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jueves, 19 de febrero de 2026

e-book 200. Las largas sombras en el camino hacia la luz. Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, László Krasznahorkai

Acantilado, 2017

I.

                Impulsados por la ubicua aparición de un par de títulos de breve extensión bajo un sello local poco antes de que el autor se alzara con el Nobel 2025, no hubo club de lectura que no incluyera alguno de ellos, merced también a lo accesible de su costo. La curiosidad por leer a poco menos que un desconocido arrolló a las voces de quienes advertimos que ninguno de ambos estaba entre lo más granado de su obra. Lo cierto es que muchos miembros desistían a medida que leían. No faltó quien dijera que era ‘denso, lento y aburrido’.

II.

                En esta suerte de alegoría sobre el Japón ancestral, el autor nos sitúa en una búsqueda. El nieto del príncipe Genji abandona la ciudad de Kioto en tren, rumbo al sudeste. Desciende en la primera estación, donde todo parece distinto. Emprende la marcha por callejuelas laberínticas sin encontrar a su paso a nadie que lo oriente hacia su objetivo: hallar el jardín más hermoso del mundo dentro de un monasterio. De pronto, siguiendo una pared, se da cuenta de que ya ha ingresado al mismo, pero lo recibe un pórtico doble. En los patios sucesivos tampoco hay nadie.

III.

               Habituado a ser atendido y sintiéndose desfallecer, el protagonista intenta dar con ese jardín, mientras su séquito de protectores, al notar su ausencia, sale en su busca, con más ánimo de juerga y distención que de dar con su paradero. Al fin del día, no habiéndolo encontrado, dan por concluido su trabajo. Seguramente, al regresar lo habrán de ver o, de todas formas, él volverá pronto -se justifican entre sí-.

IV.

                En este libro –que no por breve requiere la atención lectora y, como en otros textos suyos, una relectura de párrafos, dado su estilo rebuscado-, Krasznahorkai rinde un pequeño homenaje a la cultura japonesa, donde la búsqueda interior de la propia existencia y el sentido de la vida es un camino personal –de allí que el protagonista no tenga contacto con otros seres-, lleno de idas y vueltas, en el que a veces nuestros pasos orillan el ansiado objetivo, pero no somos capaces de advertirlo, o requiere adentrarnos en un lugar que desestimamos por sombrío. Tal vez la luz más enceguecedora puede verse envuelta en medio de las sombras.

V.

               Con un texto coloquial, que por momentos alcanza cierto lirismo poético, y descripciones minuciosas que crean una atmósfera de irrealidad y ensoñación, Krasznahorkai nos brinda una obra cargada de símbolos que refleja cuan largas son las sombras en nuestro camino hacia la luz. Más que adecuada para iniciarse en el universo literario del húngaro.

domingo, 3 de agosto de 2025

Un trirreme equívoco. El barón Wenckheim vuelve a casa, László Krasznahorkai

Acantilado, 2024
 

I.

               No aprendo más. Apenas me avisaron de su arribo a estas costas, en el pasado enero, salí en su busca como un kamikaze japonés, tal es mi devoción por el escritor húngaro. La conspicua importadora lo ofrecía por un dineral. Rompí la vieja alcancía (hucha) con los escasos ahorros y me apropié de un ejemplar. Dejé correr algún tiempo hasta encararlo. Hoy, las grandes cadenas de librerías locales lo ofrecen por casi la mitad de precio del que afronté. Si me preguntaran los lectores cómo puede ser esto posible, la mejor respuesta sería: esto es Argentina,

II.

                El nervio central de la historia es que Bela Wenckheim, un noble húngaro emigrado hacia Argentina, tras muchos años de exilio, decide emprender el regreso: un último esfuerzo, antes de morir, de recuperar a un viejo pero significativo amor de juventud, a quien desea declararle su amor, a pesar de tanta ausencia. En torno a este regreso se teje una serie de fantasías, entre las que sobresale aquella que sugiere que el barón, colmado de dinero, pondrá a disposición de su aldea los recursos necesarios para que se inicie una próspera etapa de inversiones y trabajo. La plana mayor de la misma lo aguarda con bombos y platillos.

III.

               Pero el noble húngaro ha dilapidado en los casinos de Buenos Aires toda su fortuna. Se halla en tal estado de indigencia, que solo cuenta con lo puesto y debe abandonar el país debido a las ingentes sumas que adeuda. Enterada de ello, su escasa familia en Praga decide tomar cartas en el asunto y acudir a su rescate para que no mancille su renombre. Por ello, se harán cargo no solo de sus deudas sino también de su ajuar de noble, con la mísera condición de que siga su camino hacia su aldea de origen… y que no aparezca más en las inmediaciones.

IV.

                Esta novela polifónica se va construyendo a través de una multitud de personajes; es al final donde se accede a la totalidad de la obra, aun al costo de que algunas partes que la componen no se comprendan o queden truncas, sin mayores desarrollos. Es un texto enrevesado, por momentos difícil, que requiere toda la atención del lector. De hecho, los protagonistas cambian a cada párrafo, lo que vuelve más intrincada su lectura. Se abre con tres hojas antes de la portada, donde un director de orquesta apremia a sus músicos a no ocultarle nada; además, cuenta con una subtrama, donde un Profesor muy reconocido en el ámbito científico decide aislarse y se enfrenta a una banda de motoqueros neonazis, apadrinada por el comisario.

V.

               De estilo coloquial y directo, con párrafos muy largos que lentifican el ritmo lector y disminuyen el entusiasmo, el autor nos ofrece una obra donde todo es un gran equívoco: el amor del ayer, el regreso triunfal y la esperanza de un futuro mejor. Un trirreme apocalíptico que no dejará indiferente al lector más avezado. Aun con reparos, no tiene desperdicio.

miércoles, 31 de enero de 2024

e-book 146. El letargo de los ignorantes. Tango satánico, László Krasznahorkai

 

Acantilado, 2017

I.

               Lo apunté ni bien concluí un magnífico trabajo, reseñado con antelación, con la fortuna de haber compartido su puesta cinematográfica, a cargo del talentoso Bela Tarr. Apenas estuvo disponible su versión digital me hice de ella, pues el título de marras jamás hasta hoy conoció estas tierras. Si bien el egregio director húngaro también llevó a la pantalla grande su mirada sobre esta obra, desistí de buscarla debido a su extensión (su duración sobrepasa las 7 hs.).

II.

                Tres astrosos vecinos de una aldea han trasegado durante todo un año con el ganado y llega la hora de recibir su paga. Pero los dos que han ido al cobro se quieren quedar con la parte del tercero –que se ha quedado en la casa de uno de ellos, en la cama con la mujer de éste-. Así comienza la historia de quienes vivían de una ‘explotación’ y que al cerrar, sólo dejó a estas pobres gentes, al médico, al director de escuela y una madre de cuatro hijos, en un medio fangoso, hediondo y sin mayores perspectivas.

III.

               Estructurada en dos partes de seis capítulos cada una, el lector asiste a una sórdida historia de recelos y vigilancia recíprocas y un deseo enorme de marcharse del lugar para asentarse en otro con posibilidades de trabajo y bienestar, pero el conjunto es incapaz de abandonarlo y, para colmo, dicen que el bribón de Irimiás y su secuaz Petrina –dos soplones de la policía, a quienes se daban por muertos- están volviendo a la aldea. El centro de reunión social es la fonda, donde tendrá lugar un baile de tango y el descubrimiento de una tragedia.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                La falta de trabajo, la soledad, la lujuria y la pobreza de este puñado de familias que desean escapar de su entorno sin saber cómo y casi sin recursos, son el nervio conductor de esta ópera prima señera, que se extiende como una burla socarrona –no exenta de humor- sobre una sociedad dominada por el costumbrismo, los bajos instintos y el letargo soporífero que conlleva la ignorancia más supina. Al final, el más ingenioso y locuaz se quedará con los réditos.

V.

               Con párrafos kilométricos, sin descanso, la lectura se vuelve ardua. No es fácil mantener la concentración. Además, Krasznahorkai alterna la trama central con las historias de cada familia, de las que va goteando información con el correr de las páginas. Pero la narración no elude temas políticos, religiosos ni filosóficos. En gran medida, hay una mirada existencialista que recorre todo el texto. Con escenas dramáticas y algunas desopilantes, es un libro de largo aliento; quizás no para cualquier lector, pero más que interesante. Por si fuera de utilidad, está entre los cinco mejores títulos de mi 2023.

martes, 13 de septiembre de 2016

Pelibro 6. Melancolía de la resistencia

          Esta conjunción surgió entre gallos y medianoche, inesperadamente. Resulta que la investigación sobre el autor me llevó a la existencia de un film que desconocía. Para poder saber acerca de las posibles existencias del mismo en terreno local, acudí a mi vieja compañera cinéfila, sin mayores novedades al respecto. Al retirar una copia de otro film se me ocurrió preguntar al responsable y hete aquí que podía facilitarme una copia. Lo que sigue, son apreciaciones sobre libro y film que distan más de treinta días entre sí.


Libro

MELANCOLÍA DE LA RESISTENCIA

László Krasznahorkai (Acantilado, 2001)

         Apunté al autor el año pasado, al hacerse acreedor del premio Man Booker Internacional a la trayectoria. Hace poco, le propuse a Agnieszka leerlo conjuntamente, pero supongo que entre sus avatares y la cercanía de su descanso anual, pobre oferta resultaba para la distracción y el ocio. Al final, decidí encararlo después de disfrutar de una semana de vacaciones.

          Libro raro, pero interesante si los hay. Es una novela que se desarrolla en algún poblado húngaro –del que no se dan noticias- a fines de los ’80, en plena efervescencia que conducirá a la esfera de países soviéticos a su liberación y a la caída del muro de Berlín. La mirada de Krasznahorkai es bastante escéptica respecto del porvenir. Sugiere a través de la trama que nada de lo que ha sido habrá de cambiar y que la libertad y los derechos del hombre, conculcados a lo largo de décadas, sólo pueden alcanzar realización en lo profundo del propio ser.

           La novela comienza con un viaje en tren de la señora Pflaum, cincuentona y voluptuosa, de regreso a su casa después de visitar a sus hermanas. Las descripciones se ajustan tanto a la realidad cotidiana, en cualquier geografía, que uno no puede menos que sentirse identificado con lo que en ella ocurre. Luego, la señora Eszter, una arribista que goza del beneplácito del comisario local, dispuesta a alcanzar trascendencia, arbitra los mecanismos para hacer frente a lo que serán desmanes de una chusma resentida que implanta el miedo y el terror a los habitantes. Aquellos se reúnen alrededor de una figura líder –el Duque-, integrante de la troupe de un circo cuya principal atracción es la exposición de los restos de una ballena.

         Los protagonistas son tres. La citada señora Eszter, desterrada del hogar conyugal pero con ínfulas; János Valuska, el hijo de la señora Pflaum, un simplón de treinta años, inocente, algo voluble y soñador, quien vive en armonía con el universo, y el director musical Eszter, dueño de un poder de análisis que no va a la zaga de su pesimismo sobre el acontecer inmediato, quien simpatiza con el carácter deletéreo de Valuska, su servidor y amigo.

            Así, la señora Eszter encarna al clásico trepador, dotado de una buena dosis de sentido común y practicidad, que le conceden la posibilidad de medrar con las autoridades de turno. En cambio, Valuska es un idealista encerrado en su mundo volátil, al que la realidad se le presenta de repente, sin brindarle chances para la reacción. La otra arista la compone el musicólogo, quien percibe que la resistencia contra el caos que se avecina es un despropósito y se recluye en su mundo interior, último bastión de supervivencia.

          Acompañan a éstos un puñado de personajes secundarios que resultan apropiados para que Krasznahorkai despliegue entre sarcasmos e ironías su feroz crítica a una política estrecha de miras, a una sociedad abúlica y carente de ideas y a un poder omnímodo y autoritario que hace de la mediocridad un culto.

            Con frases bien construidas y un estilo coloquial no exento de lirismo, el autor describe escenas memorables que resultan metáforas de ese descontento, acallado por imperio de las fuerzas del orden. Un libro brillante, de los mejores que he leído en el año, sin duda, y un agradable descubrimiento.



Film

WERCKMEISTER HARMÓNIÁK

Béla Tarr (Mokép, 2001)

          Menuda sorpresa deparó este film. Comencemos diciendo que Tarr acomete el rodaje en blanco y negro, despojando de matices y extremando la crudeza de la historia que se ha de narrar.

            El film abre con una escena casi surrealista –que también describe el autor, aunque éste lo hace algo más adelante- donde János Valuska intenta representar el movimiento del sistema solar con los parroquianos que asisten a una taberna, poco antes de cerrar. En esta visión, el argumento conductor de la película se basa en la naturaleza irracional del descontento; el común de la gente se siente infeliz y necesita desprenderse de una violencia interior, descargándola entre sus semejantes. Para ello, un mesías circunstancial apodado ‘el Príncipe’ –transportado por  un circo- convoca a las masas a fin de llevar a cabo el saqueo del poblado, enarbolando la demencia de lo colectivo por sobre la conducta racional individual; una suerte de catarsis masiva.

        Con extensos primeros planos, escenas antológicas, una cámara que se acerca o aleja lentamente -capaz de girar 360°-, el uso de un exquisito juego del contraluz y sólidas actuaciones de Lars Rudolph (Valuska), Peter Fitz (Gyura Eszter) y la siempre vigente Hanna Schygulla (Tünde Eszter), Tarr brinda su propia mirada sobre la barbarie impuesta en nombre de la libertad, a la vez que efectúa una denuncia social en defensa de las víctimas, que sólo pueden oponer ostracismo y solidaridad entre ellas como mecanismo de protección ante la agresión.

        Es esa necesidad de volver a los orígenes a la que alude el musicólogo Eszter en su célebre monólogo sobre las armonías de Andreas Werckmeister, un sistema de afinación de instrumentos de tecla de fines de siglo XVII, una metáfora que obra como llamado a adaptarse a la nueva situación, de manera de poder sobrevivir.

          Si bien el film no se apega a la totalidad del texto literario, Tarr elabora un film metafísico y superlativo, a la altura de la obra de Krasnahorkai. Para no perder.

Testimonio del sexto Pelibro