I.
Fue después de leer Ulises que surgió el título de marras,
como una continuación lógica pues ambos textos son casi coetáneos y han sentado
la base de lo que hoy se suele llamar la novela
moderna. No obstante, debió soportar una larga espera tras ser adquirido.
Su fama de intrincado y algo abstruso –como el de Joyce- indicaba la
conveniencia de contar con cierto tiempo para valorarlo en su justa medida. Por
ello le hice lugar, tras una serie de lecturas breves.
II.
La historia comienza in media res, en el momento en que su
protagonista, Franz Biberkopf, abandona la prisión de Tegel después de cuatro
años de reclusión por haber matado a su pareja. Dispuesto a reiniciar su vida
habiendo aprendido la lección, se propone mantenerse alejado del delito y ganarse
la vida de manera honrada. Pero sabe que no hay lugar para él en la sociedad.
Por lo tanto, no tiene otra manera de sobrevivir que siendo proxeneta o
participando en atracos circunstanciales. Uno de ellos, debido a su falta de
convicción, le hace perder un brazo. Ahora es un mutilado, aunque no le guarde
rencor al responsable.
III.
Ingenuo, sigue frecuentando a quienes
desconfían de él. Una celada de éstos lo signa como el culpable de la muerte de
su última pareja. Aún sin serlo, Biberkopf decide dejarse morir en un manicomio
pero, tras la captura de su autor material, va resucitando de a poco hasta
convertirse otra vez en aquel ser humano probo, sin intención de daño ninguno. La
vida le ofrece entonces una nueva oportunidad de vivir en sociedad, basada
ahora en la certeza de que el Destino no tiene suficiente fuerza si se le opone
la de cientos o miles convencidos en desafiarlo.
IV.
Ambientado por completo en el este
de Berlín, todo el texto rezuma la visión de que el hombre se halla expuesto a
los avatares de la vida sin más elementos de defensa que su propio juicio –que,
en muchos casos, falla- y con quien el Destino se ensaña, llevándolo a
situaciones ni buscadas ni queridas. Así, Biberkopf encarna al ser que se
encuentra en manos de aquél, juguete de los Hados, quien solo puede resistirse
enfrentando la fatalidad con decisión y cierta dosis de mesura.
V.
La edición se acompaña de una introducción y análisis de autor y su obra, y de un par de epílogos –que, como su palabra indica, debieran estar colocados detrás y no delante de ella-. Por momentos fluido y en otros denso, con algunas referencias a los judíos, la situación de posguerra y la emergencia del nacionalismo, esta obra aparecida en 1929 focaliza sobre la lucha contra la adversidad y cómo sobreponerse a ella. Para leer con tiempo -y ganas-.
