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domingo, 28 de marzo de 2021

Trilogía del Baztán. 3. Ofrenda a la tormenta, Dolores Redondo

Destino, 2015

I.

             Última entrega de esta trilogía, en la que la inspectora de la Policía Foral Amaia Salazar investiga una serie de asesinatos de niñas pequeñas ocurridos a lo largo de los últimos años. Al parecer, todos ellos han sido parte de un ritual de sacrificio a Inguma, un demonio mitológico que inmoviliza a los durmientes, bebe su aliento y se lleva su vida durante el sueño. Quienes le ofrecen la vida de sus pequeñas son colmados de bienes y recursos.

II.

            La novela atraviesa distintos planos. Inicialmente, retoma el hilo narrativo del volumen anterior en donde quedó, incluyendo los temores de su protagonista, quien no puede despojarse de los mismos hasta tanto no constatar que su principal motivo ha dejado de existir. Después, surgen vinculaciones entre la historia familiar y los hechos que la ocupan, que provocan giros en la investigación, donde nada es como aparenta ser. Además, Redondo continúa utilizando las creencias del imaginario vasco como nervio conductor de su relato.

III.

            Una antigua historia de sectas, con un líder carismático proverbial, capaz de manipular conciencias y decisiones, es el entorno al que se enfrentan la inspectora y su equipo, donde los involucrados participan de una suerte de omertá, un silencio mafioso cuya violación cuesta la vida. Tampoco falta el componente erótico, con la sensualidad a flor de piel entre Salazar y el juez de instrucción, vínculo al que Redondo le da alas para añadir un plano más humano y menos racional en su personaje principal.

IV.

            De estilo coloquial y ameno, la novela fluye bien aunque al hacer referencias a los trabajos anteriores le quita independencia, forzando al lector interesado a leer encadenadamente esta trilogía. Por lo demás, un policial bien logrado, trepidante por momentos, que concluye acertadamente. Buena opción para tiempos de descanso.

Testimonio de la trilogía

 

domingo, 21 de febrero de 2021

Trilogía del Baztán. 2. Legado en los huesos, Dolores Redondo

Destino, 2015

I.

            En este segundo episodio, la inspectora de la Policia Foral Amaia Salazar se ve involucrada en una serie de asesinatos cometidos por distintos criminales quienes, luego de perpetrarlos, se suicidan al poco, dejando como única señal un mensaje: ‘Tarttalo’, en clara alusión al mítico personaje del imaginario popular vasco, quien solía comer o morder una parte de sus víctimas. Ella deberá descifrar su significado para hallar al inductor responsable.

II.

            Pero eso no es todo en la vida de la protagonista. A punto de dar a luz, el lector transitará parte de su tenebrosa historia familiar, la relación con sus hermanas y tía, la recuperación de la casona que perteneció a su abuela y la imagen de una madre desquiciada, que vuelve una y otra vez a hacerse presente, sin eludir su nuevo rol de madre y sus miedos sobre la crianza.

III.

            Con elementos tomados de la mitología navarra –la oportuna aparición del hada del bosque; el legendario basajaun que auxilia ante los peligros- y haciendo uso de los tópicos que son parte de los relatos policiales –el compañero apartado que desea integrarse nuevamente al equipo, la seducción ejercida por el joven y apuesto juez de instrucción, el sagaz asistente a quien no se le escapa nada-, Redondo construye una novela de género que se inicia con un hecho acaecido en el volumen anterior y deja abierta la puerta para que una nueva historia comience en el venidero.

IV.

            De estilo coloquial, a diferencia de la primera, esta novela intercala apropiadamente los diversos planos que la atraviesan, logrando que la tensión narrativa vaya en aumento con el correr de las páginas. Aunque el desenlace sea tan abrupto como su antecesor –en medio de circunstancias demasiado adversas como para que su protagonista salga tan airosa-, el conjunto está más equilibrado y la lectura fluye con comodidad y rapidez. Una propuesta interesante para llevar de viaje o de vacaciones.

 

domingo, 31 de enero de 2021

Trilogía del Baztán. 1. El guardián invisible, Dolores Redondo

Destino, 2014

            Verano. Momento de esparcimiento y de necesidad de dejar atrás un año destinado al olvido. O casi. Merced a los buenos comentarios –en general- de esta trilogía, me hice de los ejemplares a fines de 2015 a sabiendas que habrían de esperar. La abulia que procura el encierro y mi escasa frecuencia en el género policial decidieron su suerte. Los restantes volúmenes que la componen aparecerán en meses venideros.

 

I.

            Amaia Salazar es inspectora de la Policía Foral de Navarra. Debido a su sagacidad, es puesta al frente de una investigación de homicidio de una adolescente cuyo cadáver ha aparecido en la orilla del río. Al poco, se descubre uno nuevo de iguales características, lo que indica la presencia de un asesino serial. Los resultados conducen la pesquisa a Elizondo, un pueblo pequeño de donde es oriunda la protagonista. Junto a un puñado de familiares y de compañeros no siempre colaboradores, Amaia no sólo deberá enfrentarse a la resolución de los casos sino también a sus propios fantasmas del pasado.

II.

            En la novela se imbrican tres planos. Primero, está la trama policial, donde aparecen pistas falsas, derivaciones sospechosas y circunstancias no muy claras entre los hechos y sus personajes. Luego se encuentra el plano personal de la protagonista, con su tenebrosa historia a cuestas, compartida con sus dos hermanas y el espectro de una madre que vuelve continuamente a hacerse presente. Finalmente, el mayor de los aciertos ha sido incorporar a la historia parte de la rica mitología navarra, con sus personajes nemorosos, su fauna pródiga y su riqueza culinaria.

III.

            Como contracara, la novela adolece de una notoria carencia de la tensión habitual en el género, que hace que la narración se vuelva demasiado plana, sin matices, donde los diálogos por momentos se transforman en sesudas explicaciones técnicas, sin relieves ni contrapuntos. Además, abunda en clichés –v.g., la mujer promovida, ante los celos que eso despierta en el staff masculino; la búsqueda (sin éxito) de la concepción, etc.- y escenas algo trilladas, que conducen al lector hacia el previsible –y brusco- desenlace, que sólo sorprende a la propia Amaia.

IV.

            Por lo demás, fluida y amena, de estilo directo y coloquial, sin florituras ni mayores aspiraciones, la novela se disfruta como un pasatiempo: se lee ágilmente mientras se desarrolla y cae en el olvido una vez concluida. Existe película de 2017 basada en ésta que parece no haber alcanzado demasiada repercusión.