Anagrama, 2002
I.
Un título muy agotado, del que me
hice de un ejemplar de segunda mano a través de un sitio de compraventa local
en la Red. Fue sugerencia de un amigo, a quien comuniqué no sólo el comienzo de
la lectura en enero de 2019, sino también de su abandono al poco. Con temas
personales a enfrentar, el libro requería más concentración de la que yo disponía.
También debía haber estado más atento a los detalles: su propietaria anterior
me lo cedió por poco dinero y con páginas intonso,
signo de que tampoco ella lo había concluido; cosa que sí logré un año más
tarde.
II.
Nicholas Urfe, de veinticinco años,
narra una experiencia personal. Huérfano, de clase media acomodada, decide
concluir sus estudios en Oxford y averiguar quién es él mismo. Para ello,
abandona Inglaterra, a su amante australiana y se instala como profesor de
inglés en un colegio ubicado en una isla griega. Allí conoce a Maurice Conchis,
un excéntrico magnate que, mediante ardides, fábulas varias y un par de
atractivas hermanas gemelas, logra hacerle participar en una suerte de estudio, donde oficiará de conejillo de
indias, aún contra su voluntad.
III.
Ambientada en 1953, Nicholas es
seducido por una de las gemelas, mientras que Conchis va contándole gran parte
de su vida: de sus estudios, de cómo atravesó la ocupación alemana de
la isla y su rol. A la vez, lo convertirá en sujeto de hipnosis, tejerá una invisible
telaraña usando mascaradas, puestas en escena y mentiras, con el fin de lograr una
profunda confusión en aquél, a partir de la cual pueda acceder heurísticamente a un
conocimiento de sí.
IV.
¿Cómo compatibilizar la idea de
libertad con la existencia de Dios, siendo ambos conceptos antitéticos?, se
pregunta Fowles en el posfacio –que es el prólogo a la segunda edición inglesa-.
¿Qué nos hace necesaria la figura de un Dios omniscio y justo, tan imaginario
como el conocimiento o el poder absolutos? ¿Y si la vida humana es solo una ficción
en la que el azar lleva el timón de los acontecimientos?, ¿cuán reales son
aquellas cosas que damos por reales? Estas
son algunas cuestiones con que el autor interpela a sus lectores.
V.
De estilo coloquial, la novela alterna
escenas teatrales, eróticas y algunas de naturaleza onírica, con la maravillosa
y soleada tierra griega de fondo. Un buen libro, algo denso y ambicioso, que
fuera escrito cuando aún se buceaba en la vanguardia
artística: ésa que llevaba a sostener un solo de guitarra durante media hora, o
a debatir hasta el amanecer en un café de mala muerte la simbología incluida en
el último film de Bergman o de Fellini. En algún pasaje, me recordó la película
de David Fincher, The Game, con
Michael Douglas y Sean Penn en los protagónicos; el policial de Agatha Christie
‘Los cuatro grandes’ –con Hercules
Poirot y Hastings, infaltables- y aquella frase de Pink Floyd, ‘Hanging on in quiet desperate is the English
way’. Todo un icono.
