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domingo, 21 de diciembre de 2025

e-book 195. Gestación de vínculos. Divorcio en Buda, Sándor Márai

Salamandra, 2002
 

I.

               Surgió como propuesta de lectura en un círculo mínimo y si bien su obra más renombrada había sido motivo de debate, parecía más que adecuado visitar este título ahora que había pasado casi un siglo de su lanzamiento. La delicada prosa del autor húngaro, unida al desarrollo psicológico de sus personajes eran razón suficiente para encarar un texto ambientado entre guerras. La riqueza de opiniones emanadas a posteriori justificó ampliamente su lectura.

II.

                Kristóf Kömives es juez de asuntos de familia y debe impartir justicia en los casos que le allega el ministerio. Casado y con dos hijos, en la mediana edad, vive con cierta holgura de recursos y goza del reconocimiento entre familiares y amigos, con quienes comparte cenas distendidas. En un clima de cambio -donde se anticipa el ascenso del nazismo-, Kömives recibe una solicitud de divorcio entre Anna Fazekas e Imre Greiner. La vista de la causa tendrá lugar al día siguiente y él deberá dictar sentencia al respecto.

III.

               El expediente que aguarda resolución dispara la evocación del juez. Él conoció a Anna, con quien sostuvo unos pocos encuentros cuando jóvenes y se pregunta las razones por las que no fraguó un vínculo más íntimo entre ellos, puesto que la recuerda como una mujer bella, muy atractiva. Por otro lado, Greiner, el joven médico laboratorista, había sido uno de sus conocidos cuando estudiaban en la universidad y, si bien no intimaron, ambos se reconocían. Todo el estudio del caso se desbarata cuando, en esa víspera, el propio Greiner espera a Kömives en su despacho, a altas horas de la noche, para notificarle que la reunión del día siguiente no tendrá lugar, pues acaba de matar a su esposa.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                Esta novela, de atmósfera íntima y escasos personajes, interpela al lector. ¿Qué nos lleva a elegir amistades y parejas, con quienes preferimos compartir nuestras vidas, en desmedro de otras que bien podrían haber sido parte de ellas? ¿Es solo una cuestión de química personal, o incluye una sórdida especulación para alcanzar un estrato social más alto? ¿Cuánto estamos dispuestos a fingir o impostar nuestro pasado en aras de lograr un ascenso social? Éstas son algunas cuestiones que el texto de Márai dispara mientras abordamos su lectura.

V.

               De estilo coloquial y ameno, con jugosos diálogos y escenas bien construidas. Márai no solo expone cómo se deciden los vínculos entre familias y clases sociales sino que exhibe la situación de escasez en que se movía toda una clase media que había conocido mejores tiempos. Valioso como testimonio de época y para reflexionar.


martes, 25 de julio de 2023

Aquella vieja pregunta. El último encuentro, Sándor Márai

 

Salamandra, 2007

I.

               Corría enero de 2008, en plena época estival. Con solo una semana de vacaciones y lejos de casa, decidí encarar aquél libro -que recordar no quiero-. Una lectora vecina a mi ubicación en derredor a la piscina que nos congregaba, llevaba un ejemplar de este título en mano. Al preguntarle acerca de él, no tuvo empacho en recomendármelo. Lo leí poco después, y me gustó. Una propuesta reciente lo sacó de su sepulcro y efectué su relectura.

II.

                El General espera. Desde hace cuarenta y un años y cuarenta y tres días espera el regreso de Konrad, su amigo íntimo, después de abandonar repentinamente su lugar en la ciudad, sin avisar a nadie y con rumbo hacia el trópico. Corría 1899 y ahora, setentones ambos, habrán de encontrarse una vez más. Los avatares de las guerras no parecen hacer mella en sus espíritus. Sin embargo, en el aire flota una suerte de desquite, de venganza. Henryk –el General- ha esperado parsimoniosamente este momento para agasajar a su amigo –repitiendo ésa última cena, junto a su esposa y a él- y, tras ella, formularle aquella vieja pregunta que lo mantiene vivo; atragantada en su garganta.

III.

               A medida que se desarrollan los diálogos, el lector asiste a un triángulo amoroso que concluyó con una renuncia. El General tomó nota de la evidente infidelidad de su ya difunta esposa; Konrad –quien tuvo ocasión de matarlo y no lo hizo- sabe que la puesta en escena es una celada que su viejo amigo le ofrece, a la que decide no responder, aun a sabiendas que callar es una forma de respuesta.

IV.

              El texto narra la historia de ambos, desde que se conocieron en la academia militar hasta la evolución de cada uno a lo largo de su vida. Henryk encarna al hombre marcial, metódico, apegado a las reglas que imponen la tradición y la hombría de bien que se espera del hijo de un Guardia Imperial. Konrad, en cambio, es un hombre que ha tenido la ocasión de alcanzar un estrato alto en la sociedad, merced al esfuerzo de sus padres en medio de una pobreza notoria. Pero su inclinación natural es hacia el arte; no comparte el espíritu castrense. Es más sensible y afectuoso con su entorno –incluida Krisztina, la esposa de su amigo-.

V.

               Así planteado el contrapunto, la novela alcanza una tensión importante. No es tan relevante la resolución del conflicto como la composición psicológica a la que obedece cada uno de sus personajes. De estilo fluido y coloquial, sin golpes bajos ni de efecto, Márai nos ofrece una obra que interpela a nuestros sentires: ¿cuán grande –y platónico, sin otras connotaciones- puede ser el amor entre amigos? Una novela brillante, recomendable para todo buen lector.