Mostrando entradas con la etiqueta Annie Ernaux. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Annie Ernaux. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de febrero de 2025

e-book 174. Aquel verano. Memoria de chica, Annie Ernaux

Cabaret Voltaire, 2024
 I.

               Sólo había visitado un título de la autora –el menos representativo- cuando en una conspicua y novel librería local propusieron hacer una lectura conjunta, con puesta en común presencial, a principios de diciembre pasado. Me pareció una buena ocasión de encarar, por primera vez, un trabajo que estuviera dentro del estilo autorreferencial por el cual es reconocida.

II.

               La novela es narrada por la escritora en tercera persona, donde la protagonista es ella misma, casi como tomando la debida distancia –física y temporal- de la joven que era en aquel verano de 1958 cuando, habiendo concluido sus clases, se emplea como monitora en una colonia de vacaciones de niños, para ganar algo de dinero y, de paso, liberarse de la férrea dominación materna. Con diecisiete años, sin experiencia previa ninguna, es la primera vez que esta hija única mimada deja a sus padres y espera vivir una historia de amor. Un encuentro accidental con uno de los monitores mayores deviene en el momento tan ansiado. A partir de allí, todo cambiará.

III.

El libro se divide en dos partes bien definidas: uno, en la descripción del entorno familiar, los estudios y las escasas relaciones de amistad, con las ilusiones propias de la adolescencia y cómo todo ello se transformó a partir de la experiencia sexual. La segunda, repasa lo sucedido durante los dos años posteriores a aquel verano; su frustrado paso por el Magisterio, el rechazo de su aceptación como monitora y el viaje a Londres para mejorar su manejo del habla inglesa, entre otros.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                Destaco en esta novela la descripción de los cambios surgidos a partir del descubrimiento de la sexualidad y la posesión del deseo, llevándolo hasta sus límites para poder dejar atrás su personalidad anterior; la memoria y su capacidad de reconstrucción de los hechos –ha pasado más de medio siglo cuando la autora rememora-; reflejar en palabras cuán complejo es cambiar y adaptarse a los cambios que se disparan en nuestro interior, y la poderosa dicotomía entre narradora y protagonista, que permite adentrarse en la mente de una joven, con sus titubeos, miedos y deseos. Todos aciertos que hacen más que meritoria su lectura.

V.

               Con estilo directo y frontal, yendo hacia atrás y adelante en el tiempo, con alusiones a libros, música y hechos de aquellos años, Ernaux construye un potente retrato de época, unido a una historia de despertar sexual que la marcara a fuego, como a todo ser humano. Recomendable para iniciarse en las letras de la autora francesa.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Autobiografía colectiva. Los años, Annie Ernaux

Cabaret Voltaire, 2019

I.

               Ha sido más producto de un capricho personal que de una selección estudiada haber encarado el único título de la autora que no responde a los temas que la han hecho trascender en el mundo literario y alcanzar el tan ansiado Premio Nobel. No he de negarme a aquéllos; sólo fue un comentario por lo bajo de una crítica literaria quien señaló lo interesante de su contenido y me incliné por esta sugerencia encubierta.

II.

                En esta obra Ernaux desarrolla un ejercicio evocatorio, que tiene como elemento disparador la primera frase de su libro: Todas las imágenes desaparecerán, en clara alusión a que el paso del tiempo modifica nuestros recuerdos, hasta que la enfermedad y la muerte posterior se lleva lo último que intentamos rescatar de nuestra experiencia de vida. Por ello, destina más de tres centenas de páginas a poner por escrito no sólo retazos de su biografía sino también de lo que componía su entorno y la sociedad de su tiempo.

III.

               En un estilo original, la narradora utiliza la tercera persona para describir a alguien que no es otra que ella misma, como si se hubiera sentado frente a una caja repleta de fotografías y las fuera sacando una por una, con fechas en el revés muchas de ellas, y se esforzara en recordar situaciones, personas, lugares. Así, el libro abarca desde su niñez en Yvetot, cerca de Rouen, desde 1940 hasta hace algo más de una década atrás, cuando el mismo vio la luz.

IV.

                Junto a estas escenas, va desgranando su infancia pobre en la posguerra; la escolarización y el despertar sexual con la adolescencia –donde sobresalía la reputación para alcanzar el matrimonio con éxito-; la llegada de la adultez y la maternidad, y el período de madurez que llama a la reflexión y despierta el miedo de haber vivido sin darse cuenta. Además, les añade jingles y marcas de TV de cada época; obras de teatro o musicales a los que ha asistido, filmes que ha visto y observaciones minuciosas sobre los cambios que aparejó el progreso tecnológico: la aparición del teléfono, el plástico, etc. De esta manera, compone un friso de época que se transforma en una autobiografía colectiva.

V.

               Párrafo final merece el París del ’68, con su estado de efervescencia y rebelión contra las acartonadas normas sociales que impedían cualquier atisbo de cambio y renovación a los jóvenes, a fuer de alcanzar mayores libertades. En suma, un libro que recoge casi setenta años de testimonios y recuerdos; que se lee y se disfruta por su estilo fluido, escrito en un mismo nivel de agilidad como de fervor. Hará las delicias de quienes aman la combinación de literatura e historia social.