lunes, 22 de mayo de 2017

Elogio de la molicie. Oblómov, Iván A. Goncharov


DeBolsillo, 2009

I.

        Fue en una reunión de buenos lectores la primera vez que escuché el término oblomovismo; llamó mi atención porque no sabía bien a qué se refería, pero no pregunté por no parecer palurdo. Al poco, vi la significativa portada del libro en un escaparate y no dudé en llevarlo. No podía estar ausente en mi Año Ruso.

II.

         Iliá Ilich Oblómov es el heredero burgués de toda una región en el Este ruso, casi caucásico –Oblómovka- que perteneció a su familia paterna, de la cual vive de renta en un piso alquilado en el centro de San Petersburgo, sin siquiera saber nada acerca de su tierra ni de sus habitantes. Con algo más de treinta años, pasa sus días en bata rodeado de una mugre colosal, pergeñando innovaciones que haría en su propiedad a fin de modernizar sus antiguos métodos de producción, pero sin moverse de su cuarto. Dispone de un criado ladino y de una cocinera para sus menesteres domésticos.

III.

            Dos personajes lo acompañan en su derrotero biográfico. Su amigo Andréi Shtolz, de edad semejante a Oblómov, hijo de un alemán quien fuera el maestro de ambos. Un joven capaz de tomar decisiones por sí mismo y enfrentar la vida tal como se presenta, con intención de conocer mundo y que deambula por Europa, quien intenta empujar a Oblómov a la acción; y Olga Ilinski, una joven mucho menor que ellos pero dotada de un genio vivo, a quien Shtolz le rinde culto y presenta a Oblómov. El triángulo ya está armado. Sólo faltan los condimentos para la historia.

IV.

            Oblómov se debate entre la apatía y la inacción. Sabe que su administrador lo está timando pero es incapaz de recorrer su heredad y poner en regla sus finanzas. De corazón inocente y puro, encarna al típico niño mimado, lírico, quien aborrece el trabajo por más que tenga preparación universitaria y requiere ser asistido continuamente. Todo él es un elogio a la molicie. Crédulo e indeciso, pospone cualquier acción inmediata ante la más mínima excusa y se abandona con facilidad extrema.

V.

       Con protagonistas muy bien delineados, un puñado de personajes secundarios que refuerzan la trama y permiten mantener la tensión hasta el fin y una prosa fluida y coloquial basada en un gran poder de observación, Goncharov construye un retrato de la clase terrateniente parasitaria rusa, muy extendida hacia mediados de siglo XIX cuando publicó el libro. Es toda una pintura de época; necesaria para comprender algunos de los motivos de la revolución posterior. Más que interesante.

6 comentarios:

  1. Hola Marcelo.

    Oblómov es el personaje perezoso y apático por antonomasia de la literatura europea, hace años que quiero leer esta novela, y aún sigo en blanco.

    Como bien dices es el retrato del noble ruso incapaz de mover un dedo para mejorar su hacienda y las condiciones de quienes la trabajan.

    Siempre he leído (y escuchado en boca de conocidos) opiniones entusiastas de esta novela, una de las grandes obras literarias europeas.
    Un abrazo!

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    1. Hola, Paco!
      Ni más ni menos que lo que comentas. Oblómov es un personaje al que terminas cobrándole cariño, porque no puede dejar de ser como es.
      Es un buen retrato de época. Las líneas de Goncharov son más que acertadas, el perfil psicológico de cada protagonista está muy trabajado y la lectura se vuelve fluida, más allá de las más de seiscientas páginas que ocupa esta edición.
      Me acaban de avisar que existe otra edición tan buena como ésta con el sello de Alba.
      Ojalá te animes a abordarlo.
      Un fuerte abrazo, chaval!

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  2. Me ha recordado esta reseña y descripción, no tanto en lo que cuenta, que no se parece, sino en la conformación de caracter a Babbit de Lewis, que hizo del protagonista de una novela nombre de un tipo de comportamiento en sociedad. Supongo que eran tiempos en el que la literatura era, sin internvención del cine, un modo de vida y de comprenderla
    un abrazo
    cuídate

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    1. No he leído Babbit, Wine, pero tengo buenas referencias y creo que se asemeja a Oblómov en lo que señalas.
      Coincido; no había cine y la literatura ocupaba un espacio mayor que el actual, intentando comprender la realidad.
      Un gran abrazo.

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  3. Yo no había oído jamas lo de "oblomovismo" (otra paleta, jajaja), entiendo que significa inacción, absentista vamos.
    No conocía al autor y no he leído nada suyo, así que esta parece una buena novela para empezar.
    La nobleza rusa y los latifundistas españoles no se diferenciaban en tanto.

    Un gran abrazo.

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    1. Es una novela de época, sin llegar a la intensidad o desarrollo de algún drama de Dostoyevski, pero con una mirada crítica sobre la sociedad agraria rusa de mediados del siglo XIX.
      Sospecho, U-to, que los latifundistas de cualquier lugar del mundo se parecen entre sí. Aquí ha habido (y hay aún) y no discrepan en sus rasgos.
      Un abrazo grandote.

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