Seix Barral, 2018
I.
Es la primera vez
que destino mi lectura a un ensayo de esta reconocida intelectual local, en el
ámbito literario. Su profusa obra abarca investigaciones de carácter histórico –
político y social, ahondando en la cultura urbana y popular. Sucesivas
visitas a las miradas de mujer han despertado
mi curiosidad sobre sus letras; particularmente, sobre su observación de
quienes viven apareciendo en los medios de comunicación masiva, ya sean gráficos
o audiovisuales.
II.
Para comenzar, resulta poco menos que
llamativo que la autora confiese su inclinación a leer revistas de chismes,
cuya duración ‘de tapa a contratapa’ (sic) le insume cuarenta minutos. No
parece serio para quien ostenta no sólo preparación académica sino quien fuera, además, catedrática en la universidad. Pero esta afirmación no deja de exponer el carácter
efímero del tema que ha de tratar. Por eso inicia su texto con un dato no
menor: cómo se fue perdiendo la concentración en la lectura y la atención en lo
que se expresa oralmente, siendo Twitter –con sus ciento cuarenta caracteres de
extensión- el modelo emergente de comunicación actual.
III.
Sarlo
analiza la cultura mediática a través de los móviles de los que se valen sus
figuras en aras de alcanzar mayor repercusión y así mantenerse en la pantalla o
en la portada de las revistas. Según ella, existen dos fenómenos bien
establecidos: el escándalo y la maternidad. El primero permite exhibir
públicamente pleitos judiciales, infidelidades varias y toda una serie de
reclamos entre partes -muchas veces con motivos insustanciales- que sostienen
la tensión del espectador – consumidor. Es decir, el antiguo chisme de la farándula
se explota ahora globalmente. La segunda, otorga un aura de satisfacción y
éxtasis, que es vehículo para brindar una descarada sensualidad en situaciones
no tan justificables. Ambos, son parte del costo de ser mediático.
IV.
La autora no elude la distinción entre ‘famosos’ y ‘estrellas’, estas últimas consagradas
por su trayectoria en los medios -de la que carecen los primeros-, y focaliza en el uso de la
hipérbole como forma de agudizar la escalada del escándalo –y la consiguiente tensión
efectista-. Tampoco deja de asumir la defensa de bebés y niños que sus
padres exponen diariamente frente a las cámaras, para los que ninguno de ellos
fueron consultados, conculcando un derecho inalienable que nadie parece tomar
en cuenta.
V.
Con
una pluma ágil y estilo directo, Sarlo desmenuza los variados mecanismos que
subyacen en el manejo de los medios y, de paso, cómo la cultura de lo efímero obedece
a una necesidad de distracción, tanto de renuevo como de olvido inmediato. Un
libro breve, para intercalar con otras lecturas.
