Alianza, 2011
Præludium
Lo apunté de otro lector hace
algunos años. Desestimé su comentario sobre el tono moralizante de origen
cristiano que tanto le molestaba –aunque apreciaba el estilo literario- debido a
que, siendo el cristianismo el credo religioso abrazado por la mayoría de la
población rusa, supuse que Korolenko brindaría una mirada precisa de la
sociedad de su tiempo sobre los aspectos filosóficos y éticos abordados por la
obra.
Allemande
Piotr Popielski es único hijo de un
matrimonio de hacendados ucranianos. Por desgracia, ha nacido privado de la
visión, ante la consternación familiar. No obstante, su madre le brinda todo el
amor y el apoyo necesario para que crezca normalmente. Con el correr del
tiempo, el niño comienza a suplir su limitación desarrollando una extremada
capacidad auditiva que lo vuelca hacia la música. Seducido por las notas que un
sirviente arranca de un caramillo, Piotr toma contacto con las melodías que
componen el folklore local. Su madre, antigua pianista, siente celos del
sirviente y decide adquirir un piano para competir por la atención de Piotr.
Sarabande
Acompañan a Piotr y su madre, la hija de una
familia vecina, Evelina, de edad semejante, a quien descubre por azar; el tío
materno, Maxim Yatsenko, luchador mutilado en la guerra garibaldina, y un par
de personajes secundarios con los cuales Korolenko compone un relato ambientado
en el entorno rural ruso de mediados de siglo XIX. Maxim se hará cargo del
aprendizaje de ambos niños hasta la adolescencia y fomentará el vínculo con los
jóvenes de una familia conocida suya.
Scherzo
El planteo del autor queda plasmado
en su propia nota a la sexta edición, incluida al principio: sostiene que el
hombre es atraído instintivamente hacia la luz y que a un ciego de nacimiento
le genera una crisis espiritual. De hecho, indica la notoria diferencia entre
alguien que es ciego nato de aquel que se ha quedado ciego con posterioridad:
un cierto resentimiento del primero con la vida, al no poder guardar recuerdos,
ni sueños de éstos.
Gigue
La atmósfera bucólica de la
explotación latifundista rusa unida a las limitaciones que imponen la distancia
a centros urbanos, convergen en un clima de soledad que acompaña exteriormente
a quien ya de por sí se encuentra interiormente aislado. La necesidad de ver,
junto al nacimiento del amor entre los dos jóvenes rurales son los temas
abordados por Korolenko. Con una prosa exquisita, personajes bien construidos
psicológicamente y cierto tono de moralina, el libro se lee rápidamente.
Armoniza perfectamente con alguna obra para pianoforte de J. S. Bach.