Otra relectura que es acompañada de una re-visión. También en este caso había visto el film al poco del estreno y he leído el libro a posteriori. Fueron muchas las escenas que conforman aquél, las que me decidieron a encarar el texto. La posibilidad de adquirir una edición de colección, que incluye en un segundo disco gran parte del backstage como también entrevistas en base a la puesta en pantalla, generó la ocasión para volver sobre el conjunto.
Libro
Michael
Ondaatje (Plaza & Janés, 1997)
La Segunda Guerra Mundial se acaba.
Estamos en 1945 en la cercanía de Florencia, Italia, donde una joven enfermera
de origen canadiense cuida celosamente a un hombre que no recuerda su identidad
y que se encuentra totalmente quemado, después de haberse incendiado el
aeroplano que piloteaba sobre el desierto libio. La villa en la que se cobijan
es parcialmente una ruina, de la que los bombardeos han dado suficiente cuenta.
Sólo pueden rescatarse una serie de libros que componía la antigua biblioteca y
un jardín que oficia ahora de huerta. El resto de soldados y pertrechos aliados
se han dirigido rumbo al norte; la imposibilidad de traslado del paciente ha
hecho que Hana se quede junto a él y le administre morfina toda vez que fuese
necesario.
A ese refugio llega David
Caravaggio, antiguo amigo del padre de Hana quien, habiendo escuchado su
paradero, decide visitarla. De profesión ladrón, Caravaggio comienza a
interactuar con ambos protagonistas, no sin sustraer parte de la droga para
consumo personal. Por último, aparece en escena un soldado inglés de origen
indio, Kip, que se desempeña como zapador, es decir, desactiva las minas que
los alemanes sembraron a medida que se retiraban. Entre los cuatro personajes
se tejerá una trama que develará una historia de amor previa al conflicto, en
medio de estudios cartográficos, investigaciones arqueológicas y sospechas de
espionaje.
La novela se estructura en diez
capítulos, en los que el presente se entremezcla con el pasado reciente. Así,
Caravaggio no sólo relata sus peripecias sino que va aportando datos acerca de
la relación que sostenía con el padre de Hana y con ésta y su rol al estallar
la guerra. La historia de Kip aporta la mirada de un súbdito indio de la Corona
británica, que migró por admiración hacia la cultura occidental, para descubrir
el lado oscuro de la misma. Sobre ese paciente supuestamente inglés gira la
historia de amor y también el espionaje.
Con una pluma ágil, y en estilo
coloquial y ameno, Ondaatje construye una ficción que abreva en documentos topográficos,
la búsqueda de un lugar mítico y el desarrollo de un amor trágico, que se ve
alterado por la guerra entre dos bandos en pugna que intentan conquistar ese
desierto infinito. Destaco el adecuado uso de los flashbacks que mantienen la tensión narrativa, donde la realidad
del presente se intercala con los hechos del pasado inmediato. Con una prosa
directa, es una novela que se disfruta y deja buen sabor final.
Anthony Minghella (Miramax Films, 1996)
Este
es uno de esos films que quedan en el recuerdo de quien lo ha visto. El
imponente escenario del desierto tunecino en el que se desarrolla una historia
de amor sin par antes de la Segunda Guerra Mundial, unido a una serie de
recursos técnicos –no por nada se alzó con seis estatuillas Óscar en este
plano, de las nueve con que fue premiado- hacen de él un film memorable.
Ahora bien, yendo al núcleo del
guión, si bien respeta la cantidad de protagonistas y parte de los argumentos
que los justifican, cabe decir que poco se apega al libro original. Minghella
ha hallado un argumento sólido para construir una historia romántica, que es el
nervio central de su realización, pero para ello ha debido sacrificar gran
parte de los planos que el libro de Ondaatje abarca. En principio, Caravaggio
no conoce a Hana y se presenta a ella sin motivo alguno. Luego, el rol del
zapador Kip ha sido minimizado para darle realce a una historia de amor
secundaria con Hana que Ondaatje sugiere pero no explicita. Ni qué decir del
final, donde Kip se vuelve protagonista en el texto, mientras que desaparece en
la pantalla.
No obstante, la película mantiene un
equilibrio narrativo importante, por más que todo lo relacionado al espionaje
esté mucho más presente –y digerido para el espectador- que lo que la novela propone.
Es cierto que el rol de Hana, encarnado por Juliette Binoche, es el nudo
ilativo de todo lo que se narra –galardonada como Mejor Actriz de Reparto,
cuando es evidente que era la verdadera protagonista (¿una finta de Hollywood,
para quitarla de en medio y otorgarle ese mérito a Francis McDormand?)-, pero
no es menor el de Katharine Clifton (Kristin Scott Thomas) quien, con menos
minutos en pantalla puede competir en tren de igualdad con Binoche.
Los roles masculinos, aunque
dominantes, quedan en un papel secundario. Ralph Fiennes se pasa la mayoría del
tiempo caracterizado como el inglés quemado, sin poder sacarle mayor partido a
su atractivo físico, salvo en algunas escenas. Willem Dafoe en el rol de
Caravaggio cumple a los fines, sin descollar. El resto del elenco acompaña de
manera profesional a sus protagonistas.
Es una película que enamora con sus
paisajes, su historia de amor bien narrada y con un desenlace totalmente
distinto al de la obra literaria, pero nada desechable. En suma, poco más de
dos horas para disfrutar en pareja y, por qué no, en familia.
Testimonio de Pelibro 20
