Tusquets, 2007
Hubo
una experiencia previa con Sciascia, que derivó en este volumen. El anterior se
trataba de una novela policial; éste, se remite a una suerte de investigación
periodística acerca del eminente físico italiano Ettore Majorana, desaparecido
en circunstancias que aun hoy se desconocen un día de marzo de 1938. En este
aspecto, se podría decir que es más un intento de interpretar lo ocurrido que
una novela en sí misma.
Majorana se embarca una noche en
Nápoles y desaparece sin dejar rastros. Tan solo quedan un par de cartas: una,
a su familia, donde sugiere que no se guarde más que el luto necesario de tres
días; la otra, a Carrelli, director del Instituto de Física donde trabajaba, avisándole
de su decisión de desaparecer.
Además de la recopilación de
información sobre Majorana y su desaparición, Sciascia se las ingenia para describirnos,
en algo más que un ciento de páginas, la naturaleza taciturna y tímida del
protagonista, su talento innato para formular teorías físicas –entre ellas, la
estructura del átomo, antes que lo divulgara Heisenberg-, sus vínculos con
Enrico Fermi y el fascismo italiano y su relación con su madre y el resto de la
familia.
Lo que destaca en el texto es una hipótesis
más que arriesgada: al descubrir Majorana el poder de destrucción que podría
obtenerse si alguien decidiera extraer energía a partir de los estudios
atómicos que signaron toda su vida, él mismo, debido a su carácter sensible e
introspectivo, decidió alejarse del medio que lo rodeaba, para no tener que
enfrentarse en breve –la Segunda Guerra Mundial que estallaría al poco- a la
disyuntiva de aportar o no sus conocimientos con fines bélicos –como sí lo tuvo
que hacer Robert Oppenheimer, director del Proyecto Manhattan, creador de la
bomba atómica-. Para ello, se habría encerrado en un convento. Todo esto no
resulta más que conjeturas; pero conjeturas con bastante fundamento.
Con una serie de testimonios de los
miembros más allegados, las cartas a su familia y una serie de reflexiones
sobre las posibles derivaciones en base al perfil psicológico de Majorana,
Sciascia repasa no sólo sus aciertos en el campo de la Física sino también sus
probables meditaciones que bordean la filosofía y la ética.
En base a acertadas notas al pie, un
lenguaje coloquial y un estilo fluido, el narrador nos propone una meditación
sobre la ciencia y el poder; cómo ambos pueden convivir y qué hacer cuando éste
intenta servirse de aquella con fines destructivos. Por lo demás, un libro
breve y fecundo.