Paidós,
2008
Una amiga fue la que me recomendó este
libro hace algunos años; en ese momento, andaba en la búsqueda de leer todo sobre
la cuestión de género. Fue así que llegó a mis manos. Es uno de esos que marcan
fuerte. Todo lo que leemos nos deja algo, no somos los mismos después de cada
lectura. Algo dentro de nosotros cambia. Y con este libro uno puede pararse diferente
ante la vida.
En “El amor no es como nos contaron…” Clara Coria –psicóloga clínica, escritora y especialista en estudios de género– plantea que “el amor de pareja está profundamente condicionado desde lo cultural, y que dichos condicionamientos imponen moldes que dan forma a los comportamientos amorosos en la pareja.”. El libro se compone de siete capítulos: El “cajoneo” amoroso; Equivocaciones fatales; La aritmética del amor… o el mito de la media naranja; Maldades femeninas; Un acto de amor… o la armonía a cualquier precio; Si no me ama, me muero; La dimensión perversa del aguante.
Tiene como eje principal derribar los mandatos sociales que nos inculcaron a las mujeres desde niñas: que tenemos que postergar todos nuestros proyectos por el amor a la pareja y a los hijos; que tenemos que aguantar todo por el amor al prójimo; que para estar completas y plenas hay que encontrar a nuestra “media naranja”; que al casarnos seríamos las mujeres más felices y comeríamos perdices, entre tantas otras. Clara Coria realizó un taller con un grupo de mujeres para estudiar el tema –el libro fue producto del trabajo de campo.
En algunos capítulos, por un lado, explica los comportamientos y las acciones que tienen las mujeres cuando responden al mandato social y explica cómo lo naturalizan como si fuese algo normal: “la autopostergación, el servilismo y un sinfín de otras subordinaciones.”. Muchas de ellas aguantan el maltrato de sus compañeros “por amor”, las descalificaciones y prepotencias de sus hijos “por amor” y la postergación de sus propios desarrollos personales “por amor”.”. Todo es cajonear, guardar, ocultar, callar, postergar. Coria explica que “son comportamientos que poco tienen que ver con el amor y mucho con el temor.”.
Y por otro lado, aborda un tema que es muy recurrente en las charlas de mujeres: la pérdida del amor; esa pérdida la sufren como un fracaso en sus vidas. En el capítulo Si no me ama, me muero cita el poema de Pablo Neruda, Si tú me olvidas, para ejemplificar su teoría: “… si poco a poco dejas de quererme/ dejaré de quererte poco a poco. / Si de pronto/ me olvidas/ no me busques/ que ya te habré olvidado.”, ella explica que el poema es “…una experiencia de libertad que ni siquiera en los dolorosos momentos del desencuentro logra encarcelarlo en la melancolía del amor perdido. Como si hubiera querido dejar muy en claro que el amor no se pierde cuando el otro se va, porque el amor está dentro de cada uno y, en todo caso, lo que se termina es una experiencia de amor compartido pero no la capacidad para amar.”. Y agrega: “Al igual que las pacientes heroínas de los cuentos infantiles, algunas mujeres que siguen esperando –tendidas en las redes del ensueño- que el amor vaya hacia ellas corporizado en un varón que las despierte y les dé sentido a su vida. Transformado en el príncipe de sus ensueños, dicho varón queda convertido en depositario exclusivo del amor femenino y como tal, responsable de tan caro sentimiento. Si llega a suceder que las encrucijadas de la vida conducen a un desencuentro amoroso, la pérdida del depositario suele ser vivida como la pérdida del amor. Varón y amor se superponen y pasan a estar identificados como si fueran una sola cosa, de la misma manera que en aquellos cuentos el despertar venía de la mano del príncipe. No son pocas las mujeres de cualquier edad que suelen vivir los desencuentros amorosos como una tragedia, en lugar de vivirlos solamente como lo que son: una frustración dolorosa.”.
Los capítulos están acompañados por los ejemplos que brindaron las mujeres que integraron el taller.
Es un libro muy completo y recomendable. Se lee de manera ágil y amena.
En “El amor no es como nos contaron…” Clara Coria –psicóloga clínica, escritora y especialista en estudios de género– plantea que “el amor de pareja está profundamente condicionado desde lo cultural, y que dichos condicionamientos imponen moldes que dan forma a los comportamientos amorosos en la pareja.”. El libro se compone de siete capítulos: El “cajoneo” amoroso; Equivocaciones fatales; La aritmética del amor… o el mito de la media naranja; Maldades femeninas; Un acto de amor… o la armonía a cualquier precio; Si no me ama, me muero; La dimensión perversa del aguante.
Tiene como eje principal derribar los mandatos sociales que nos inculcaron a las mujeres desde niñas: que tenemos que postergar todos nuestros proyectos por el amor a la pareja y a los hijos; que tenemos que aguantar todo por el amor al prójimo; que para estar completas y plenas hay que encontrar a nuestra “media naranja”; que al casarnos seríamos las mujeres más felices y comeríamos perdices, entre tantas otras. Clara Coria realizó un taller con un grupo de mujeres para estudiar el tema –el libro fue producto del trabajo de campo.
En algunos capítulos, por un lado, explica los comportamientos y las acciones que tienen las mujeres cuando responden al mandato social y explica cómo lo naturalizan como si fuese algo normal: “la autopostergación, el servilismo y un sinfín de otras subordinaciones.”. Muchas de ellas aguantan el maltrato de sus compañeros “por amor”, las descalificaciones y prepotencias de sus hijos “por amor” y la postergación de sus propios desarrollos personales “por amor”.”. Todo es cajonear, guardar, ocultar, callar, postergar. Coria explica que “son comportamientos que poco tienen que ver con el amor y mucho con el temor.”.
Y por otro lado, aborda un tema que es muy recurrente en las charlas de mujeres: la pérdida del amor; esa pérdida la sufren como un fracaso en sus vidas. En el capítulo Si no me ama, me muero cita el poema de Pablo Neruda, Si tú me olvidas, para ejemplificar su teoría: “… si poco a poco dejas de quererme/ dejaré de quererte poco a poco. / Si de pronto/ me olvidas/ no me busques/ que ya te habré olvidado.”, ella explica que el poema es “…una experiencia de libertad que ni siquiera en los dolorosos momentos del desencuentro logra encarcelarlo en la melancolía del amor perdido. Como si hubiera querido dejar muy en claro que el amor no se pierde cuando el otro se va, porque el amor está dentro de cada uno y, en todo caso, lo que se termina es una experiencia de amor compartido pero no la capacidad para amar.”. Y agrega: “Al igual que las pacientes heroínas de los cuentos infantiles, algunas mujeres que siguen esperando –tendidas en las redes del ensueño- que el amor vaya hacia ellas corporizado en un varón que las despierte y les dé sentido a su vida. Transformado en el príncipe de sus ensueños, dicho varón queda convertido en depositario exclusivo del amor femenino y como tal, responsable de tan caro sentimiento. Si llega a suceder que las encrucijadas de la vida conducen a un desencuentro amoroso, la pérdida del depositario suele ser vivida como la pérdida del amor. Varón y amor se superponen y pasan a estar identificados como si fueran una sola cosa, de la misma manera que en aquellos cuentos el despertar venía de la mano del príncipe. No son pocas las mujeres de cualquier edad que suelen vivir los desencuentros amorosos como una tragedia, en lugar de vivirlos solamente como lo que son: una frustración dolorosa.”.
Los capítulos están acompañados por los ejemplos que brindaron las mujeres que integraron el taller.
Es un libro muy completo y recomendable. Se lee de manera ágil y amena.
Claudia
Perez


