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jueves, 12 de enero de 2017

Versión Original 17. Réquiem y Poema sin héroe, Anna Ajmátova


Cátedra, 2006

           Para proseguir con mi Año Ruso, rescato del olvido a otra luchadora. En esta ocasión, una edición analizada y comentada de un magnífico trabajo que, como señalé en el primer párrafo de cuando fue escrito (2010), acompaña a las letras de Mandelstam, ya rescatado con anterioridad.


            Fue el año pasado cuando, en este mismo espacio, anuncié mi desembarco en la poesía rusa contestataria al gobierno soviético stalinista, con una obra de Osip Mandelstam. La lectura del libro no sólo despertó mi curiosidad acerca del movimiento literario del que era uno de sus adalides, sino también de la lucha entablada por su amiga y compañera, Anna Ajmátova.

            Así como Mandelstam, que sufrió la persecución estatal y padeció en carne propia el destierro y condena a trabajos forzados –que le valieron la muerte- por negarse a ser parte de la burocracia soviética y adulador del régimen, de la misma manera Ajmátova supo del fusilamiento de su esposo, el arresto de su pareja posterior y la detención y condena a un campo de trabajo en Siberia de su hijo, por iguales razones que su amigo poeta. Representantes del modernismo ruso, embarcados en la corriente acmeísta de abordar asuntos reales con palabras claras, ambos trabajos resumen su trayectoria y, con ella, todo un período que se dio en llamar la Edad de Plata de la cultura rusa.

            Réquiem, escrito entre 1935 y 1940, es un poema estructurado en diez cantos, provisto de un Prólogo y un Epílogo, una introducción en prosa, un Epígrafe y una Dedicatoria. Todo el poema representa un Calvario, un camino hacia la crucifixión donde el dolor se transfigura en imágenes de la Madre y el Hijo. Narra la historia de la propia Ajmátova tras diecisiete meses en las colas de la cárcel llevando paquetes de comida a su hijo, única forma de saber si aun seguía vivo. Pero lo destacable es que Ajmátova y su vástago, se convierten así en una versión moderna de la Madre –la Virgen- y el Hijo –Cristo-, en medio de la realidad de la crueldad del régimen soviético, acostumbrado a acallar cualquier atisbo de rebelión o disconformidad. Por otra parte, al no poder ser publicado ni escrito –lo que supondría el mismo destino de los demás- el poema se trasladó de boca en boca, rescatando así la tradicional oralidad de la poesía rusa.

            Poema sin Héroe es un tríptico biográfico, poético e histórico escrito entre 1940 y 1962 lleno de voces pero sin protagonista principal, una colusión entre diversos fragmentos de las artes rusas, danza y ballet, música, poesía y vida social. Consta de una Primera Parte dividida en cuatro capítulos -con un intermedio y un postfacio-; una Segunda Parte constituida por veinticuatro stanzas –de las que faltan dos, como en la novela de Pushkin y una Tercera Parte, a modo de Epílogo. Lo más importante es que el héroe o rol protagónico no existe porque está muerto o detenido por el régimen autoritario; es su espectro o su silencio el que habla. La belleza de los versos y la multitud de referencias a otras obras hacen del Poema una obra maestra,

“¿Acaso no cruzamos con la mirada
nuestros claros ojos de antaño?
¿Acaso no me dirás de nuevo
            La palabra
                        Que venció
                                   A la muerte
                                               Y que es la clave del enigma de mi vida?”

          Esta edición incluye, además del consabido análisis literario previo, una Addenda al Poema y un Libreto para Ballet.

            El libro se vuelve un testimonio desgarrador del dolor del pueblo ruso y, a su vez, su propia representación. Es que cuando el poder deviene omnímodo, la resistencia a la opresión se refugia en las barricadas que ofrece la literatura como último canal de expresión.