Alfaguara, 2005
‘Debió ser un proceso
invisible, que se fue gestando en el tiempo. Supongo que los abandonos son así.
Primero, deja de importarte lo que el otro piensa, sus discursos y argumentos te
empiezan a sonar rancios; luego, te desinteresas de lo que hace, de lo que
siente, y sin darte cuenta, paf, partes. No importa que sigas ahí, compartiendo
el café por la mañana. Ya has partido y lo que queda de ti es apenas una
cáscara.’
I.
El grato recuerdo del primer trabajo
de la autora junto a la aparición de un nuevo título me inclinaron a proseguir
–en orden cronológico- con la lectura de su obra. El conflicto social planteado
al presidente Piñera en Chile hace unos pocos días sólo reforzó la decisión de
encarar el presente volumen.
II.
Theo, un reportero de guerra inglés
cerca de la cuarentena, es invitado por Antonio Sierra, un viejo amigo, a pasar
las Fiestas de Año Nuevo en su casa en Puerto Montt, tras quince años de
ausencias recíprocas. Será la primera vez que no las comparta con su hija
Sophie, de ocho años. Lo que Theo desconoce es que también estará Clara
esperándole. Parece que ha llegado la hora de remover el pasado y saldar
cuentas.
III.
La novela se abre con un hecho
trágico. Ambientada en 2001, Theo nos va narrando los recelos propios y las
ironías de Antonio, haciendo mención a un pasado común con matices tormentosos.
Tanto ellos como Clara se conocieron en un verano de 1986, cuando Antonio y
ella, un poco menor, estaban viviendo exiliados en Inglaterra. Entre Theo y
Antonio forjaron una férrea amistad, sólo empañada por la competencia en el
amor de Clara. Un suceso puntual aunque no menor, desencadenó el alejamiento de
los protagonistas.
IV.
Guelfenbein ensambla la clásica
historia del triángulo de amor con la vida en el extranjero, la resistencia a
la dictadura de Pinochet, los ideales de juventud y la historia familiar, de
manera de construir una mirada desde el exilio basada en la amistad que
desarrollan dos muchachos universitarios que comparten estudios. Clara es el
puente de unión entre opuestos y, a la vez, el origen de la separación de los
personajes masculinos. Estructurada en tres partes, la autora narra los sucesos
en tiempo presente, para volver al inicio de aquel verano y concluir en un final
sugerente.
V.
En estilo coloquial y fluido, con
diálogos acertados y lograda composición psicológica de los personajes, el
libro no elude reflexiones sobre el amor –y el desamor-, la pareja, los hijos,
por más que algunas escenas parezcan forzadas. En suma, una lectura
interesante.
