Península, 2005
I.
A mitad del 2025, tras un debate
sobre cine en una librería, tropecé con una nueva edición de otra obra del
autor. Eso disparó el recuerdo: había leído una reseña de un título -incluido
en este volumen, aunque no el presente- y salí como un poseso en su busca. Di
con éste –totalmente agotado- la tarde de ese mismo día. Ante semejante
esfuerzo me pregunté por qué dejé pasar doce años desde allí y por qué nunca
leo libros de viajes. Decidí incluirlo en la lista de este año; los que
acompañan irán apareciendo más adelante.
II.
Un retazo de cuero colorado –perteneciente a
un supuesto brontosaurio- ubicado dentro de una vitrina en la casa de su abuela
parece haber sido el desencadenante para la realización de un viaje que tuvo
como objetivo constatar o rectificar esa pertenencia. Así se inicia un
recorrido de miles de kilómetros por la zona más austral del continente
americano: la Patagonia. Para llevar a cabo semejante derrotero, el narrador autoral
tuvo que mantener contacto con lugareños y documentarse acerca de la geografía
tanto como de sus gentes.
III.
El protagonista va narrando las peripecias de
un viaje que comienza con un antepasado y sirve a Chatwin para ir hilvanando historias,
como quien ensarta cuentas en la formación de un collar. Por sus páginas
desfilan personajes tan diversos como Butch Cassidy y Sundance Kid, las
rebeliones de los trabajadores patagónicos en 1921 fusilados por el coronel
Varela, la figura de Orélie-Antoine de Tounens, autoproclamado rey de la
Araucanía y Patagonia y la de Simón Radowitzky, quien ejecutara al coronel
Falcón, entre otros.
IV.
Pero no se restringe al pasado,
sino que alterna su vida cotidiana en las distintas estancias que le acogen con
anécdotas jugosas como el contrapunto entre Florentino Ameghino y el perito
Francisco Moreno sobre los orígenes de los dinosaurios. Además, incluye elementos
de leyendas autóctonas como los gigantes patagónicos; un diccionario de los
indios yámanas; el establecimiento de la colonia galesa y la siempre picante
rivalidad argentino - chilena en zonas de frontera, para concluir con un repaso
de la historia del capitán Charles Milward, un ascendiente de su propia
familia, responsable del legado.
V.
De estilo ameno y coloquial,
dueño de una pluma ágil y certera en las descripciones, Chatwin ofrece su
testimonio haciendo una llamativa alusión: su viaje estuvo enmarcado por los
violentos años ’70 de Argentina, donde los enfrentamientos armados eran crónica
diaria y el país parecía siempre al borde del caos. Valga también entonces como
mirada de un visitante de esos conflictivos años. En suma, una obra
entretenida, que fluye con la rapidez de un libro de aventuras. Veremos qué
deparan los demás títulos que acompañan.









