Seix Barral, 2022
I.
Una propuesta grupal, en la que varios
estábamos interesados, disparó su lectura. Había pasado mucho tiempo sin volver
a las letras del autor y aproveché la ocasión para saldar material pendiente. Publicada
en 1969, hay quienes sugieren que es la obra adecuada para iniciarse en el
universo de Saer.
II.
El texto se compone de cuatro
historias que pueden leerse de manera independiente, anudadas por un hecho
fortuito: el 1° de mayo el obrero Luis Fiore dispara a la cara de su mujer con
una escopeta. Pero no se trata de un policial; es sólo el elemento unitivo al
que refieren las historias, cuyos personajes se hallan relacionados con él de
manera secundaria. Allí está un joven cuya relación con su madre se debate entre
la violencia y el incesto, mientras se desvive por asistir a la indagatoria; o un
abogado, que deja en manos de un colega la defensa del criminal, mientras
dilapida una cuantiosa herencia debido a su adicción al juego; o el juez de
instrucción en la causa quien, mientras deambula por la ciudad no deja de pensar
en cada ser humano como un gorila; o el propio asesino, quien narra lo sucedido
con su esposa en ese último y trágico día.
III.
Así, como en toda la obra
posterior de Saer, lo importante no está en los hechos sino en el arte con que éstos
se narran; los puntos de vista y las reflexiones que formulan los personajes
van construyendo una historia que, a la vez que desarrolla una suerte de trama
mínima, va dejando en el lector suficiente material para meditar acerca de
todos los acontecimientos que dejan huellas en nuestras vidas –a eso alude el
título-.
IV.
Es una marca registrada de Saer el preciosismo
en el uso de los vocablos y las detalladas descripciones que realiza mientras
sus personajes viven sus vidas. Particularmente, la explicación del jugador de
la imposibilidad de que se repita un resultado en las apuestas o el recorrido
en automóvil del juez alrededor del casco urbano de Santa Fe, llevan esa
minuciosidad hasta el paroxismo –tanto, que a un lector no entrenado podría
resultarle tedioso-
V.
De estilo coloquial, con escenas
fuertes y la filigrana de su prosa, Saer no elude exponer algunas ideas propias
a través de sus personajes,
‘Hay tres cosas que tienen
realidad en la literatura: la conciencia, el lenguaje y la forma. La literatura
da forma, a través del lenguaje, a momentos particulares de la conciencia. Y eso
es todo. La única forma posible es la narración, porque la sustancia de la
conciencia es el tiempo.’
En suma, una obra para no dejar
pasar. Puede volverse ardua, pero vale el esfuerzo.









