Ediciones Godot, 2019
I.
Una compañera de taller señaló que
este título estaba haciendo mucho ruido. Un Club de Lectores lo allegó a sus
suscriptores el pasado mes de noviembre, al igual que se compartió en un grupo
de lectura que se reúne en la Red, todos de carácter local. Una librería que
propone una lectura mensual –con debate presencial incluido- lo eligió para el
mes en curso. La coincidencia me hizo sospechar un negocio editorial. Lo encaré
para averiguar el motivo de tanta alharaca.
II.
Caroline es la protagonista de la
historia y narradora en primera persona. Cuenta con trece años de edad y
durante cuatro años vivió en medio de un bosque en Portland, alejada de la vida
social, con un adulto a quien llama Padre, que vive de una pensión estatal. Un
descuido permite la captura de ambos por la policía y son destinados a una
granja para integrarse a la sociedad. Pero esa vida no les atrae y deciden
fugarse. Lo demás, son las peripecias de la propia protagonista para mantener
su forma de vida clandestina, en armonía con la naturaleza, sin otra presencia.
III.
Hasta aquí, una historia lineal.
Salvo que, promediando la novela -que no alcanza las doscientas páginas- el
lector se va enterando que Caroline no se llama así; ha ocultado su nombre y el
de Padre en el interior de Randy, un caballito de madera que le acompaña como
fetiche. Pero si Caroline no es Caroline, Padre, ¿es su padre? Y si no, ¿quién
es y qué hace con la menor? Lentamente, todo lo que tenía de idílico y atávico,
el contacto con la foresta, la alimentación vegetariana, etc. -que recuerda al Walden de Thoreau o al film Captain Fantastic, con Viggo Mortensen-,
desbarranca en una sórdida y trágica historia.
IV.
Destaco como un acierto clave la
elección de que sea la voz de la niña, con un tono despojado de juicio de
valor, la que narra esta novela. Sostengo que no hubiera alcanzado fuerza
narrativa si el relator hubiera sido Padre o un narrador omnisciente. La
historia se va construyendo con fragmentos de recuerdos, un diario de Padre con
anotaciones personales, y el acontecer de esta aventura de dos. Tras la trama, aparece
una nada velada crítica a las normas de convivencia que la sociedad capitalista
impone al género humano para convertirlo en ciudadanos.
V.
De estilo directo, con escenas
propias de una fuga hacia adelante y
con un final bastante abierto, el autor nos recuerda que otra vida es posible
por fuera de la sociedad en que vivimos -con la que estamos obligados a
convivir-, así como con los fuertes vínculos que se establecen entre seres
humanos. El año pasado se filmó la versión cinematográfica, pero no arribó a
estas costas. Una buena novela, que abre varios debates.
