compone una realidad abrumadora. Un padre que pierde a su hija debido a una negligencia de un hermano; un hermano que es salvajemente apuñalado en la cárcel y un puñado de personajes secundarios que solo sobreviven, con quienes la historia cobra fuerza narrativa. Es el acontecer de inframundos distintos pero conectados a través del carbón lo que tiene lugar en esta novela.

V.

            En suma, un buen trabajo, recomendable como primera aproximación al universo de la autora, antes de encarar sus títulos más reconocidos.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Gente como uno. La belleza de aquellos años, Willa Cather

 

Mardulce, 2021

I.

            Hubo una época que la Gran Guerra iniciada en 1914 vino a concluir. Es la misma de la que hablaba Proust, de los salones de sociedad parisinos, y de una mirada del mundo que compartían los viejos victorianos ingleses, la burguesía de los Imperios Centrales y la clase media progresista americana. Con el tiempo, ese período es revisitado con nostalgia y melancolía por los sobrevivientes del cataclismo bélico y la revolución rusa. En ese sentido, Willa Cather es un modelo señero.

II.

            Esta edición local que consta de siete relatos, es una suerte de conspicua antología de todos sus libros de cuentos, puesto que de ellos toma los más representativos. Como colofón, la casa editora ha dejado la selección de los mismos -en una nueva traducción- a cargo de Maximiliano Tomás, un entendido en sus letras.

III.

            Un par de jóvenes artistas con aspiraciones al éxito, un generoso padre y su familia en el Oeste americano, un puñado de púberes que viven su última noche de vacaciones o el reencuentro de viejos conocidos en el exterior al final de sus días, son algunos de los personajes y situaciones de las que Cather se vale para mostrar cierto desencanto en el acontecer de la posguerra, que no alcanza el resplandor crepuscular dejado por su etapa antecesora.

IV.

            Lo curioso de estos relatos es que aquello que se narra es parte de la vida cotidiana de sus protagonistas, con sus sueños e ilusiones, sus prejuicios, reflexiones y recuerdos. Ellos tienen lugar tanto en un tren como en una granja; en un apartamento en Nueva York como en un hotel en Saboya o un rincón de Nebraska. Es el fiel reflejo de la vida ordinaria de cualquier ser humano, de gente como uno, a quienes el tiempo y la necesidad de sobrevivir van dando cuenta de objetivos, fantasías y anhelos de una vida mejor.

V.

            Con una prosa exquisita y amena, de estilo coloquial y fluido, Cather construye un universo literario a partir de una fina observación de su entorno social y una evocación del pasado inmediato que ya no ha de volver. Si bien la presente edición adolece de una corrección poco cuidada –fruto probable del afán por la aparición del texto-, así como de ciertas licencias en la traducción, esto no es óbice para adentrarse en el conjunto de las letras de su autora. Existe una edición completa de sus cuentos bajo el sello de Alba.


domingo, 7 de noviembre de 2021

e-book 91. Resiliencia. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, Tatiana Ţîbuleac

 

Impedimenta, 2019

I.

            Propuesto por un taller de lectura compartida no podía eludir el compromiso, a sabiendas de las recomendaciones varias que habían hecho obligatoria mi versión digital. Confieso que me adentré en el universo narrativo de la autora con cierto recelo. Cuando muchas voces ensalzan, mis alarmas se despiertan. No obstante, al poco de andar cayeron mis defensas, así como las del protagonista. Y comencé a disfrutar de un decir nuevo.

II.

            Aleksy es un artista afamado que pasa por una suerte de bloqueo. Su terapeuta le sugiere recordar ese último verano, compartido con su madre hace años, poco antes de que un cáncer cruel acabara con la vida de ella y, en gran medida, con parte de la historia común. Por entonces, ambos se reunieron en la costa de Francia hasta el deceso de aquella. Lo que comienza como una diatriba furiosa sobre el desamor, se desliza hacia un amor prístino e irracional.

III.

             Esta relación materno-filial que la autora nos regala es sui generis. En principio, la fuerza se concentra en la voz narrativa del hijo quien, en primera persona, no deja resquicio posible a la duda sobre su odio, su ira hacia una madre que jamás ha tenido para con él un gesto de afecto. Y a quien hace responsable de la muerte de su querida hermana menor; algo así como el núcleo que sostenía ese delicado equilibrio pseudo-familiar y cuya desaparición desencadena la dispersión de sus miembros.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

            El jovenzuelo Aleksy se ve sometido al designio de una madre que ha arreglado pasar ese verano en un poblado francés cercano al mar, cuando su intención era compartir una temporada de sexo y drogas en Ámsterdam junto a sus amigos. Si ya tenía argumentos más que suficientes para odiarla, esto sólo exacerba su sentir, paliado a medias con la promesa de la compra de un automóvil y la licencia de conducir. A medida que transcurren los días, la interdependencia –cada vez mayor de su madre respecto de él- y el ambiente lacónico y quedo del entorno van mellando la esencia combativa del protagonista, dando lugar a un vínculo más natural y a una emotiva resiliencia entre ellos.

V.

            Con una prosa descarnada y frontal, tan cruel y violenta como el rencor concentrado de su personaje principal, Ţîbuleac compone una historia de una madre que no fue, un hijo despreciado rayano en la locura, una familia que se deshace tras la muerte de una menor y la necesidad de sinceramiento que nace a partir de un accidente, que impone serias limitaciones al protagonista aunque no así a sus afectos. Una novela que maravilla al lector por su contundencia tanto como por su emotividad. Ciento por ciento recomendada para lectores sensibles.

domingo, 31 de octubre de 2021

Metáforas de la incomunicación. Desierto sonoro, Valeria Luiselli

Sigilo, 2019

I.

            Acerca de éste, una voz en las tinieblas captó la efímera atención del grupúsculo de lectores que nos dábamos cita en un taller de lectura a inicios de 2020, sin sospechar el apagón global que nos sobrevendría en cuestión de días. Quedó flotando en las inmediaciones de aquel verano como un zepelín sin rumbo. Mas con el paso del tiempo, aparecerían voces discordantes en su entorno, razón por la que me hice de un ejemplar y, después de madurar largamente la conveniencia, lo incluí entre mis lecturas anuales.

II.

            Un matrimonio al que cada parte aporta un crío, se retiran de la gran ciudad para recabar información en dos proyectos distintos. Uno, focalizado en el acontecer de los últimos sobrevivientes de esa raza originaria de América llamada apache. La otra, más inmersa en una problemática del presente: el destino de los niños migrantes de Centroamérica hacia los E.E.U.U. Ambos padres con sendas carreras en documentalística, deciden correr el albur de grabar sonoramente el entorno que rodea cada realidad, teniendo que atravesar el país y alcanzar el extremo sur de él.

III.

            Una historia paralela se desarrolla al poco. Es la de los niños perdidos, un eufemismo que alude a aquellos que son enviados desde diversos pueblos centroamericanos para intentar ingresar superando la metálica frontera –el famoso Muro de Trump- e irrumpir ilegalmente en la gran república del norte, sin papeles –y, peor- ni futuro. Un drama hecho a base de miserias, esperanzas, aislación y muerte –común destino de su mayoría-.

IV.

            Resulta paradójico que, a medida que se habilitan los registros sonoros, la pareja vaya cayendo en el silencio, preámbulo de una separación definitiva. Estructurada en cuatro partes, la primera ocupa casi la mitad del texto y es, con mucho, la que mantiene vitalidad y coherencia narrativa. La segunda, al cambiar el narrador, pierde efectividad y se vuelve menos creíble –máxime, cuando la justificación de la autora no termina convenciendo al lector-. Las dos restantes, que intentan rescatar el conjunto a través de escenas sensibles tanto como empáticas, no convencen del todo y malogran gran parte de su previsible final.

V.

            De estilo fluido y coloquial, con sendas alusiones a escritos de otros autores –incluidos en el texto, pero cuyo origen sólo se conoce una vez consultada la apostilla final-, Luiselli construye un relato donde la denuncia social y la historia de los pueblos originarios parecen ser parte de una misma metáfora de la incomunicación, la que se hace presente en la pareja protagonista y en los niños que se vuelven su eco. Lectura que requiere atención y tiempo.

 

domingo, 24 de octubre de 2021

El arte de desaparecer. Doctor Pasavento, Enrique Vila-Matas

 

Anagrama, 2008

I.

            Exagero sin ninguna duda. Que un título de un autor reconocido espere algún tiempo para ser leído, hasta me resulta natural; la pirotecnia inicial deja paso a las letras para que hablen por sí mismas, sin interlocutores ni interpretadores. Mas habiéndolo adquirido desde su aparición en esta edición, este retraso es casi un acto de herejía. Las causas del mismo, sospecho, habrá que hurgarlas en que esta novela no es una, sino varias.

II.

            Andrés Pasavento es un escritor y doctor que goza de cierto renombre. En medio de un viaje surge una pregunta: ¿de dónde viene esta pasión por desaparecer? Ahí mismo, sin mediar aviso, decide abandonarlo todo y apartarse, siguiendo la propuesta de su numen inspirador, Robert Walser, que pasó más de veinte años en un manicomio en Suiza antes de morir, sin volver a escribir ni publicar, salvo ejercicios caligráficos microscópicos realizados con lápiz.

III.

            El problema de la renuncia es la constatación plena y dolorosa de que nadie parece estar interesado en saber qué ha sido de él. Por eso se hace pasar por psiquiatra y, a la vez que explora lo que le ocurre socialmente, analiza su propia necesidad de ser otro. Guarda interesantes reflexiones, como la siguiente,

‘La literatura consiste en dar a la trama de la vida una lógica que no tiene. A mí me parece que la vida no tiene trama, se la ponemos nosotros, que inventamos la literatura.’

IV.

            El derrotero de Pasavento se acompaña de un montón de citas a otros textos, que ramifican y derivan su acontecer. En sus páginas desfilan no solo Walser sino Gracq, Sebald, Blanchot, Jaeggy, Sterne, Tabucchi, entre otros, despertando la curiosidad de todo ávido lector, quien encuentra en estas letras un torrentoso caudal de futuras lecturas, a propósito de aquello que está leyendo.

V.

            Fluido y coloquial, con muchos guiños y veladas alusiones, Vila-Matas compone un texto sobre el arte de desaparecer y sus posibles consecuencias, por más que algunas de ellas arriben al plano de la fantasía y la elucubración. Pero, qué sería de la literatura si así no fuera. Una novela con mucho condimento literario, de ese que nos gusta a todos los lectores.

domingo, 17 de octubre de 2021

e-book 90. De huérfanos y soledades. Kitchen, Banana Yoshimoto

 

Tusquets, 1994

I.

            Surgió como propuesta de un taller de lectura y, si bien me inscribí en el grupo compartido, al final no concreté mi participación. Llevaba la ventaja de ser un libro breve, de autora asiática y publicado durante su primera juventud. Lo incluí entre mi selección como una alternativa novedosa a la literatura consagrada de ese mismo origen. Por otra parte, aparecía en varios catálogos como buena recomendación.

II.

            Este libro sucinto y algo melancólico está constituido por tres relatos. Los dos primeros mantienen personajes y un hilo común, mientras que el último es un relato con el que se dio a conocer la autora y, al parecer, fuera premiado en un concurso. Todos ellos están atravesados por una atmósfera típicamente japonesa: la tragedia que engalana cada una de las historias, personajes que se debaten entre la solidaridad, la nostalgia y las ganas de vivir, y la presencia de entes misteriosos, que abrevan en la rica tradición oral nipona, de mitos y leyendas.

III.

             Mikage Sakurai es una jovenzuela que vive con su abuela hasta que ésta muere. A partir de allí decide refugiarse en la cocina, su lugar favorito. Pero los recursos se van agotando y debe abandonar la morada que alquila. Al rescate viene el joven Yuichi, un conocido de su abuela que le propone trasladarse para vivir junto a él y a su madre, Eriko. Solo que su madre no es su madre, sino su padre transexual, que regentea un bar nocturno. Ahí descubrirá la naturaleza del vínculo que la une a Yuichi, sobre todo a partir de la violenta muerte de Eriko.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

            En el relato ‘Moonlight shadow’ –inspirado en la letra de la canción homónima de Mike Oldfield, según la propia autora reconoce-, Yoshimoto desgrana la historia de Satsuki, otra joven (parecida a Mikage) quien en un accidente de tránsito ha perdido tanto a su novio, Hitoshi, como a la novia de su hermano menor, Shu. Satsuki y Shu vuelven a encontrarse tiempo después y evocan sendas figuras a través de una mujer capaz de relacionarse con los muertos.

V.

            De estilo ameno y fluido, el conjunto resulta fresco y juvenil, una bocanada de aire nuevo en medio de historias tanto o más trágicas. Adolece de cierta falta de desarrollo en sus personajes y no alcanza profundidad en temas relacionados con la pérdida y el dolor, pero se le disculpa por ser una primera obra bien lograda y cuyas repercusiones le han valido traducciones a lo ancho del mundo. Un libro ágil y llevadero, por más que siga hablando de huérfanos y soledades, tan habituales en la literatura japonesa.