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domingo, 21 de junio de 2020

Bilogía Extranjeros. e-book 62. 1. El extranjero, Albert Camus


Alianza - Emecé, 2009

I.

            No había visitado las letras de Camus y me pareció buena ocasión para hacerlo. Si bien poseo sus títulos más preciados, nunca hallé el momento de encarar unas letras que sospechaba densas o, al menos, con mucha sustancia. Confieso que hubiera sido más apropiado leer La peste en estos tiempos pero, por fortuna, las líneas de buenos amigos lectores alentaron esta lectura.

II.

            Meursault es un joven francés que se encuentra en Argel. Es avisado mientras trabaja que su madre ha fallecido en el hospicio. Pide el permiso necesario para afrontar la situación y se pone en marcha. Con cierto grado de ilustración y buenos modales, lleva una vida ordenada, algo parca, y tiene poco contacto con la sociedad en general. Solo cuenta con un par de vecinos, una joven casadera y poco más. Pero resulta indolente y extraño: no llora en el funeral ni en el cortejo; no respeta duelo ninguno; no le importa casarse con la joven cuando ésta se lo propone… en suma, no parece respetar cánones sociales. Una serie de hechos ajenos desencadena incidentes por los que termina matando a un hombre, sin buscarlo. Por ello, será encerrado esperando su juicio y el dictamen del jurado.

III.

            Dividido en dos partes netamente distintas, Camus nos allega la figura de un joven que lo único que tiene claro es que los seres humanos habremos de morir. Sin saber cuándo ni dónde. Por lo tanto, todo lo que ocurre en nuestro tiempo de vida es circunstancial y, como tal, irrelevante. En la primera parte, narra cómo es la vida del protagonista hasta llegar al crimen. En la segunda, repasa sus días en la cárcel desde que es apresado, hasta el juicio y el veredicto final.

La versión digital, gentileza de Epublibre

IV.

            Meursault encarna a un paria, alguien cuya característica principal es el desapego. Vive al día sin hacerse mayores preguntas ni guardar respeto por las normas que la sociedad impone al individuo. En ese sentido, su final resulta previsible. Por otra, realiza una denuncia al exhibir cómo reacciona esa sociedad, para quien guardar las formas es tanto o más importante que el asesinato cometido por un hombre. Además, su gnosticismo vuelve más fácil su condena. Una condena que debe ser ejemplar, no fuera cosa que este ejemplo nocivo prospere…

V.

            De prosa fluida y directa, con frases cortas y escenas bien delineadas, Camus interpela sobre nuestras emociones, creencias y cómo la sociedad va modelando la vida de cada ser a través de un tejido de convencionalismos que, parece, es mejor no desatender. Sorprende la cantidad de reflexiones que dispara en una novela que apenas sobrepasa el centenar de páginas. Agradezco a Lorena su mirada, la que podéis hallar aquí. Una obra maestra.