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viernes, 2 de marzo de 2018

Vida en blanco. Desarticulaciones, Sylvia Molloy


Eterna Cadencia, 2010

I.

          Repasando mis inclinaciones lectoras, sin mediar ánimo de ninguneo alguno, he notado lo poco que visito la oferta de esta editorial local; por eso me propuse rescatar algunos títulos suyos que bien podrían ser de mi interés, éste entre ellos. Intento, así, saldar la omisión no intencional con la propuesta de esta casa, reconociendo el esfuerzo que diariamente realizan Pablo Braun, Leonora Djament y su equipo por aportarnos materiales de lectura tan novedosos como olvidados por el streaming literario.

II.

            Es posible que cada uno de nosotros tenga un pariente cercano, o lejano, o un conocido que sufra o haya sufrido esa enfermedad tan despojante de la naturaleza humana como es Alzhéimer. Y son muchos los libros –y films- que dan testimonio del deterioro mental del enfermo, hasta con lujo de detalles. Entonces, ¿qué podría aportar la autora con este brevísimo texto, que nos resultara novedoso? Las reflexiones que suscita esa desarticulación progresiva del cerebro, a través del seguimiento diario del paciente.

III.

          La propia autora narra en primera persona sus visitas a ML., una compañera, amiga, ex pareja y colega traductora que padece este mal. Un mal que avanza caprichosamente; que la vuelve incapaz de reconocer a otros mientras le permite realizar una traducción correcta en otro idioma. Pero lo trascendente es que la narradora es consciente de que se está convirtiendo en la memoria perdida de la enferma puesto que, cuando ésta la haya perdido por completo, sólo aquellos que la han conocido podrán testimoniar quién era ML. Y despierta en el lector una sospecha que inquieta: si los testigos de lo que fuimos se mueren o pierden la memoria, ¿quién podrá testimoniar sobre nosotros?

IV.

            Con una prosa sentida, precisa y frontal, Molloy aborda el doloroso tema de aquel cuya historia se va borrando, transformándose en una vida en blanco, incapaz de apropiarse siquiera de las palabras, y también de aquellos que los acompañan, que se esfuerzan en retrasar el momento en que toda esa vida se convierta en olvido, en ficción. Un libro que tiene la fuerza de una flor emergiendo en medio del derrumbe.