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viernes, 22 de mayo de 2020

Pervivir en el arte. Charlotte, David Foenkinos


Alfaguara, 2015

I.

             Venía precedido de buenos comentarios de amigos lectores, por lo que me hice de un ejemplar. Parecía un libro destinado a almas sensibles y, además, se hacía promoción del estilo literario escogido por el autor para darnos a conocer a una figura desconocida para muchos –me incluyo- cuya trágica vida, tronchada antes de la treintena, conjugaba un drama familiar con el suyo propio. Pero otras miradas -más críticas acerca del texto- hicieron que esperara hasta hoy.

II.

            Foenkinos descubre la pintura de la artista Charlotte Salomon -una joven alemana judía muerta en una cámara de gas en Auschwitz en 1943- en un museo, y se obsesiona con su arte. A partir de allí, indaga todo lo que puede acerca de su vida y obra, busca testimonios, persigue sus posibles pasos, y construye algo así como una novela sin serlo. Como un poemario de frases cortas, que no son poemas; como una historia personal que pervive en su arte.

III.

            Toda la atmósfera que rodea al personaje está signada por la tragedia. La protagonista aprende su nombre a partir de la tumba de su tía. Su madre muere algún tiempo después, cuando aún era niña. Mientras los nazis ascienden, queda a cargo de su padre, que vuelve a casarse con una cantante lírica. Charlotte descubre su amor por el dibujo y la pintura. Al crecer, conoce el amor por un hombre. El recuerdo de ese amor la acompañará en el exilio en Francia, junto a sus abuelos, durante mucho tiempo. Luego, sin apoyo y sin mecenas, conocerá las peripecias de los judíos en una Francia ocupada por los nazis. Hasta que, al final, terminará siendo trasladada, con veintiséis años y encinta.

IV.

            Abundan datos familiares y posibles anécdotas de la biografía en este trabajo de Foenkinos, que hacen hincapié en la secuencia de suicidios que han tenido lugar en los miembros cercanos de la familia de Charlotte, como presagio de lo que le acontecería. Pero también hay momentos de luz, más allá de las restricciones que el nazismo impone a los judíos alemanes. El candor de la esperanza en que todo se aclarará –cuando todo se habrá de oscurecer aún más- es un acierto del narrador.

V.

            Critico, en cambio, el estilo narrativo elegido para allegarlo al lector. A fuer de intentar, con frases cortas y sentidas, conmoverlo, no sólo no alcanza su objetivo sino que termina banalizando la figura de quien ha sido su numen inspirador, a la vez que convierte en algo naif una historia que bien podría haber cobrado ribetes más que interesantes, en otra estructura. Algo para tener en cuenta a la hora de encararlo.