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jueves, 23 de enero de 2020

Después de la prueba. El hermano mayor, Daniel Mella


Eterna Cadencia, 2017

I.

            El título se propuso en un taller, para debatir durante el mes en curso. Al reunirnos, éramos muchos más que la vez anterior. Quizás el tema fuera convocante, aunque de ninguna manera una de esas lecturas de verano. No tenía noticia ni de obra ni de autor, razón por la que presté mi participación y escuché los comentarios.

II.

            Mella construye una novela que puede ser definida como ficción del yo –tan de moda en estos días- en base a un suceso extraordinario: Alejandro, su hermano seis años menor, muere durante una violenta tormenta desatada una noche en la costa uruguaya, en febrero de 2014, debido a la descarga de un rayo en la casilla de la playa donde oficiaba de guardavidas. Ante el hecho inexplicable, sus padres y hermanos restantes intentan sobrellevar la circunstancia sin caer en el regodeo del dolor por la pérdida, reconstruyendo parte de la historia personal y familiar del difunto.

III.

            Pero el autor no se cierra sobre el suceso sino que lo aprovecha para contar sus propios avatares desde que decidió dedicarse a las letras, sus idas y vueltas con su ex – mujer y madre de sus dos hijos, las coincidencias y diferencias de puntos de vista con sus padres y hermanos, los sentimientos de culpa, miedos y deseos que anidan en todos ellos y las reflexiones que disparan la ausencia de un ser querido.

IV.

            Narrada en primera persona, entremezcla hechos que sucedieron en un pasado con otros que habrían de ocurrir posteriormente, convirtiendo el pasado en presente y el futuro en pasado. Además, no hay un cuestionamiento serio sobre la negligencia del protagonista –dormir en la casilla en plena tormenta- que lo llevó a tan triste fin, como tampoco una hagiografía del héroe. Mella se libra con holgura de caer en tópicos lacrimógenos a la vez que da lugar al desarrollo de un puñado de sentimientos encontrados.

V.

            De estilo directo y frontal, sin golpes bajos ni la búsqueda de efectos en el lector, la novela discurre en una calma expectante, no exenta de escenas violentas, con diálogos ricos entre esos protagonistas que han debido atravesar una prueba dolorosa. La única nota discordante es la narración autorreferente del éxito alcanzado con sus novelas anteriores, que bien podría haberse soslayado. Por lo demás, una novela sentida y sustanciosa.