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martes, 12 de febrero de 2019

La pobreza desnuda. El restaurante de sukiyaki, Bae Suah


Bajo la Luna, 2014

I.

            Un mínimo comentario aparecido en una revista dominical llamó mi atención. No en sí por su contenido sino porque la autora era (es) de origen coreano, una comunidad bastante presente en este país, y yo no recordaba haber leído nada de literatura de allí. La curiosidad hizo que lo incluyera en las lecturas de este año.

II.

            El libro está constituido por una serie de historias, conectadas a través de vínculos entre personajes que aparecen en capítulos precedentes, sin demasiada conexión entre sí. Comienza con la vida miserable que lleva un ex catedrático universitario junto a su segunda esposa, luego que un fatal accidente lo llevara a abandonar su trabajo y familia. Concluye con un tío agrio y descreído a quien un sobrino interesado intenta convencer de que la vida que llevó puede ahora ser distinta dado los recursos con los que cuenta.

III.

            La pluralidad de temas que abarca el texto es extensa, pero la pobreza y la miseria son los más recurrentes. La falta de voluntad para conseguir un empleo; la manipulación de la información como causa de sometimiento entre padres e hijos; la pretensión de mantener el nivel de gastos cuando el proveedor de recursos desaparece; los problemas de encontrar vivienda adecuada para una pareja casadera; el trabajo a destajo, que no deja tiempo para la vida social; los cambios que se sufren con la llegada de un hijo, entre otros, son algunos de los que Bae aborda a la hora de exponer la imperiosa necesidad de dinero, el miedo a la pobreza y, de paso, la avaricia y la mezquindad humana.

IV.

            En un texto polifónico, no exento de circunstancias violentas, malos tratos, agresiones de toda índole y bajezas humanas –envidia, prejuicios, pereza-, rescato su estructura arbórea, con personajes que van dando lugar a unos nuevos con los que se entrelazan los relatos. Amigos, hijos, ex compañeros de estudios, todos son útiles para introducir nuevas situaciones donde la pobreza es el tema central. El restaurante al que alude el título sólo se menciona en algunos capítulos como un lugar que condensa el anhelo para los que sufren hambre o aspiran a una mejora social.

V.

            En estilo directo, con diálogos de tonos rudos, de a ratos reflexivo pero siempre crudo y descarnado, el libro fluye no sin dejar una imagen de una Corea despiadada, donde sus habitantes valen por los recursos que poseen y el temor a caer en la más absoluta miseria está siempre presente. Una obra distinta, interesante, fuera del mainstream editorial.