Libros del Asteroide, 2016
I.
Apenas apareció por estas costas
decidí llevarlo porque estaba al tanto de su contenido y me parecía una
bocanada de aliento en medio de tanta mediocridad. Mientras lo hojeaba, me
preguntaba cómo podrían narrarse circunstancias dolorosas sin poner el énfasis
en el dolor ni victimizarse. Creo que el libro vino a explicarme justamente
eso: se puede vivir con dificultades y afrontar situaciones angustiosas sin
necesidad de regodearnos en ese pasado triste y trágico, y hacer de ello la plataforma
de lanzamiento para una vida más plena.
II.
Este libro narra la infancia de su
autora, hasta el momento en que es madre, a los dieciséis años. Angelou
enfrenta varios problemas, a saber: en principio, es negra en un pueblo donde
los blancos viven literalmente separados de ellos –y quienes se consideran recíprocamente
poco menos que casi humanos-. Además, su familia es pobre.
Sus jóvenes padres se separan y dejan la crianza de ella y de su hermano Bailey
al cuidado de la abuela en un pueblo de Arkansas mientras prueban fortuna en
California. Si bien su Yaya tiene una proveeduría con la que subsiste, los
recursos no huelgan. Para colmo, la enseñanza religiosa tradicional restringe
las posibilidades y aspiraciones para las mujeres. Contra ello deberá batallar
la pequeña Maya.
III.
En sus páginas desfilan escenas de violencia,
de racismo, de despertar sexual y también de ilusiones y fantasías. Mas lo
realmente destacable es que Angelou las relata con una mirada cálida, sin
recelos ni rencores, tomando siempre las enseñanzas que pueden sacarse aún de vivencias
atroces. Y lo hace con naturalidad, sin acudir a golpes de efecto. Por otra
parte, el texto abunda en gestos de ternura y cierta dosis de humor sano que
condimentan la trama volviéndola mágica. Porque lo que transmite Angelou en
todo momento es la magia de crecer, de asumir la identidad, de apropiarse de
ese Yo irrenunciable.
IV.
La vida pueblerina entre negros –con
su manto de protección y solidaridad-; el descubrimiento de la gran ciudad -y la consiguiente
vulnerabilidad-; la relación entre padres e hijos, entre hermanos y entre
amigos; la necesidad de referentes de la propia raza, el sexo y la maternidad
son los temas por los que se desliza esta suerte de memorias de la autora, que no renuncia nunca ni a su raza ni a su
compromiso con la sociedad a la que pertenece.
V.
En estilo extremadamente ameno, con
una pluma ágil y divertida, Angelou reconstruye un pasado difícil y lo convierte
en un canto a la vida. Un libro esperanzador, indispensable para todo buen
lector.
