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viernes, 6 de junio de 2014

Soledad nórdica. Un vasto y desierto paisaje, Kjell Askildsen


Lengua de Trapo, 2002

               Escuché de Askildsen por primera vez en un encuentro fugaz con un lector que me lo recomendó a fines de 2010. A partir de allí, tomé contacto con ‘Cuentos reunidos’, una selección de diversos trabajos –que incluyen algunos de los que componen el presente- y me pareció algo distinto, enrolado en el subgénero de microrrelatos, en el que destaca por ser uno de sus más brillantes representantes.

       Este volumen se compone de siete relatos cuyo común denominador es el vacío, la soledad. Así, quien tiene que efectuar la visita cotidiana a una hermana insufrible; aquel que se fuga de casa con motivo de una colisión de vehículos; el que niega la existencia de su hermano mellizo; el entierro de un perro –muerto, sin saberse las circunstancias-; el abandono del núcleo familiar tras la muerte del padre; la quema de un comodín del mazo de una baraja o la pérdida de la esposa en un accidente de automóvil pueden servir como elementos disparadores para distintos niveles de desencuentro, de aislamiento y, por qué no, de desidia y bajeza humanas.

            Todos los personajes están desconformes con la realidad que les toca vivir; no pueden sobrellevar un minuto más su desazón, su frustración, su desamparo. Cada uno de ellos vive en medio de la sordidez de una sociedad ausente, como si no perteneciera a la escena que se les adjudica, sin definiciones precisas sobre su futuro ni claridad acerca de su pasado. En cierto aspecto, se debaten entre el rechazo social -propio del estilo de Kafka- y la tragedia existencial de los protagonistas de Carver.

          Los relatos, bien elaborados y concisos, no dejan de ser inquietantes, ni impiden transmitir el desasosiego existencial, que la atmósfera cruda y descarnada en la que se insertan se encarga de reforzar. La incomunicación, el discurso interior, la carente capacidad de convivencia, son elementos de los que se vale Askildsen para construir escenas de soledad angustiante. En esa línea, el vacío aflora como amo y señor de vidas huecas, sin sustento ni objetivos.

           Escrito con frases breves y tajantes, el libro se lee rápido. No obstante, las situaciones extremas y la necesidad de abandonar convenciones sociales resultan un cóctel bastante peligroso para quienes desean transitar una lectura llevadera. Un libro destinado a reflejar –y sopesar- la psiquis del hombre actual.