Mostrando entradas con la etiqueta Arnošt Lustig. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arnošt Lustig. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de febrero de 2016

La farsa. Una oración por Katerina Horovitsová, Arnošt Lustig


Impedimenta, 2012

            Confieso que después de tanto libro sobre el Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, el tema parece haber dado (casi) todo de sí. Pero siempre aparece un enfoque distinto, una nueva mirada, por más que se base en hechos reales y al fin sólo resulte una ficción. Por ello, lo apunté en el 2012 y lo conseguí un año después. Las líneas de Ana lo sacaron del olvido.

         Herman Cohen lidera un grupo de opulentos hombres de negocios americanos de origen judío que visitan un campo de concentración alemán en Polonia en pleno dominio nazi. El mariscal de campo, Bedrich Brenske, oficial de las SS, oficia de anfitrión y con maneras amables intenta hacerles entender a Cohen y acompañantes que sus vidas serán canjeadas por oficiales nazis en poder del enemigo. Mientras se realizan los oficios para el rescate, deberán abonar no sólo todo lo que consuman, sino también la estadía y los costos de los transportes involucrados hasta su liberación. Como el grupo no tiene problemas de dinero, bastará con extender letras o cheques que serán percibidos oportunamente.

            Katerina Horovitzová es una joven bailarina de familia judía que no llega a los veinte. Junto a sus padres, abuela y seis hermanas desciende de un tren que los transporta al campo. Ella no sabe qué ocurre ciertamente dentro de ese campo, pero se rumorea que los habrán de gasear y ella se resiste a morir. En el mismo instante que va a ser destinada al sector de mujeres, Herman Cohen escucha su comentario y paga su rescate. Así, Katerina acompañará en su derrotero a la veintena de empresarios. Y los lectores, seguiremos el curso de los acontecimientos.

         Son cuatro los personajes principales. La joven y bella Katerina se desespera por lograr que Cohen rescate al resto de su familia antes que sea demasiado tarde, pero no encuentra oportunidad para hacérselo saber, pues siempre están acompañados por guardias de seguridad. Cohen es consciente de la delicada situación en que se encuentra el grupo, pero está decidido a perder el dinero para mantenerse con vida. Brenske despliega sus habilidades para desplumar al grupo antes de revelar el destino del mismo. Y un sastre, un recluso judío encargado de hacerle a Cohen un nuevo traje, que sabe la verdad pero es incapaz de revelarla.

            Que lo que se narra es una ficción, se descubre en las primeras páginas, al saberse que el lugar donde se reúnen el mariscal y los empresarios es una sinagoga sita, justamente, frente al campo de concentración. El final de la historia se anticipa al término de la primera de las tres partes que componen la obra, cuando Brenske comenta que él mismo los conducirá a la solución final.

          Katerina y Cohen encarnan a los ingenuos, ignorantes de qué ocurre dentro del campo -y si lo sospechan, no quieren confirmarlo-. Brenske, a quien sí sabe cómo va a ser el camino, pero lo oculta hasta lograr su cometido de expoliar los bolsillos de sus capturados, y el sastre, que también sabe qué le espera tanto a él como a los demás, no puede hablar.

            Con un estilo dinámico, de tensión creciente y un final poco creíble pero justiciero, Lustig compone una farsa a todas luces, para mostrar sutilmente el horror sin escándalo ni morbo alguno. Interesante, aunque no muy apto para lectores sensibles.