DeBolsillo, 2011
I.
Este clásico de la literatura rusa
no podía dejar de estar presente en mi Año Ruso; más, cuando ha esperado un
tiempo suficientemente extenso para ser leído. El autor cayó en desgracia con
el surgimiento de Stalin en la década de 1920 y no sólo se le negó la
publicación de sus obras sino que tampoco se le permitió radicarse en el
extranjero. ¿Por qué? Porque cuestionaba el ascendente poder de los soviets.
II.
La obra se estructura en tres
planos. El principal aborda la llegada a Moscú de un especialista en magia
negra, Voland, quien rodeado de tres secuaces van poniendo a la ciudad patas
arriba, generando confusión y, sobre todo, desenmascarando la hipocresía de
burócratas relacionados con el arte. Voland encarna al diablo quien, en su
visita a los mortales, se divierte con ellos usando su poder. No es un diablo
maligno sino risueño; alguien quien pretende burlarse de la sociedad sin
mayores intereses. Aquí Bulgákov se vale de la tradición: escobas voladoras,
mujeres convertidas en brujas, disfraces, ilusionismo y un Gran Baile de
Satanás –que parodia muy bien a la Noche de Walpurgis, de Goethe-. De la misma
manera, desaparecen cuando las cosas pintan mal. Un típico encuentro con el
Diablo.
III.
El segundo plano corre por cuenta de
la historia de Poncio Pilatos en tiempo de la Crucifixión de Cristo. Es un
escrito que le narra Voland al poeta Desamparado, basado en lo que conoce sobre
quien escribió esa interpretación –el llamado ‘Maestro’, un escritor compañero
en el loquero donde habrán de destinar a ambos-. Pesa sobre él una suerte de
reclusión aceptada, de manera que se aísla del medio circundante sin poder
dejar de pensar en su amada, Margarita.
IV.
El último plano lo compone el
romance –espurio- entre el Maestro y Margarita. Ella siempre ha infundido
confianza en su amado, mientras que él, mucho mayor que ella, se abate
rápidamente sabiendo que no la merece. Margarita es casada y debe abandonar a
su marido, a quien no ama. No encuentra mejor manera de liberar al Maestro de
su claustro dejando que Satanás se haga cargo, en pago a su servicio como Reina
del Gran Baile.
V.
Sobresale la historia de Pilatos –un
eufemismo de Stalin- quien no puede apartarse de la crucifixión de Joshua
–Jesús-, a quien él hubiera salvado. La liberación de Pilatos para reunirse con
Joshua hacia el final del libro es uno de los puntos más emotivos. En estilo
coloquial y ameno, con un narrador externo y grandes cuotas de imaginación, el
libro fluye rápidamente. Imperdible ejemplar de literatura universal. La
edición se acompaña de un Prólogo interpretativo a cargo de José María
Guelbenzu.