Alfaguara, 2009
Al poseer
varios títulos que aludían al vínculo de marras esperando su ocasión, se me
ocurrió la idea de congregarlos bajo una única etiqueta, de manera de exponer
diversas miradas sobre él. Factores que se conjugaron para ello han sido el
entusiasmo de libreros sobre los libros incluidos, reseñas de otros buenos lectores
y el acceso a los mismos en soporte electrónico.
I.
La rotundez de la apertura –‘Ninguna de las hermanas Grimes estaba
destinada a ser feliz’- no sólo pone sobre aviso al lector sobre su
contenido –y su final-, sino que establece el enfoque que el autor habrá de
darle al texto en ciernes. Si bien no se reduce a un folleto explicativo de aquélla, lo cierto es que la novela
evoluciona intentando justificar la afirmación inicial.
II.
La historia se estructura a través
de una mujer, Pookie, y sus dos hijas, a partir del divorcio. Sarah –cuatro
años mayor- y Emily, serán las protagonistas. Poniendo el acento narrativo en ésta,
Yates organiza este triángulo, donde una madre superficial y soñadora contrasta
con una hija mayor, bonita y con donaire, y una menor sin tanto atractivo pero sagaz
e inteligente. Así, la progenitora nunca alcanza el encanto que supone ser feliz; Sarah encarna a la mujer tradicional,
esposa y madre –resignada a un matrimonio abúlico y rural-, y Emily al
extendido modelo de mujer moderna urbana,
con muchos hombres en su vida pero sola al final.
La versión digital, enorme gentileza de Epublibre para un libro inhallable
III.
Ambientada en los alrededores de Nueva York,
la novela atraviesa las décadas de los años ’30 a los ’70 del siglo pasado, con
las secuelas del baby boom de la
posguerra, la incipiente lucha por la emancipación femenina y elementos de la
intelectualidad neoyorquina. Con unos personajes perfectamente logrados en su
desarrollo psicológico, Yates da cuenta del abandono del sueño americano, los estragos que causa el exceso de alcohol, la
violencia de género asumida en familia y las escasas oportunidades que la vida
nos ofrece para ser realmente felices.
IV.
Con una prosa fluida y coloquial, donde los
diálogos y circunstancias disparan reflexiones profundas sobre la fugacidad de
los buenos momentos y cómo los sueños e ilusiones juveniles se van deshilachando con el lento transcurrir de la vida, dejando un resabio amargo, Yates nos brinda
una visión algo pesimista y melancólica de nuestra real capacidad de hallar la
felicidad. Curioso es el título original –The
Easter Parade o El desfile de Pascua- que resulta la única escena donde
parece haberse alcanzado efímeramente. Leed a Yates; otro libro suyo, de visita
obligada para buenos lectores.

