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lunes, 5 de enero de 2026

e-book 196. La vergüenza. Teoría general del olvido, José Eduardo Agualusa

Edhasa, 2017

I.

               Esta lectura surgió a propuesta de un taller que promueve una librería local y, si bien ya había abrevado en otra novela del autor –que no había cubierto mis expectativas-, me embarqué en esta aventura para brindar una segunda oportunidad y, de paso, reincidir sobre la realidad angoleña, ahora en tiempos más cercanos. Mi inclinación a leer obras fuera del mainstream editorial y lo atractivo del título, decidieron mi participación.

II.

                El libro se inicia con una aclaración: la historia está basada en una mujer de existencia real, quien estuviera encerrada durante veintiocho años en una vivienda tapiada, sin otro contacto más que un perro que oficiara de mascota, escribiendo un diario en los primeros años que, al acabarse el papel, prosiguiera haciéndolo en las paredes de la casa. Provista de una multitud de comida enlatada –donaciones de aquellos portugueses que abandonan el territorio- pudo sobrevivir allí -propiedad de su cuñado, asesinado junto a su hermana al inicio de la revolución-, incluso cuando el hambre se hizo presente.

III.

               Sin embargo, la trama no se circunscribe a los hechos que tienen a Ludo(vica) como protagonista, sino que, además, incorpora otros personajes que entretejen sendas historias: allí está el capitán mercenario al servicio de los portugueses que salva milagrosamente su vida tras su ejecución sumaria; el jovenzuelo que abandona sus estudios superiores para inmiscuirse en la lucha política; un viejo repatriado que conoció el exilio y un oficial de seguridad que anuda los hechos, entre otros, muchos de los cuales se dan cita en la escena final.

La versión digital, gentileza de EpubLibre

IV.

                Agualusa desgrana en casi dos centenas de páginas la vida de Ludo y los motivos que la llevaron, primero a vivir con su hermana y luego a encerrarse; hay una vergüenza existencial que le impide ser parte de la sociedad y dispara la necesidad del olvido. A su vez, aprovecha para repasar la historia angoleña a partir de su independencia en 1975 y la consiguiente guerra entre facciones –el comunismo con ayuda de cubanos; luego, el capitalismo y el nacionalismo-, en una suerte de carrusel político, donde los que antes eran defenestrados pasan a ser los beneficiarios de los cambios. Otra verdadera vergüenza.

V.

               De estilo coloquial y ameno, el libro fluye con rapidez hacia el desenlace, donde las historias se aúnan en una escena emotiva. Destaco la estructura alternada de la narración, que mantiene la tensión hasta el final y convoca a reflexionar sobre cómo ciertos hechos accidentales pueden condicionar toda una vida. En resumen, una novela ágil e interesante.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Adalid anticolonialista. La reina Ginga, José Eduardo Agualusa

 

Edhasa, 2018

I.

               En el inicio, fue un contertulio quien, a fines de 2018, lo estaba leyendo y me lo recomendó. Luego, apareció un comentario laudatorio en un suplemento dominical de un periódico. Finalmente, una lectora amiga lo propuso como título a compartir. Demasiada causalidad junta impedía una negativa.

II.

                La novela está ambientada hacia 1620 y el narrador es un sacerdote pernambucano quien se desempeñara como secretario –merced a su honestidad y manejo de las lenguas occidentales- de una mítica reina africana, ubicada en el actual territorio de Angola. Respetada tanto por sus súbditos como por los enviados de potencias extranjeras –prestos a someter a esclavitud a buena parte de su gente, como de expoliar la riqueza del lugar (diamantes incluidos)-, Ginga es descripta como como adalid anticolonialista en defensa de su pueblo, sin eludir enfrentamientos y siendo cauta aún en la derrota.

III.

               Por otra parte, el lector asiste a la transformación que va sufriendo el narrador a medida que toma contacto con la vida tribal, con su carácter sensual y algo promiscuo, que logra hacer tambalear la fe del prelado, mientras queda expuesta la crueldad y la codicia sin par de aquellos colonizadores que, en nombre de la civilización, se han instalado en esas tierras para su propio beneficio –especialmente holandeses y portugueses-.

IV.

                El texto -fluido y coloquial, ordenado en diez capítulos- se basa en una investigación que el autor emprendió para rescatar no solo la figura señera de Ginga, sino también para testimoniar los castigos infligidos a los nativos por sus esclavizadores, y las batallas libradas contra las potencias europeas, intentando asegurar la libertad y las fuentes de vida de los pobladores aborígenes.

V.

               No obstante, si bien la narración es llevadera de principio a fin, desde el punto de vista antropológico el conjunto parece bastante simplificador y algo maniqueo respecto de los intereses en juego y de la estructura y el comportamiento de la sociedad nativa. Además, es tan escasa la presencia de Ginga en el relato, que el lector termina por considerar que el verdadero protagonista de esta historia es el cura y no la reina. En suma, un libro ameno y entretenido, de lectura rápida y apto para intercalar con otras lecturas, visitando otras geografías.