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miércoles, 21 de junio de 2017

Drama pasional. Una lady Macbeth de Mtsensk, Nikolái S. Leskov


Akal, 2008

I.

            Dicen que fue Gorki quien rescató del anonimato a Leskov y lo puso entre los grandes: Tolstoi, Gógol, Turguéniev y Goncharov. De todas maneras, parece que la edición presente recoge dos puestas en escena de sendas obras del gran bardo inglés, en versión actual. En mi caso, primero fue la novela de Barnes sobre Shostakovich, que evocó el título homónimo de su ópera. Luego, la inclusión de este título con otro de Turguéniev –uno de mis escritores rusos preferidos-. Finalmente, la posibilidad de comparar ambas obras de arte: las literarias y la musical.

II.

          Ésta narra las peripecias de Katerina Lvovna Izmailova, de veinticuatro años, casada con un comerciante de la región de Kursk que la dobla en edad y quien convive en una suerte de bunker, junto a su marido y a su suegro. El tedio a que se ve sometida, inmersa en una vida acomodada pero sin mayores aspiraciones, se sacude con la llegada de Serguéi, un joven y apuesto servidor quien, en ausencia del marido –que intenta reparar un molino de su propiedad- corteja y quiebra la voluntad de la señora. Adulterio, sexo desenfrenado y asesinatos son las derivaciones lógicas de este drama pasional, antes del presidio y la condena.

III.

         Leskov se las ingenia para que su heroína no se detenga ante ningún obstáculo. Frente a ella, gigante en su talla, opone a un timorato y ladino Serguéi quien se sabe dominador de la situación, capaz de renunciar a su amor por conquistar otro corazón. Cuando ocurra, y Katerina se sienta desplazada, emprenderá acciones tendientes al trágico final que persigue a todo héroe.

IV.

        Con escasos elementos, pero con personajes psicológicamente bien delineados, Leskov construye una historia que no irá a la zaga de Shakespeare. Lo sustancioso del relato es el contrapunto entre el aburrimiento supino a que se ve sometida una joven en un ámbito rural, sin contacto con el mundo exterior, y su verdadera esencia de mujer, despertada por un servidor arribista, a quien el compromiso le sienta mal. Lo demás, son condimentos de la historia: celos, despecho, ira. Con estilo coloquial, resulta una buena historia.

V.

          Párrafo aparte merece la poco difundida obra de Shostakovich basada en esta historia. Su heroína es más ambiciosa, sensual y erótica que la de Leskov, aunque destaca el medio cruel en el que se mueve su personaje principal. Hay una clara intención del compositor de que el público sienta empatía por Katerina, de manera que sus actos criminales puedan considerarse la única salida que tenía disponible. No soy entendido en el área, pero merece la pena escucharse al menos una vez. La versión en mi poder no es descollante, pero sirve a los fines. Una buena combinación artística.


Leskov junto a la versión de Myung-Whun Chung de la ópera de Shostakovich