Seix Barral, 2019
I.
Coincidiendo con la celebración del
Día Internacional de la Mujer del año en curso, decidí destinar ese fin de
semana a un título que reflejara su sentir. Como no soy lector de poesía, elegí
el presente porque, según había leído, condensaba una mirada actual de la mujer
joven con la realidad de la inmigrante, unida a una estructura original. La traducción
a cargo de otra poeta –Elvira Sastre- otorgaba un plus de confianza.
II.
El poemario está estructurado en
cinco partes, las mismas que le legara su madre en su fórmula de la vida: marchitarse, caer, arraigar, levantarse y
florecer. En ellas aborda un sinnúmero de temas. Comienza con el dolor de la
ruptura de una pareja y con ello, reflexiona acerca de la soledad, la depresión
producida por el fracaso y la importancia de la autoestima.
si
soy la relación más larga
de
mi vida
acaso
no es hora de
alimentar
la intimidad
y
amar
a
la persona
con
la que me acuesto cada noche
III.
Luego, se ocupa del desarraigo, el
dolor de los inmigrantes, el valor de la sororidad, la denuncia contra la
violencia masculina y el sinsentido de las fronteras,
las
fronteras
están
hechas por el hombre
sólo
nos dividen físicamente
no
dejes que nos pongan
en
contra
Por último, renace la vida en un nuevo amor y asume el compromiso de género reconociendo
las luchas de las generaciones anteriores mientras brinda su aliento para que
las mujeres mejoren sus posibilidades en todos los planos: familiar, laboral,
social.
IV.
El estilo escogido es directo, descarnado
aunque sensible. En sus estrofas hay una buena dosis de intimidad, sexo, esperanza
y femineidad. Un libro escrito por una mujer que no ha llegado a la treintena,
cuya migración de Punjab a Toronto y su consiguiente adaptación es evidente en
sus letras, que ofrece su visión del amor, del lugar de la mujer en el
desarrollo humano y de su porvenir. Emotivo, resulta un noble destilado de un
alma de mujer.
