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jueves, 21 de noviembre de 2024

Tetralogía Dos Amigas. 4. La niña perdida, Elena Ferrante

Lumen, 2016
 

I.

               Último volumen de la saga, que concluye la extensa historia de vida entre Lina y Elena, narrada siempre desde la perspectiva de ésta. Así, el libro se inicia con el período de madurez y cierra con un epílogo en la vejez de ambas. La historia comienza con la fuga de Lenú y Nino, que viven su pasión arrolladora, mientras Lina y Enzo comienzan a tener éxito con una actividad incipiente en la que hay poca competencia: la informática. Estamos a principios de la década de los años ’80 y las amigas promedian la treintena de edad.

II.

                El libro se divide en dos partes bastante marcadas. La primera, cubre los avatares de Lenú, que tras volver a ser madre –al igual que Lina- descubre gracias a ella que Nino no ha abandonado a su esposa, y regresa a Nápoles. Los problemas que acarrea volver al barrio con las dos hijas del primer matrimonio y sumarle la nueva niña, más el tomar conciencia que su pareja es incapaz de dejar a ninguna de sus amantes, y sobrevivir en el negocio editorial son parte importante del contenido, incluida la nueva separación de Elena.

III.

               Hacia el final de esta parte, ocurre la desgracia presagiada que le da origen al título de marras: Tina, la hija de Lina y Enzo, en medio de un confuso episodio callejero, desaparece sin dejar rastro alguno. El dolor por la pérdida de la pequeña atraviesa la relación de las amigas. Lina, sin consuelo, con la sola compañía de su hijo mayor y su pareja, comienza a abandonarse, mientras que Elena, tras una década de éxitos decide aprovechar una oportunidad de instalarse en Turín con la más pequeña de sus hijas, ahora que las mayores se han ido a estudiar a América.

IV.

                A la historia no le falta nada; cuenta con todos los condimentos para hacer de ella un culebrón ítalo – hispanoamericano de fuste: escenas de sexo desmedido, violencia por doquier, asesinatos, fugas y traiciones varias –tanto a los afectos como a los principios morales y sociales-, rupturas y reconciliaciones, etc. En medio de todo ello, el vínculo entre sus protagonistas se mantiene –con altibajos, como todo vínculo humano- ante los cambios políticos, éxitos o fracasos, de una manera casi incólume. Hasta el desenlace, que no puede acabar de otra manera.

V.

               El estilo es muy fluido, ameno, con mucho de coloquial y directo. La elaboración de las psicologías de los personajes se encuentra entre lo más destacable, así como las descripciones de hechos y sentires. Como contracara, los dos últimos volúmenes se me han hecho bastante monótonos y previsibles. No obstante, el conjunto entrega una mirada socio histórica del Nápoles de la última mitad del siglo pasado. Una saga que le habrá de venir de perlas a lectores de largo aliento y, en particular, a descendientes nostálgicos que podrían identificarse con la narración.

Testimonio de la obra completa

viernes, 23 de agosto de 2024

Tetralogía Dos Amigas. 3. Las deudas del cuerpo, Elena Ferrante

 

Lumen, 2016

I.

               En este tercer volumen, los lectores asisten al llamado Tiempo Intermedio, que se inicia con una narración en presente: Elena describe, en 2010, la última reunión con Lila –en Nápoles- cinco años antes, e inmediatamente retoma la historia desde el reencuentro con Nino, tras su exposición, con motivo de su novela. Esta entrega, entonces, transita entre fines de los pasados años ’60 y mediados de los ’70.

II.

                El período etario abarca la mitad de la veintena y la treintena de las protagonistas. Elena (Lenú) conoce las mieles del éxito editorial y la posibilidad de viajar para presentar su libro, mientras Lila se involucra en la lucha obrera por mejores condiciones de trabajo, sin dejar de criar a su hijo. La falta de inspiración hace que Lenú asuma las banderas reivindicativas de su amiga a través de artículos periodísticos.

III.

               Luego, asistimos a los inconvenientes familiares que acarrea a Lenú el matrimonio sin pasar por la iglesia, y los primeros pasos como mujer casada, compañera de un intelectual que destina su tiempo solo a sus investigaciones y publicaciones. Establecida en Florencia, surge cierto desencanto cuando Elena debe hacerse cargo de la organización conyugal, máxime después de abordar la maternidad. Las obligaciones maritales unidas al alejamiento de la bohemia editorial suponen momentos difíciles para ella.

IV.

                El texto focaliza mucho más en la figura de la narradora, alejada de la realidad napolitana, que de su amiga quien, ahora junto con su pareja, dedican su actividad y capacidad al apogeo de la programación de ordenadores. Escarceos, infidelidades, celos y nuevas aventuras estarán al orden del día. Destaco el énfasis testimonial de la lucha entre viejos fascistas y militantes de izquierda –socialistas y comunistas- que atraviesan las páginas de este período; componen un friso de época.

V.

               En el mismo estilo coloquial y ameno que las obras anteriores, Ferrante continua una narrativa costumbrista, con plenas alusiones a la situación política local, las luchas obreras y los hechos históricos más destacados a nivel mundial –mayo del ’68, la guerra en Vietnam, etc.-. En lo personal, este volumen me ha parecido algo flojo, sobre todo en el derrotero de las vidas de las amigas y con un desenlace bastante previsible –con alta carga de erotismo-; lo que no es óbice para concluir el conjunto con la próxima entrega.

sábado, 25 de mayo de 2024

Tetralogía Dos Amigas. 2. Un mal nombre, Elena Ferrante

Lumen, 2016

I.

               En esta segunda entrega, Ferrante nos lleva a transitar la juventud de estas amigas. La protagonista (Lila) se ha casado a sus dieciséis años, en una suerte de matrimonio concertado. Pero la institución conyugal no es óbice para despreciar a su marido ni para dejar de hacer lo que le viene en gana. Mientras, su amiga narradora (Lenú) concluye sus estudios de bachillerato y obtiene una beca en Pisa para estudios universitarios.

II.

                La distancia geográfica también impone una lejanía en la relación que sostienen; sobre todo, después de un verano en que ambas vacacionan en Ischia y Lila descubre la pasión sexual con Nino, de quien está enamorada su amiga. Esta relación adúltera no podría sostenerse sin la anuente complicidad de Lenú quien, a pesar del dolor que esto le inflige, se dispone a encubrirla.

III.

               Así, el texto desgrana dos realidades bien distintas: al gozo pleno de la sexualidad de una se le opone la inicial experiencia traumática de la otra; mientras una cosecha el reconocimiento por sus estudios, la otra está inmersa en la cotidianeidad de una vida limitada y por momentos violenta: Lila no se libra de las palizas de su marido –algo que, dicho sea de paso, es asumido como ‘normal’ por el género femenino de la sociedad barrial-. Además, no faltan celos, envidias, traiciones en el resto de los personajes secundarios, muy propio de quienes han crecido y evolucionado sin dejar el barrio que los vio nacer.

IV.

                Hacia el final del volumen, Lila ha abandonado el solar conyugal junto a su hijo –fruto de aquella pasión- y mantiene una sórdida vida de operaria en un barrio pobre. Lenú va a visitarla para anunciar que se ha publicado su primera novela y que en breve también ella se casará. Sin embargo, el regreso de Nino a la vida de la novel escritora encierra dudas acerca de ello. Un inteligente elemento disparador para enlazar con el volumen siguiente.

V.

               En un estilo ameno y coloquial, con diálogos muy atinentes y escenas bien descriptas, Ferrante continua con una obra costumbrista ambientada en el Nápoles de fines de los pasados años ’60, que no elude las opiniones políticas sobre el gobierno ni la realidad social de aquel entonces. Una lectura entretenida, que no alcanza los ribetes carnales de la anterior, pero que estimula la curiosidad del lector en el devenir de la historia.

martes, 20 de febrero de 2024

Tetralogía Dos Amigas. 1. La amiga estupenda, Elena Ferrante

Lumen, 2016

I.

               La generosidad transatlántica me había hecho llegar este volumen en 2016, en versión digital. Cuando me enteré que se trataba de una tetralogía, decidí esperar. Al tiempo, empezaron a llegar las ediciones en papel y las fui cosechando de a una. Tras las alentadoras primeras repercusiones, unidas a cierto misterio que envolvía a la identidad de su autora, la prudencia me hizo dejar correr el tiempo, para encarar ahora el conjunto –que irá apareciendo a lo largo del año en forma periódica-.

II.

                Este primer volumen abarca la infancia y adolescencia de dos mujeres que a lo largo de sus vidas sostienen un vínculo de amistad que las ha unido desde la niñez, en el Nápoles de mediados de siglo pasado. La narradora es Elena Greco –Lenù- quien, hacia el final de su vida decide contar(nos) la historia de ese ser tan especial y tan significativo para su propia vida que es Raffaella Cerullo –Lila-.

III.

               En medio de un barrio pobre, la familia Cerullo sobrevive por Fernando, el zapatero remendón, mientras que los Greco lo hacen gracias al trabajo de conserje en el Ayuntamiento que tiene el padre de Lenù. En derredor están los Carracci de la charcutería (fiambrería); los Peluso de la carpintería; los Cappuccio –con su viuda loca- y los Sarratore, con un padre ferroviario y poeta. Acompañan un puñado de personajes secundarios que completan el escenario donde se desarrollan las acciones.

IV.

                Ambas protagonistas conforman una dupla memorable. A la díscola Lila, autodidacta, antojadiza, irreverente aunque muy inteligente y observadora, se le opone una Lenù esforzada, equilibrada, estudiosa aunque sin tanto brillo. Las dos conocerán en carne propia las privaciones, los abusos, los primeros contactos con los varones, la sumisión al más fuerte, el imperio del dinero y del poder, entre otros tópicos. Este volumen concluye con el casamiento de Lila.

V.

               Sin duda, el estilo narrativo en que Ferrante nos participa de hechos y sentires es el gran acierto del libro. Los lectores no asisten como meros espectadores: la narración los incluye como testigos oculares de lo que les acontece a los personajes principales. Es esa carnadura que transmite todo el texto –que no se lee; se vive-, lo que hace trascender a esta historia, que no se apega al realismo social de una época sino que va más allá a través de sus emociones. Al menos, es un comienzo auspicioso que promete continuidad. Fluido y coloquial, con diálogos jugosos y escenas memorables, es un libro que hará las delicias de cualquier lector.