Lumen, 2008
Es
lo único que encontré de ella, andando por las librerías. Sabía que escribía
muy bien y era dueña de una mirada crítica hacia la sociedad contemporánea. Al
hallarlo, el librero me advirtió que no iba a ser muy grato; por eso esperó
pacientemente su oportunidad.
No puedo saber cómo siente una mujer
–no lo soy-; mucho menos de aquella que cumple con el mandato familiar de hacer
un buen matrimonio, ser esposa abnegada y tener hijos, después de graduarse en
una profesión y hacer ejercicio de ella, aunque son muchas las que me rodean –sobre
todo, en mi actividad laboral- que se encuentran en esta condición. Lo que sí
sospecho es que sus vidas no son todo lo glamorosas que muchas veces nos
quieren hacer creer, de la misma manera que lo intentan esa multitud de
magazines y canales de cable diseñados para el consumo de estas mujeres, mal
llamadas ‘amas de casa’ o ‘jefas de hogar’. De este lado oscuro, que en
susurros y en confidencias entre amigas suele aparecer, es lo que trata esta
novela.
Arlington Park es un barrio en las
afueras de Londres donde muchas parejas de clase alta o media alta tienden a
elegir por ser un lugar selecto para aquellos que ostentan toda gama de
recursos económicos, lo que se dice ‘un buen pasar’. Pero detrás de esa máscara
de bienestar y autosuficiencia se ocultan celos, envidias, frustraciones varias
y un núcleo condensado de insatisfacciones de un grupo de esposas y madres,
cuyo denominador común es haber renunciado a ser ellas mismas para vivir una
vida de ficción en función de su familia y sus descendientes.
Estructurada en una serie de
capítulos en los cuales un puñado de amigas y conocidas entre sí, todas ellas
en la treintena, van desgranando los sinsabores de su vida en un único día
lluvioso, Cusk compone un relato que expone la abulia de estas mujeres respecto
a sus parejas, la carga que supone tener que hacerse cargo de los hijos y los
quehaceres domésticos, el supino aburrimiento de pertenecer a una clase social
acomodada -que para mantener la permanencia tiene que demostrarlo-, y toda una
serie de situaciones que sólo materializan el vacío y el sinsentido en que están
sumergidas sus vidas cotidianas, siempre al borde del colapso.
Con un estilo directo y desenfadado,
la autora muestra entre burlas y cierta dosis de humor la otra cara que la
modernidad y el exitismo pretenden ocultar. Por momentos, estas mujeres me
recordaron la serie Desperate Housewives
aunque, claro, con más clase. Buen libro.