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jueves, 23 de noviembre de 2017

e-book 23. Viaje por el interior. La mujer es una isla, Auður Ava Ólafsdóttir


Alfaguara, 2012

‘No eres capaz de amar a alguien si no eres autosuficiente.’
I.

            El aparente éxito de una obra publicada posteriormente disparó el boom de esta autora de origen islandés. Tomando como punto de partida una frase adjudicada a John Donne: ‘Ningún hombre es una isla’, con la que abre el libro, Ólafsdóttir compone una historia donde el viaje alrededor de Islandia, una isla cuya ruta nacional es un camino de circunvalación a su alrededor, acompaña al viaje que realiza su protagonista hacia su propio interior.

II.

          Debe ser difícil para quien transita la treintena, tiene una profesión redituable y un pasar sin sobresaltos junto a un amante marido, recibir de éste la noticia de que ha de ser padre de una criatura con otra mujer –por lo que solicita el divorcio- y, a la vez, asumir el encargo de su mejor amiga que cuide por tiempo indeterminado de su sordo hijo de cuatro años, con evidentes limitaciones para la comunicación con los demás. Menudo desafío…

III.

           Lo sorprendente de la novela es la decisión de la protagonista: tomarse unas adeudadas vacaciones en esa tierra en pleno Noviembre –de frío glaciar, cuando no de lluvia persistente-, junto al pequeño discapacitado. Si bien ha tenido la fortuna de ganar –literalmente- la lotería y, con ello, la propiedad de un bungaló en el otro extremo de la isla, encara la aventura de ser novel propietaria como una oportunidad para el redescubrimiento de sí misma, acompañada de una serie de situaciones y relaciones ocasionales que consolidarán esa necesidad de libertad que clama su protagonista.

Testimonio del e-book

IV.

            Con una prosa amena y coloquial, Ólafsdóttir construye una novela que combina un renacimiento con una suerte de road movie. Personalmente, la protagonista me ha resultado algo fría, demasiado racional e inanimada, pero sus reflexiones no dejan de ser interesantes y su apropiación del rol adulto ante un niño con problemas –algo impensado para ella, tan elusiva a la hora del compromiso- compensan esa falta de calor personal.

V.

            Por último, agradezco a Ana Blasfuemia que me hizo llegar el ejemplar digital hace algún tiempo, y a Norah Bennett que lo recomendó. Sus apreciaciones podéis encontrarlas aquí.