domingo, 13 de junio de 2021

e-book 84. Recuerdos de adolescencia. ¿Quién se hará cargo del hospital de ranas?, Lorrie Moore

Eterna Cadencia, 2019

I.

            Merced a la buena experiencia con un trabajo anterior de la autora, propuse el libro de marras para una lectura conjunta, a sabiendas que estaba entre lo más granado de sus novelas. No suelo visitar a un mismo autor en tan corto intervalo de tiempo pero al tener disponible una nueva edición bajo este sello editorial –para cuya presentación viajó Moore en 2019-, no podía menos que compartirlo y encararlo.

II.

            Mientras Berie y Daniel -un matrimonio al límite, con evidentes signos de desgaste- se encuentran visitando París, Berie comienza a recordar su pasado en Horsehearts, un pueblo del noreste americano, donde transcurrió su infancia y adolescencia junto a su inseparable amiga Silsby Chausseé (Sils). Miembro de una familia de estricta educación cristiana, donde el padre dirige un molino y la madre destina su tiempo a obras comunitarias y jardinería, Berie tiene un hermano menor muy compinche y una hermana mayor, fruto de una adopción.

III.

             La evocación comienza en ese verano de principios de los ’70 de siglo pasado, cuando habría de cumplir quince años. Allí, recuerda las andanzas y correrías con Sils, el trabajo de ambas en un parque temático y todos los sueños e ilusiones de dos adolescentes que se convierten en mujeres, en medio de una sociedad acartonada y una casa que albergaba visitantes variopintos,

‘Mi infancia no tuvo narrativa; todo era apenas una combinación de aire y falta de aire: esperar que la vida empezara, que el cuerpo creciera, que la mente se volviera temeraria. No había historias ni ideas, no todavía, no realmente.’

IV.

            Todo el texto es una alabanza a la amistad adolescente, propiciada por una mujer cercana a los cuarenta, veinte años después de su partida. En él abundan los enlaces (mientras Berie come sesos, rememora; se sentaba con Sils a descansar en ‘el sendero de los recuerdos’, etc.) y el humor irónico, junto a una gran cuota de nostalgia y cierto desencanto de ver en qué se convierten nuestras vidas con el paso de los años. Berie rescata en medio de un matrimonio vacío y una sociedad en la que prima lo mercantil, aquella parte de su historia que resalta en el firmamento.

La versión digital, en pdf.

V.

            Con una pluma ágil y de estilo coloquial, Moore construye con una prosa inteligente y pulida un recuerdo memorable, sin golpes de efecto ni sensiblerías y con un final conmovedor. La traducción de Inés Garland está a la altura de tamaña novela. De indispensable lectura para todo buen lector.

 

domingo, 6 de junio de 2021

Miradas de mujer. 6. Noches insomnes, Elizabeth Hardwick

 

Duomo, 2009

I.

            Con motivo de la reaparición relativamente reciente de este mismo título bajo otro sello editorial –que, al parecer, ha contado con el espaldarazo de Antonio Muñoz Molina quien, además, fuera el responsable de su prólogo-, han sido varias las voces que se hicieron eco de ello y emitieron sendas opiniones, todas ellas entusiastas. Tratándose de un ejercicio de memoria, como señala la propia autora, decidí incluirlo bajo esta etiqueta.

II.

            El breve libro que apenas excede el ciento de páginas cuenta con una Introducción a cargo de Geoffrey O’Brien, quien fija el contexto en que fuera escrito y se explaya sobre las letras y el estilo de Hardwick. Estructurado en diez capítulos, ella repasa parte de su biografía, sus viajes y estadías en distintas ciudades de E.E.U.U. y Europa. Pero no se circunscribe al mero recuerdo, sino que cada evocación dispara reflexiones, citas de autores –entre ellas, las de Borges, Pasternak, Louise Colet, Dostoyevski visten sus páginas- e interpretaciones personales, mientras desgrana historias y testimonios varios.

III.

            La definición del libro se vuelve evasiva. Es una suerte de diario que se acerca a lo que hoy se conoce como autoficción –aunque sospecho que el vocablo era impensado en 1979, año de su aparición-. Una prolífica madre que cambiaba continuamente de lugar, las carreras de caballos en Lexington, Kentucky; los compañeros de cuarto y el inicio sexual; ser testigo de un triángulo amoroso en Ámsterdam; una semblanza más que interesante de Billie Holiday; la vida de las criadas que supo conocer, son parte del derrotero elegido por Hardwick para hablar sobre la vida, los afectos, los vínculos familiares, sociales y de pareja.

IV.

             Con una pluma ágil y apreciaciones inteligentes, Hardwick construye un trabajo del que no está ausente su cercanía con los menesterosos, los desamparados, los solitarios que abundan en las grandes ciudades, puesto que ella misma participa de esa naturaleza. Y al igual que Olivia Laing, Vivian Gornick y Lauren Elkin –autoras que también se encuentran bajo esta etiqueta-, defiende su derecho a pasear por las urbes y observar –y describir- la vida de sus gentes y el rol de la mujer en ellas.

V.

            En resumen, un libro que abarca un período de tiempo importante –entre los ’40 y los ’80 del siglo pasado-, con su cuota de libros, autores y jazz incluido, y que se disfruta mucho. Agradezco a un par de amigas lectoras –Ana B. y Utopía- quienes, cada una en su momento, me descubrieron título y autora. Sus opiniones personales pueden visitarse con sólo hacer click en sus nombres.


domingo, 30 de mayo de 2021

Ascendencia. Canción, Eduardo Halfon

Libros del Asteroide, 2021

I.

            Surgió como propuesta de un taller de lectura, al que presté la debida atención porque la historia que se desarrolla en su interior se vincula con un relato aparecido en un trabajo anterior de Halfon, del que guardo un grato recuerdo. Para mejor, el libro –que apenas sobrepasa el ciento de páginas- bien puede leerse de un sentón, en una tarde, sin esfuerzo alguno.

II.

            En enero de 1967 el abuelo del autor, homónimo suyo, fue secuestrado por revolucionarios guatemaltecos y liberado tiempo después, tras el pago de una suma para su rescate. Este hecho, previo al nacimiento de Halfon, ha sido el elemento disparador de la trama en la que alterna el recuerdo personal de su figura, la curiosidad de Halfon para saber qué pasó en realidad con los secuestradores –años después del deceso de su abuelo- y un equívoco a propósito del origen familiar.

III.

            El abuelo había nacido en Beirut, por lo que él mismo se proclamaba libanés. Pero la República del Líbano apareció mucho después de su nacimiento; en aquella fecha, Beirut era parte de Siria. Para colmo de males, toda la familia es de ascendencia judía, con lo cual la invitación cursada por una sociedad libanesa del Japón para que el escritor se hiciera presente convierte la visita en un error mayúsculo. Si a esto se le añade que Halfon no ha tenido mejor idea que narrar parte de la vida de su abuelo en su alocución ante el público asistente, el conjunto posee cierta dosis de ridículo y gracia a la vez.

IV.

            Con una pluma ágil, intercalando su experiencia en Japón, una sórdida reunión supuestamente esclarecedora en un tugurio de la ciudad capital y anécdotas de la infancia con ese abuelo tan presente, Halfon repasa parte de su biografía familiar, los difíciles momentos que ha atravesado la política guatemalteca –con una dura crítica al golpe norteamericano propiciado al gobierno de Jacobo Arbenz, con motivo del aumento de aranceles a la United Fruit- y una suerte de viaje iniciático a Oriente.

V.

            De estilo ameno y coloquial, con cierto ritmo narrativo que mantiene la tensión, Halfon compone una breve novela en la que el pasado se aúna con el presente sin solución de continuidad. El título refiere al seudónimo de quien fuera uno de los responsables del secuestro de su abuelo, motivo de su investigación. En suma, un libro entretenido para leer durante un viaje.

 

domingo, 23 de mayo de 2021

e-book 83. Medio siglo de vida checa. Gottland, Mariusz Szczygiel

Acantilado, 2011
 

I.

            Puede parecer extraño que el autor se haya valido de distintos hechos políticos, culturales, artísticos para compaginar una suerte de testimonio colectivo de la República Checa, que abarca el último medio siglo, bajo dominación soviética primero, y luego, en un régimen democrático. Pero lo más llamativo para cualquier lector es que el observador y testigo de los cambios suscitados en el período, es de origen polaco. ¿Alguna elipsis, tal vez?

II.

            Narrar la gestación de la Primavera de Praga del ’68 –que concluiría con el gobierno de Dubček tras la invasión de tanques del Pacto de Varsovia- no deja de tener su encanto por más que sea algo trillado. En cambio, la constitución de la Carta 77 firmada por ciudadanos que defendían la independencia de criterio y opinión –y su Anticarta, promovida desde el poder so amenaza hacia sus firmantes de caer en el descrédito y en el paro-, no han sido todo lo divulgadas que ameritan.

III.

             El industrialismo de la familia Bata; el ascenso y caída de los Golden Kids –un trío de cantantes locales-; la erección del mayor monumento a Stalin –y su derrumbe posterior-; la figura de Franz Kafka –ninguneado bajo el dominio soviético y reflotado gracias al turismo demócrata-; una actriz amante de Goebbels; la ambigua vida del escritor Karel Fabián; los trágicos desenlaces de Jan Paluch y Zdenĕk Adamec; la abnegada entrega de la cirujana Jaroslava Moserová, la exitosa carrera del tenor Karel Gott son parte de esta ecléctica compilación que exhibe las enormes diferencias entre quienes medraban bajo el comunismo y aquellos que sobrevivían como podían.

IV.

            Como era de esperar, Szczygiel tampoco elude los sentires del quehacer literario en esos años de plomo, en especial de Václav Havel –a la sazón, primer presidente de la actual República Checa- ni del renombrado Milán Kundera. Por momentos descarnado, siempre ameno y fluido, el texto alterna escenas dramáticas con descripciones desopilantes, que arrancan amplias sonrisas en el lector,

‘El señor J. era tipógrafo, pero cometió un pecado mortal: tenía una imprenta en (su) propiedad. Así que el Partido tomó una decisión: se convertiría en electricista. Le quitaron la imprenta y le obligaron a que aprendiera su nueva profesión. Un mes después recibió tal descarga eléctrica que perdió la frente, la nariz y los pómulos, y se le derritieron los ojos.’

V.

            Por último, resulta arduamente difícil ser todo lo agradecido que debiera con alguien que, desinteresadamente, ha enviado esta copia cinco años atrás y hoy ha desaparecido de la blogosfera. Esta lectura no hubiera sido posible sin la ofrenda de Agnieszka, quien me lo hizo llegar en su momento, como recomendación personal, junto a algunos otros títulos. Vaya para ella, en este párrafo final, todo mi cariño y mi reconocimiento. ¡Gracias!

La versión digital, gentileza de Agnieszka


domingo, 16 de mayo de 2021

Fuente de sabiduría. Clásicos para la vida, Nuccio Ordine

Acantilado, 2017

I.

            Quizás lo más curioso de este breve libro sea que su autor intenta hablarnos sobre cómo mejorar nuestras sociedades a través de una enseñanza que permita el cabal desarrollo personal de los alumnos, en un tiempo donde parecen primar la especificidad de los conocimientos y el uso de la tecnología y la información por encima de la formación humana. Utilizar la literatura como elemento disparador, es su propuesta.

II.

            El libro se estructura en dos partes. En la Introducción, Ordine nos brinda su mirada acerca de la pedagogía actual y su vínculo con el desarrollo moral de las nuevas generaciones. Así, critica el curso que han tomado las diversas carreras de estudios, enfocadas más en la búsqueda de ofrecer a sus estudiantes una ocasión propicia para un rédito económico o un ascenso social veloz, sin reparar en que el ser humano debe ser considerado como una unidad, con necesidades tanto de racionalidad como de afecto y comprensión. Las artes –y la literatura en especial- pueden brindar una importante complementariedad.

III.

            Según Ordine, los institutos de enseñanza deben presentar docentes idóneos, capaces de despertar la curiosidad y fomentar el pensamiento creativo de sus alumnos, estimular el juicio crítico e independiente con el fin de intentar formar un ser humano ético y consciente de sus actos. Para ello, no ha tenido mejor idea que seleccionar una multitud de textos de autores clásicos –y contemporáneos-, de los que pueden colegirse distintas enseñanzas morales. Éstos componen la segunda parte del libro.

IV.

            Desde Platón a Borges, pasando por Shakespeare, Yourcenar, Ariosto, Cervantes, Ítalo Calvino, Goethe y otros no tan célebres, el autor desgrana los temas morales de siempre: la esclavitud que suponen los vicios, la avidez de ganancias, el fanatismo religioso; y otros no carentes de vigencia: la violencia de género, la corrupción, la indiferencia ante los atropellos, etc. Cree que la lectura detenida de estos fragmentos –con la correspondiente aprehensión de sus enseñanzas por parte de los lectores- es fuente de sabiduría, puesto que enseñan a pensar y a vivir mejor.

V.

            Fruto de un proyecto que fuera realizado en la Universidad de Calabria -donde las propuestas eran debatidas por Ordine y los eventuales participantes, fuera de la clase ordinaria-, de estilo coloquial y ameno, cada texto se acompaña de su interpretación. Se puede disentir con ella, incluso con algunos aspectos que el autor utiliza como punto de partida, pero el conjunto no tiene desperdicio.

 

domingo, 9 de mayo de 2021

Violencia rural. La viuda Couderc, Georges Simenon

 

Tusquets, 1995

I.

            Este prolífico autor belga es bien conocido por sus novelas policiales, protagonizadas por el Comisario Maigret en su mayoría. Sin embargo, algunas de sus obras –entre ellas, la presente- eluden ese género y proponen un drama en base a una observación profunda de las pasiones humanas y cómo se entrelazan hasta desembocar en él. Por fortuna, me hice del ejemplar hace años; hoy, se encuentra completamente agotado.

II.

            Tati, la viuda Couderc, es la nuera del sordo y lascivo propietario de la granja donde vive. Llegó para servir cuando contaba con catorce años, se casó con el hijo varón y tuvieron un descendiente que se encuentra en el extranjero. Al morir su esposo, continuó haciéndose cargo de las tareas de la finca para subsistir. Con el paso del tiempo, sus cuñadas formaron sendas familias y se radicaron no lejos de allí. Un día, al regreso del mercado, se encuentra con Jean, un joven que recién sale de prisión. Al necesitar ayuda, le propone que se quede a cambio de cama, comida y unos dinerillos para gastos; Jean accede.

III.

            Pero la tarea rutinaria y bucólica del quehacer rural está inmersa en cierta atmósfera violenta. La envidia de las cuñadas herederas sobre Tati, que posee la más grande de las casas y atiende –en todos los aspectos- al viejo Couderc, se acompaña de un creciente sentimiento de celos y posesión de aquella hacia Jean, debido a la siempre presente figura de Félicie, su joven sobrina, madre de un bebé. El cóctel se completa con la historia de Jean, el hijo de un magnate, cuyo afán de despilfarro lo ha conducido a un asesinato y ha salvado la cabeza de milagro.

IV.

          El gran acierto de esta breve novela se basa en la capacidad de Simenon para desarrollar viles instintos en un entorno sórdido, promiscuo, donde la tensión entre los personajes crece a cada página, de manera que el desenlace surge naturalmente como conjunción de un puñado de factores que impulsan la acción final.

V.

            De estilo franco y ameno, con personajes bien delineados, escenas que mantienen en vilo al lector y descripciones precisas de sentires mediante diálogos apropiados, Simenon ofrece un drama rural muy bien llevado hasta su conclusión, una demostración de talento narrativo y una exposición sin par de las bajezas humanas. Fluido, se lee de un sentón. Para más, existe un film de 1971 basado en esta novela, protagonizado por Alain Delon y Simone Signoret.


domingo, 2 de mayo de 2021

Miradas de mujer. e-book 82. 5. La mujer singular y la ciudad, Vivian Gornick

Sexto Piso, 2018

I.

            Un libro muy comentado en la Red, aparecido tras el exitoso Apegos feroces. Quise visitar su mirada solitaria -algunas de las autoras incluidas bajo esta misma etiqueta lo citaban-, infringiendo así mi propia norma de ‘comenzar por el comienzo’ en las letras de un autor.

II.

           Esta obra es una mezcla de ensayo, memorias personales y sutil observación urbana. Para ello, Gornick se acompaña de Leonard, un amigo homosexual con quien sostiene jugosos diálogos y contrapuntos, mientras rememora ciertos hechos y sentires de su historia y describe con agudeza la vida cotidiana de Nueva York bajo la mirada de una mujer dual, que a la vez es soltera y está sola. Ambos componen un dúo alejado de la tradicional familia heterosexual.

‘Mi amistad con Leonard empezó conmigo invocando las leyes del amor: las que conllevan expectativas. […] Me llevó años darme cuenta de que ese sentimiento no era exacto. Lo que somos, de hecho, es un par de viajeros solitarios que avanzan con esfuerzo por el territorio de sus vidas, y que de vez en cuando se encuentran en el límite más alejado para intercambiar noticias sobre el estado de las fronteras.’

III.

            Por momentos, reflexiona sobre ciertos conceptos, como la amistad,

‘La mejor versión de sí mismo. Durante siglos, este fue el concepto clave detrás de cualquier definición esencial de amistad: que un amigo es un ser virtuoso que le habla a la virtud que albergamos en nuestro interior. ¡Qué ajeno les resulta ese concepto a los hijos de la cultura terapéutica! Hoy no miramos para ver, y mucho menos para corroborar, la mejor versión de nosotros mismos en los demás. Al contrario, la franqueza con la que admitimos nuestras incapacidades emocionales —el miedo, la ira, la humillación— es lo que nos lleva a crear los vínculos de amistad hoy día. No hay que nos acerque más a los otros que el grado en que afrontamos abiertamente nuestra vergüenza más profunda cuando estamos con ellos. […]. Lo que queremos es sentirnos conocidos, con nuestras virtudes y nuestros defectos; cuantos más defectos, mejor. La gran ilusión de nuestra cultura es que somos lo que confesamos ser.’

en otros, la ciudad cobra importancia al devolver con creces la necesidad de expresión humana, remedio apropiado contra la soledad,

‘La mayoría de la gente está en Nueva York porque necesita muestras –en grandes cantidades- de expresividad humana; y no las necesitan de vez en cuando, sino todos los días. Eso es lo que necesitan. Los que se van a ciudades más manejables pueden prescindir de ello; los que vienen a Nueva York, no.’

IV.

             Con una pluma versátil, de estilo ameno y coloquial, Gornick no solo nos propone un paseo por los recovecos de la Gran Manzana, cual paseante –o Flâneuse-, sino una serie de finas observaciones del comportamiento humano de aquellos que están solos en las grandes urbes. Para tomar en cuenta.

La versión digital, gentileza de EpubLibre