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martes, 16 de mayo de 2023

Pelibro 25. El ladrón de orquídeas

La primera vez que supe del libro fue a través de un artículo de divulgación científica aparecido en la revista mensual Investigación y Ciencia –versión española de Scientific American-, una década atrás. En ese momento, el libro de Orlean se hallaba más que agotado en estas riberas. Quiso la fortuna que alguien se desprendiera de un ejemplar en el mercado de usados y mi tesón buscador diera su fruto. Posteriormente, al querer saber algo más del título, me encontré con que, además, había realización cinematográfica. Aquí están, entonces, mis líneas sobre ambos.

Libro


Susan Orlean (Anagrama, 2001)

            No tengo muy en claro qué buscaba la autora transmitirnos a la hora de ofrecernos un material –¿testimonial?-, sobre las aventuras de un granuja, soñador, quimérico llamado John Laroche quien, al inicio de la obra, deberá enfrentar cargos sobre violación de la prohibición de recoger orquídeas nativas de la Reserva Federal Fakahatchee, al sudoeste de Florida, en E.E.U.U. Éste se ha valido de unos indios seminolas –que poseen sus tierras y tienen ciertas dispensas en el uso de ese espacio-, para recolectar esas plantas, con la intención de crear un invernadero y un laboratorio que le permita obtener híbridos por mutación y, así, ganar dinero en conjunto.

               Pero Orlean no se circunscribe a la historia de semejante personaje sino que ella, a su vez, es capturada por el hipnotismo que sienten miles de personas a lo ancho del mundo por el cultivo y, más aun, desarrollo de características únicas de esas flores. Tal es así que, aun sin Laroche, participa de exposiciones y se inmiscuye en la trastienda de sus productores, donde celos, envidias y rencillas se encuentran al orden del día.

               Con ayuda del guardia forestal, primero, y de Laroche después, intenta alcanzar a ver la célebre Orquídea fantasma, sin lograrlo. El resto del texto, nos hace saber cómo sobreviven esos pueblos originarios –no solo con negocios inmobiliarios sino también con un Bingo- y alternativas de economías básicas que presenta esa tierra anegada y tropical, que alberga orquídeas, así como bromelias y tantas otras especies vegetales.

               En un estilo coloquial, ameno y con suficiente fluidez, el libro revela un nicho social -que mueve millones de dólares anuales-, con sus virtudes y miserias, legislaciones, limitaciones y excepciones jurídicas, generalmente desconocidas por el gran público.

               En suma, todo el texto rezuma la ambición de los más carenciados en abandonar la pobreza y la realidad diaria, por una vida mejor. Son sus sueños de ascenso social, de bienestar, de estabilidad los que refleja este trabajo señero y emotivo. Una novela con tintes de ensayo, que dispara reflexiones y que tanto se disfruta como exhibe rarezas propias de la actividad. Lectura nada despreciable.

‘Estaba empezando a pensar que la razón porque es bueno que algo te interese apasionadamente es que reduce el mundo a un tamaño más manejable.’


Film


Spike Jonze (Columbia, 2002)

          En principio, es interesante señalar que el título original de esta propuesta es Adaptation, que alude no solo al entorno de las flores sino también al ser humano cuando sus condiciones de vida cambian radicalmente.

            Después de ver esta realización para la pantalla grande, no puedo quedar más que satisfecho. Realmente, el guion adaptado es una maravilla. El guionista Charlie Kaufman decide incorporarse como personaje dentro de la trama y, para ello, no tiene mejor idea que incluir a su gemelo, Donald, quien a merced de Charlie no solo encuentra una profesión rentable, sino que es capaz de ganar más dinero en Hollywood que él, y aconsejar a su hermano cuando éste pierda el rumbo.

               La propuesta gira en torno a una película que habrá de filmarse en base al libro de Orlean, siendo Charlie el designado para llevarlo a cabo, aunque no encuentra cómo. Las escenas que tienen lugar se retrotraen a la historia de Orlean sobre John Laroche, un oportunista que no tiene empacho en desentenderse de las limitaciones legales para conseguir aquello que persigue: hacer dinero con la producción de orquídeas.

               Entonces, existen dos guionistas: uno, creativo y genial, y otro, -su gemelo-, más común pero que entiende mejor el negocio. Ambos personajes son encarnados por Nicholas Cage –en un trabajo más que interesante-. Yendo a la historia de Orlean (a cargo de Meryl Streep), sostiene la misma actitud dubitativa que ella misma se encarga de presentar en su libro: no tener certezas acerca de la pasión. Ésa que ella percibe en todos aquellos que aman las orquídeas –y que le gustaría experimentar en sí misma-.

               Si hay algo más que destacable es la altura con que Kaufman se burla de Hollywood. Hacia el final, nos presenta una historia inconcebible –respecto de lo narrado anteriormente-, que sólo exhibe cuáles son los gustos mediocres de los productores, cuyos finales terminan siendo -cuanto menos- grotescos y graciosos.

El trabajo de Cage –y su desdoble- es remarcable; Streep en el rol de Orlean cumple con la historia, pero Chris Cooper como John Laroche, se lleva todas las miradas y el aplauso general. Para quienes hemos leído la novela, es el personaje más logrado. El elenco restante aporta lo suyo cuando es requerido. En resumen, una buena película que vale la pena disfrutar.


Testimonio del Pelibro 25